¡Cuba sí! ¡Venezuela no!

I

¿Por qué Estados Unidos se ha abierto a Cuba, después de más de 50 años de ataques, por un lado, y de resistencia por el otro, y, paralelamente, mantiene en jaque a Venezuela? El imperio trató por todos los medios de acabar con la revolución cubana, pero los cubanos, con una dignidad pocas veces encontrada en pueblo alguno, resistieron con toda la fuerza y toda la dignidad que puede haber en un país, como Cuba, la de Martí. El pueblo cubano, a la par que repelía los ataques desde los Estados Unidos, paralelamente inventaba para sobrevivir. Lo hicieron hasta que convencieron a Obama que lo mejor sería abrirse y buscar un entendimiento, ya que era imposible doblegar a los cubanos. "Nosotros tenemos —escribió Fidel Castro—, un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrade. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y asilado…". En efecto, un pueblo pequeño, aislado y asediado, aguantó, aguantó y aguantó hasta que el enemigo se cansó.

II

¿Por qué el imperio aprieta y aprieta al pueblo venezolano y a su gobierno? Por varias razones, pero entre ellas, destacan: en primer lugar, el hecho de que Hugo Chávez llegó al poder e irradió su nacionalismo hacia otros países del área. Llevó el despertar a esos pueblos: Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, países de El Caribe, e hizo, de alguna manera, la consolidar la revolución nicaragüense. Palabras más, palabras, menos, incendió la pradera. Pero Chávez murió. Muchos dudan de la forma en que murió. Mucho se especula. Pero no hay duda de que su desaparición enfrió estos procesos, y el imperio se aprovechó, con los resultados que estamos viendo hoy día. En segundo lugar, Venezuela representa mucho para Estados Unidos: petróleo, agua, oro, diamante, Kosma, entre otras riquezas. En tercer lugar, el chavismo no ha muerto. Está herido, pero vivo. Por lo tanto, hay que rematarlo como sea. Mientras le tiende la mano a Cuba, apunta con sus cañones a Venezuela. Y, en cuarto lugar, el imperio cuenta dentro de nuestro suelo, a un grupo de personas que están al servicio de los Estados Unidos. Son venezolanos y venezolanas entregados al imperio. Prefieren ver las botas de los Marines pisoteándonos, que contar con un gobierno y un sistema nacionalista y adverso a los gringos. Son los llamados lacayos, de todos los tiempos.

III

Pero hay huesos duros de roer. La Venezuela del Libertador Simón Bolívar y de Hugo Chávez, es uno de esos huesos. El presidente Nicolás Maduro está durísimo. El no es Chávez, pero es su hijo político. Y mientras más lo aprietan, más peleador se vuelve. Allí está, firme, sólidamente firme, aguantando el chaparrón. Y a su lado un bastión impenetrable: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Anoten lo que dijo hace poco el general Vladimir Padrino López, al recordar los 27 años de El Caracazo: "…los soldados y soldadas de la Patria más nunca empuñaran sus armas contra el pueblo, y permanecerán siempre a su lado…Hoy bajo el acertado liderazgo del Presidente Nicolás Maduro Moros, nuestro comandante en Jefe, lejos de reprimir, nos sentimos plenamente integrados a la sociedad venezolana, en perfecta unión cívico-militar…". Con esas palabras basta. No es poca cosa, como decía el comandante Chávez. ¡Volveré!



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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