Los "instrumentos" chavistas para la revolución

La constitución de 1999, la constitución de Chávez, hace de herramienta para la revolución, es un instrumento para el hacer el cambio revolucionario; estando vivo el comandante fue su herramienta principal. En sí misma no vale mucho, por sí misma es "letra muerta". También es letra muerta si, como un monigote inanimado, es manipulada por todo aquel que está lejos de la revolución, sea de derecha o de la "izquierda de derecha" que hoy coloniza al gobierno. Y revolución (revolución socialista) es cambiar todo lo que deba ser cambiado (como dice Fidel). Cada vez que sea necesario, cambiar, para acercarnos al ideal de igualdad y de justicia que queremos para nosotros y para toda la sociedad. Por eso luchamos toda la vida y de eso se trata el socialismo, una lucha interminable por enaltecer vida con justicia y concordia.

No puede ser revolucionaria la Constitución si no hay un liderazgo revolucionario y si no hay una acción revolucionaria. Solo así se activa EL SENTIDO revolucionario de La Constitución, haciendo revolución ¿no creen ustedes?

Pongamos el ejemplo del referéndum revocatorio. La figura del Referéndum Revocatorio tiene SENTIDO REVOLUCIONARIO en una sociedad que está dispuesta a cambiar o que ha cambiado, tanto en el espiritu cmo en sus condiciones de vida material. Se justifica quizá en una sociedad que lucha por ser más justa y más igualitaria. El referéndum, en sí mismo, no es ni siquiera peorro, NO ES NADA.

Sin embargo, cuando es manipulado, como ha sido el caso del gobierno y de la oposición, o sea, de lado y lado, para justificar un circo seudo democrático burgués, sí es peorro, es un mamarracho inútil para la revolución e inútil en la misma Constitución, que bien podría ser la base de la revolución, con o sin la figura del referéndum.

Amaranta Rojas reclama que esa figura constitucional ha debido ser usada para revocar a cuanto dirigente flojo y frito hay en al PSUV, y tiene razón. Quizá esa ha debido ser la dirección correcta que debió tomar el referéndum para alcanzar su forma constitucional; ese ha debido ser su origen o su signo revolucionario para que luego se incorporara con mucho más propiedad al articulado de la Constitución. El asunto es que en el caso del referéndum, que ha debido ser una figura revolucionaria, solo ha sido, hasta ahora, instrumento oportunista de la derecha. Y ha sido así, porque el carácter revolucionario que tiene en la letra (en teoría) se perdió en las prácticas políticas, sociales y de vida de los líderes de nuestra extraña revolución bolivariana.

Lo mismo sucede con las otras "instituciones" revolucionarias. No nacieron de prácticas revolucionarias primarias, nacieron de un ejercicio intelectual y de un cúmulo de afectos, sentimientos y deseos. Aun así, bien se les pudo dar un carácter práctico revolucionario a cada una de ellas, inclusive, cambiarlas, o sacarlas de raíz como yerba mala, nocivas si crecen en el espacio donde se siembra la revolución socialista, como es el caso de abandonar la revolución por tener que ganar elecciones tras elecciones, las cuales crecen en su terreno como la hiedra, como monte. Pero se cree que este es el pais más democrático del mundo.

El CNE, por ejemplo, no tendría el carácter de Poder constitucional si se hubiese, desde un principio, modificado en su totalidad el sistema para las prácticas democráticas: de las prácticas burguesas, representativas, clientelares y corruptas a prácticas socialistas. Si estás hubieran sido realmente "participativas y protagónicas" desde un comienzo; si se hubieran estimulado en cada municipio donde estaba presente la revolución; si (en el supuesto súper negado) J V Rangel Avalos hubiera organizado en su momento al partido y a la comunidad petareña con asambleas revolucionarias, con sus representantes legítimos…. Y así otros municipios y alcaldes de la revolución, creando una red de órganos políticos los cuales, entre sí pudieran elegir a sus representantes o representante, hasta llegar al gobierno central, en fin, otro sistema que le diera sentido vivo y práctico al poder popular, lo más seguro es que este CNE no sería más que un organismo puramente técnico para hacer "elecciones seguras". Pero más probable es que no se justificaría y tuviera que desaparecer, de la Constitución y de la Plaza Caracas.

El problema de una constitución revolucionaria manipulada por un gobierno que no es revolucionario en su práctica política y dentro de una sociedad abandonada al capitalismo y las mañas capitalistas es que, en el tiempo nos extrañamos de ella, y luego decimos con nostalgia: "es letra muerta".

O el de una Asamblea que funciona dentro de un sistema democrático-burgués es que no es revolucionaria, así todos sus diputados sean de PSUV o del PCV (O de Marea Socialista). En la revolución las formas cuentan, o mejor dicho, las formas (las maneras) hacen el contenido, son la misma cosa.

Lo mismo pasa con el famoso Congreso de la Patria, el cual no se sabe bien lo que es. No es un congreso, no es una Asamblea popular, no es ni siquiera un conversatorio, no discute no debate política, parece más bien una especie de "franquicia" que solo sirve para refrendar las políticas del alto gobierno, divididas por ramos de intereses en los famosos 14 "Motores", decididas en reuniones súper secretas o privadas (¡menos democrático, que ese famoso Congreso de la Patria, no existe otra cosa!), las mismas reuniones "técnicas "donde se redactaron (dos puntos) el Plan de la Patria chimbo, el Decreto de la Ley del Plan de la Patria, el Decreto de las Zonas Especiales de Desarrollo Económico,… etc., más las decisiones del TSJ.

Esto nos dice lo inútil que resultan las prácticas democráticas socialistas para el gobierno y para SUS instituciones, que no son las instituciones de una revolución socialista verdadera, incluyendo a la misma Constitución, solterona de ella.

Lamentablemente el que Chávez se haya muerto, o lo hayan asesinado, hace la diferencia. Su ausencia hace la diferencia. No es lo mismo oír hablar a Chávez de la constitución, interpretando la constitución que a Maduro o al pícaro de Escarrá manipulando sus artículos, sin comida revolucionaria. Cuando Chávez aceptó el referéndum a pesar de las firmas chimbas lo hizo asumiendo las consecuencias de su decisión, del resultado, pero también de haber puesto ahí esa figura constitucional que ahora amenazaba a su propia revolución pacífica. Pero seguro, que perdiendo el referéndum no se hubiera dejado derrotar por legalismos y hubiese avanzado en los cambios revolucionarios, no con legalismos, con revolución.

Sin revolución no hay Constitución, y no al contrario.

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Héctor Baiz

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