El 1ro de septiembre también cae jueves

Sería sumamente ingenuo pensar que la derecha venezolana no busca derrocar al gobierno del Presidente Nicolás Maduro con la marcha que ha convocado para el día jueves 1ro de septiembre. Lo han dicho clara y abiertamente, por activa y por pasiva, directa y tácitamente: Maduro debe caer. El referendo revocatorio es apenas la fachada con la que la oposición se presenta al mundo con su falsa pose pacífica. Sus virulentos ataques contra el Consejo Nacional Electoral y Tribunal Supremo de Justicia, y la supuesta ruptura del orden democrático, solo buscan justificar su asalto al poder, y el jueves 1ro de septiembre activará la plataforma política, mediática y paramilitar para alcanzarlo.

La derecha y sus aliados transnacionales saben que el día jueves es perfecto para la asonada. Piensan que la proximidad del fin de semana les facilitará consolidar el golpe. Es el mismo día de la semana que escogieron para el 11 de abril de 2002, pero en esta oportunidad, están convencidos que lograrán derrocar al presidente.

Las bandas paramilitares de la oposición utilizarán distintivos del PSUV y del chavismo para asesinar a sus propios manifestantes en una emboscada que inmediatamente endilgarán al gobierno. Los medios de comunicación corporativos, nacionales y transnacionales demostrarán en transmisión de cadena privada que, efectivamente, el presidente ordenó la masacre. Las imágenes serán tan contundentes que hasta los chavistas más moderados condenarán la acción represiva de las autoridades gubernamentales y los "colectivos" armados. Los canales del Estado serán clausurados con la bota del gobernador Capriles Radonsky, que no tendrá que usar la gorra con la visera al reverso para anunciar que las instalaciones de VTV, TVES y VIVE TV eran utilizadas por el gobierno para ocultar las reservas de oro y lavar dinero del narcotráfico y terrorismo.

La dirigencia antichavista y la jerarquía eclesiástica confiarán que la crisis económica será suficiente para que los oficiales militares más conservadores se sumen al golpe cuando la avanzada insurreccional contra el gobierno se torne irreversible, sometiéndose así a las órdenes de los civiles que "pusieron los muertos".

Pero no todo puede ser igual. A juicio de los golpistas, el error del 11 de abril fue no haber sacado al presidente del país, aunque internamente también se recriminen no haberlo asesinado a tiempo. Esta vez, el Presidente Maduro será expulsado inmediatamente en una aeronave militar como lo hicieran las fuerzas paramilitares y estadounidenses el 29 de febrero de 2004 en Haití con el presidente Jean-Bertrand Aristide, y el 28 de junio de 2009 en Honduras con el presidente Manuel Zelaya. Todos los gobiernos del mundo olvidarán lo que significa democracia y dirán que Maduro merecía ser derrocado.

Mientras el presidente es desterrado, Leopoldo López saldrá en hombros de la cárcel para enfrentar a quienes desde la derecha osen a disputarle su candidatura presidencial. María Machado se inmortalizará en las pantallas de televisión para agradecer con llanto y odio el apoyo incondicional de la OEA, EEUU, España y la Unión Europea en la transición.

El sucesor de Pedro el Breve habrá sido escogido por consenso, sin madrugonazos desde la sala situacional de algún canal de televisión. Solo faltará saber si le tocará a Vladimir Villegas anunciar el día viernes que tenemos nuevo presidente, o quizás le cierren antes su programa para transmitir una programación especial animada por Napoleón Bravo, Nelson Bocaranda y Orlando Urdaneta.

El sábado será anunciada la Junta de Gobierno que en esta oportunidad evitará disolver la Asamblea Nacional, pero validará todas sus decisiones, en particular las que ha tomado para sustituir a las autoridades del Poder Electoral y Judicial con militantes de la MUD. Sin perder mucho tiempo, el nuevo gobierno le dará luz verde a los miles de millones de dólares que ofrecerán el Fondo Monetario y el Banco Mundial en calidad de préstamos para "recuperar" la economía venezolana, bajo la condición de privatizar la industria petrolera del país. La USAid se encargará de coordinar la llegada y distribución de alimentos para superar la "crisis humanitaria", y el Secretario General Almagro se encargará personalmente de velar por la protección de los derechos humanos de los chavistas perseguidos, desaparecidos, torturados y asesinados en todo el territorio nacional.

Justo en medio de la borrachera de poder, cuando la derecha se restriegue entre el whisky, el caviar y la langosta, desde lo más hondo de la Patria se escuchará el creciente rugido de un Bravo Pueblo que nuevamente les recordará a los golpistas fascistas de siempre que el 3 de septiembre también cae sábado.



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Antonio García Danglades


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