El frenazo amarillo y el taxismo revolucionario

Realmente importante y lleno de significado resultó el "frenazo amarillo" que tuvo que apretar la Oposición venezolana en su pretensión, repulsívamente grosera y bárbara, de habilitar, a pesar del dictamen del TSJ, los 112 diputados al hemiciclo de la Asamblea Nacional. Sobre todo cuando ya había comenzado, de conformidad con sus programados planes, la trepidante cabalgata, cual jinetes del apocalipsis, por buscar incinerar y arrasar temerariamente con el Estado de Derecho y la gobernabilidad en Venezuela.

Este hecho dentro del actual reto ajedrecístico que se viene desarrollando desde el Parlamento Nacional resultó tan necesario como urgente. Este desafiante sopapo constitucional dado a los quienes cual Atila buscaban no dejar piedras ni cuadros en el antiguo Palacio Federal Legislativo que recordaran y proyectaran nuestro ilustre pasado, viene a reprimir la arrogante y déspota actitud como habían venido asumiendo el triunfo del 6D. y que nos podría haber llevado ciertamente a situaciones peligrosamente escabrosas a todos lo venezolanos.

Si bien este sopapo resultó tan merecido como oportunamente necesario no debe causar mayor efervescencia. Si bien la Oposición se vio obligada a replantear sus ideas y fuerzas, este hecho aun siendo un indiscutible acto de recular también nos debe llamar poderosamente la atención y al estudio. Por vez primera observamos en ellos coherencia a una estrategia de desgaste y que no se están permitiendo el desliz de degenerar ni arremeter en mera fuerza prepotente, como lo habían venido manteniendo en anteriores oportunidades, y que gracias a ello con bastante estilo y soltura los pudimos confrontar y vencer. Ahora andan y vienen con pie de plomo, lo que los hace aun más comedidos y, por consiguiente, peligrosamente fríos y calculadores.

Prácticamente hubiese sido un atrevimiento suicida, más que irracional, este acto de defender los 112 diputados, desconociendo en flagrancia al TSJ. Pocos hubiesen sido los argumentos que la O.E.A tendría para soportar y legitimar una Aplicación de la Carta Democrática al gobierno venezolano, sobre todo cuando Macri, en Argentina, viene haciendo verdaderos desastres.y estragos. La Oposición tiene claro que la batalla definitiva, en esta Odisea algo helénica, se está librando en las calles de Venezuela, donde su Guerra Económica les viene haciendo el trabajo de manera artera.

Lo realmente peligroso es que hasta el momento no hemos emprendido lo suficiente, para no decir nada, en nuestro camino por las 3R (Revisar, Rectificar y Reimpulsar), ya que anacrónicamente insistimos en la aplicación de una cuarta R (Renuencia). Aun cuando después al 6D veíamos como el paso obligado para continuar con vida en este de por si peligroso andar. Actualmente las estructuras del PSUV continúan no solo intactas sino, saliendo de sus caparazones, estando seguras que nada ocurrirá porque nada ha ocurrido.

El hecho de Ofrendar o de Dar debe ser un acto de merecida justicia socialista más que de filantropía populista (y menos un acto de rapiña). Solo un acto de justicia promueve la inercia de la reciprocidad, y la nobleza de encontrar merecimiento y empatía en este sencillo acto que, cual primavera, retoña además en cuanto espíritu aprueba y emula tal cadena de humanitaria solidaridad, necesario germen de gratitud que desinteresadamente contribuye la construcción. de una sociedad cada día mejor. En cambio un acto de supuesta generosidad impulsado por el oportunismo y el aprovecharse de lo que es para los demás haciéndolo "pago" por los servicios ofrecidos, por lo menos no es un acto revolucionario como tampoco es de revolucionario permitirlo.

En los Cuentos del Arañero relata el Comandante Supremo el caso del señor que la Revolución lo dignificó con un tractor y este terminó alquilándolo. Con amargura evidente termina Chávez. diciendo: "Y esos campesinos trabajando toda la vida y nunca salieron de la miseria, esa es la verdad, ese es el capitalismo, esa es la perversión del capitalismo".

En Maracaibo, como obligado y patético ejemplo, los más adictos a la devota cercanía de quienes mueven realmente los hilos del PSUV a nivel regional y, sobre todo municipal, en la Pq. Cecilio Acosta, donde los resultados electorales vienen en franca y vertiginosa caída libre, algunos miembros del Equipo Político Parroquial coronaron con algunos de estos taxis. Generándose en la militancia y sobre todo en nuestros naturales y permanentes detractores, un acalorado debate y reclamo que nos parece del todo justo y razonable., Si ellos, el Equipo Político, ahora se metieron a taxistas (requisito que impuso el propio presidente Maduro para el merecimiento de esta asignación) deben inmediatamente renunciar a sus cargos en la dirección política del PSUV. De no hacerlo y de permitírselo estaríamos imperdonablemente violentando y contraviniendo las impresiones y razonamiento del mismo Hugo Rafael Chávez Frías. Acaso el presidente Maduro permitirá que estos "revolucionarios" pongan a trabajar dichos vehículos a terceros ampliando y avalando una práctica que definitivamente sentará las bases de un comportamiento nauseabundo y malsano en el PSUV, y que Chávez en sus cuentos refería como "la perversión del capitalismo". Es así cómo se pretende cultivar la moral revolucionaria, aplicar las 3R y recobrar la confianza y los votos perdidos o, incluso, combatir la Guerra Económica.

Como quiera que suceda y culmine esta fraudulenta irregularidad dependerá el fortalecimiento o, por lo contrario, la putrefacción definitiva de nuestro partido. Lo imperioso resulta hacer una investigación a fondo sobre si esta ignominiosa irregularidad no se está presentando con mayor acento en las instancias superiores del PSUV y de Gobierno. Por supuesto no pongamos Chivos a cuidar jardín, la investigación no deben realizarla los propios sospechosos. Debe ser una Comisión Presidencial que pueda descubrir el gran misterio del por qué en Maracaibo se pierde como lo hacen perder.



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Waldo Munizaga


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