Ya no como tres veces al día

Ya no como tres veces al día. En Venezuela se vive una terrible escasez de alimentos, la cual ha sido acompañada por una perversa inflación de tres dígitos anuales (la más alta registrada en nuestra historia) que ha liquidado por completo el valor de la moneda nacional, originando en quienes somos asalariados, y por ende, representamos más del 80% de las familias en el país, el nefasto hecho que no podamos comprar y menos consumir los alimentos mínimos necesarios que requiere nuestro organismo ¿Es esta realidad la que debemos vivir como seres humanos?

Ya no como tres veces al día. Siendo docente con estudios de postgrado, al igual que miles de colegas, así como médicos o profesionales de la administración pública y sector privado, tenemos salarios que en la mayoría de los casos, calculados con tasa oficial, nos han convertido en limosneros de nuestro trabajo. En otras palabras, mientras más del 90% de los escasos productos que se encuentran tienen valores superiores de cuatro cifras, el sueldo de esa inmensa mayoría de los trabajadores apenas ronda las tres cifras medias por día, el equivalente de un pasaje ida y vuelta en autobús entre las llamadas ciudades dormitorio y los centros empleadores. ¿Valdrá la pena trabajar en estas condiciones?

Ya no como tres veces al día. El adquirir carne, pollo o pescado que resulta normal en cualquier país latinoamericano para el ciudadano común; se convirtieron en alimentos prohibitivos para el consumo del pueblo. Irónicamente mientras esto ocurre, el gobierno de Maduro habla de "reducción de la pobreza"; tal vez sin saberlo, se refiere con los pobres que mueren día a día de manera criminal al no poder llevarse un bocado de comida en los momentos oportunos que su condición biológica y mental lo exigía ¿Acaso es una acción premeditada por factores del gobierno y sus cómplices?

Ya no como tres veces al día. Mis hijos ya no asisten regularmente a la escuela, porque allí tampoco funciona el programa de alimentación, y las veces que los he enviado sin cenar o desayunar, han sido víctimas de desmayos, dolores de cabeza, y peor, de fuerte y negativo impacto de vida, porque han llorado en cualquier espacio interno o externo del plantel por no haber ingerido alimentos ¿Cómo hago ante el sufrimiento psicológico, biológico y sentimental que están atravesando mis niños?

Ya no como tres veces al día. Unos vecinos salieron a protestar ante la situación que estamos viviendo y fueron reprimidos por "militares", y posteriormente, fueron detenidos y enviados a más de 500 kilómetros a la cárcel más peligrosa del país, mientras el hermano de una alcaldesa del partido de gobierno de ese mismo estado, quien está señalado por homicidio de un diputado de su misma corriente política, le fue asignado un sitio especial de reclusión. ¿Es qué protestar por hambre se convirtió en un grave delito, y el ser presunto homicida en un delito menor?

Ya no como tres veces al día. Ayer con mi quincena del salario mínimo, tuve que decidir entre comprar un kilo de carne o una lata de leche para mi bebé de pocos meses, mientras el poco dinero que me "sobró", lo destiné para una pocas verduras y legumbres para preparar un caldo a la familia. No tengo dinero ni para el pasaje y menos comprarle unos zapatos a mi hijo ¿Cuántas lágrimas tenemos que derramar ante esta condenable situación?

Ya no como tres veces al día. Mi papá tiene un serio problema de salud, pero como los hospitales y ambulatorios, así como aquello que Chávez llamaba los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), carecen de todo tipo de insumos, medicamentos y materiales descartables, me vi obligado a pagarle su evaluación asistencial en una clínica privada, es decir, tuve que tomar la difícil decisión entre comprar unos pocos alimentos para dos o tres días, o el riesgo de ver agravada la salud de mi padre ¿Es esto justicia social?

Ya no como tres veces al día. Hace unos días pasaron por mi casa "distribuyendo" una llamada "bolsa de comida" que llaman "Clap", la cual, además de carecer de productos que permitan una alimentación balanceada, ese día, desgraciadamente, no tenía el dinero para comprar tales "alimentos" ¿Es ético no darme los alimentos porque no tengo el dinero?

Ya no como tres veces al día. Ayer, luego de pasar varias horas en una cola para intentar comprar unos escasos alimentos, la oferta terminó superando a la demanda; verbigracia, muchas personas de esa inmensa cola, nos quedamos sin poder acceder al arroz, la harina y la leche que allí estaban vendiendo ¿Qué voy a llevarle a mis hijos?

Ya no como tres veces al día. Eso me genera una gran interrogante ¿Por qué si siempre me he dedicado honradamente a la misma actividad de trabajo durante toda mi vida, el dinero no me alcanza para adquirir la comida, y más aún, ser tan complicado encontrar los productos básicos y esenciales para el consuno humano?

Ya no como tres veces al día. Desde que Maduro asumió el poder ha tenido una dirección errada, soberbia y arrogante. En la praxis de su mandato sólo ha creado una corrupta e ineficaz burocracia, que promete y promete, mientras nos hundimos en lo económico y social, al punto que islas vecinas, como Trinidad, con poco más de 5 mil kilómetros cuadrados, es decir, aproximadamente el 0,5% de nuestra extensión territorial, y sin soñar tener la riqueza petrolera que tenemos, nos venden toneladas de alimentos para mitigar el hambre de unos días en un estado oriental que se levantó en un saqueo general. Tal negociación mientras para el gobierno es vista como una "gran noticia", lo que revela es la magnitud de la crisis que vivimos ¿Será que perdieron el sentido de la realidad?

 

Ya no como tres veces al día. Eso tiene una sola respuesta. Ha sido Maduro como presidente de Venezuela quien nos ha llevado por esta terrible etapa de nuestra historia envuelta en empobrecimiento y crueldad humana. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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