La Calidad de Vida es Defensa Integral de la Nación

En los estados modernos, y particularmente aquellos ubicados en la periferia de las potencias post industriales, las amenazas tienen más que ver con la pobreza, la salud pública, el analfabetismo o la delincuencia, que con la posibilidad de una agresión bélica externa, aunque sin duda, esta última crecerá en la misma proporción que el país resulte más "apetecible", por poseer reservas petroleras, minerales estratégicos y agua, las tres cosas por la que se justifican las invasiones presentes y futuras. No obstante, debemos reconocer que un país carente de bienestar será aún más vulnerable ante un ataque foráneo.

Hoy día, la calidad de vida no es más un tema civil, ni es una consecuencia automática del crecimiento del PIB, como tampoco la Seguridad y Defensa de la Nación es un tema exclusivamente militar, ni independiente de la participación de la población. En este sentido, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) y la Ley Orgánica de la Seguridad de la Nación (LOSN), consagran la calidad de vida como la piedra angular de la Seguridad y Defensa Integral de la Nación Venezolana.

La calidad de vida es inseparable de la Defensa Integral, forma parte esencial de ella. El presupuesto fundamental de enunciar la conjunción de ambos conceptos es que si se incrementa el Buen Vivir en la población resultará por consiguiente una nación más defendida, y por lo tanto se asume que el componente dinámico de unidad entre Vivir Bien y la noción de defensa, es la corresponsabilidad.

En la LOSN se ratifica la orientación constitucional de conceptualizar a la seguridad como una categoría que trasciende la idea tradicional de la amenaza bélica, presentando unas visiones de seguridad y defensa integral asociadas al desarrollo sustentable y la calidad de vida, promoviendo de esta forma el cambio social y la evolución política.

La unión de calidad de vida con la Seguridad y Defensa Integral de la Nación, representa un pensamiento político más avanzado acerca del ciudadano (sujeto-objeto de la seguridad y defensa), que busca garantizar el estado de derecho, el bienestar colectivo, la protección de los bienes y cubrir los intereses legítimos de una nación libre y soberana.

Desde tal punto de vista, seguridad humana y estatal resultan complementarias, de modo que solo promoviendo el desarrollo humano, a través del ejercicio de derechos y garantías, tendrá lugar la participación de la sociedad que posibilitará el bienestar de la población y por ende el incremento de la calidad de vida, tal como lo establece el Artículo 17 de la LOSN.

Es así, que la Seguridad Humana se configura como la protección integral de la sociedad, frente a los riesgos y amenazas que enfrenta, ya sean estas originadas en la naturaleza o por el humano mismo, coadyuvando al logro de una mejor calidad de vida de la población y trascendiendo las fronteras geográficas, lo cual no significa otra cosa que la búsqueda activa y permanente de la Paz.

Para alcanzar los más adecuados niveles de Seguridad Humana, deben utilizarse dos herramientas fundamentales: En primer lugar, el empoderamiento de la población nacional, de manera que sean los protagonistas y artífices de la instrumentación de medidas y proyectos; así como de las soluciones a sus problemas, dándole más poder al Pueblo, para alcanzar soluciones desde abajo hacia arriba, como señala la Constitución en Venezuela.

En segundo lugar, la protección por parte del Estado, la comunidad internacional, la sociedad civil organizada, las empresas y demás entes, mediante la implementación de proyectos y soluciones, que apoyen primordialmente las iniciativas comunitarias.

Es entonces necesario que veamos a la Seguridad y Defensa Integral como el conjunto de condiciones, métodos y acciones que garantizan el goce y ejercicio de los derechos y garantías en los ámbitos (económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar), que brindan a la sociedad global la posibilidad de lograr sus metas, protegiéndose de las amenazas internas y externas que puedan presentarse.

Explicado bajo el modelo del Triángulo Indisoluble del brasilero Dar Costa, popularizado como herramienta de planificación en los últimos años, la mayor calidad de vida, en tanto grado supremo de bienestar, constituye "el qué", el primer vértice del triángulo, es decir, el objetivo, lo estratégico, en fin, la política. El segundo vértice sería "el cómo", el método con el cual lo vamos a lograr, siendo este el desarrollo humano en los 7 ámbitos que comprenden la seguridad económica, social, política, cultural, geográfica, ambiental y militar. En el tercer vértice se encuentra el "con qué" lo vamos a hacer, en otras palabras, la fuerza que implementaremos para poner en práctica ese método del desarrollo humano, la cual es explícitamente el poder popular, la participación de la sociedad. En suma, a mayor grado de bienestar, como expresión positiva de la calidad de vida, habrá entonces un incremento proporcional de la Seguridad y Defensa Integral de la Nación.

En 2015 llevamos a cabo una investigación sobre la base de este modelo, utilizando metodología cualicuantitativa, que implicó procesar respuestas de 7 grupos de expertos venezolanos, seleccionados sistemáticamente conforme a su pertenencia profesional, según su ubicación en los ámbitos establecidos por la LOSN.

De acuerdo con este estudio, las mayores amenazas que perciben los venezolanos y los niveles de consecución asimétrica entre los distintos ámbitos que forman la calidad de vida hacia los cuales deben dirigirse todos los esfuerzos de desarrollo por parte del Estado, indican que las prioridades de la participación popular para disminuir los riesgos potenciales (amenazas) y reales (baja efectividad, consecución), deberían ubicarse en:

  • Buscar lograr una economía eficiente.

  • Evitar daños al ecosistema.

  • Corregir malas políticas públicas.

  • Educar a la población.

  • Evitar la delincuencia.

Se evidencia en general que los ámbitos considerados con mayores oportunidades de mejoras, en cuanto a cumplimiento concreto de las políticas públicas son: el económico, ambiental, político y social, en tanto lo militar y cultural se considera alcanzado en un 90%.

Nuestro esfuerzo, como científicos sociales, debe ser el de perfeccionar estos métodos de exploración, generando modelos útiles en la toma de las decisiones gubernamentales que demanda esta coyuntura histórica.

* Doctora en Seguridad de la Nación / Industrióloga.

bustillosmarianela@gmail.com

Referencia: Bustillos, M. (2015). Calidad de Vida como elemento de la Defensa Integral de la Nación Venezolana. Iaeden. Caracas.


 



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