Aún es posible un sistema comunal de ciudades y la organización social del poder popular

  • En Venezuela existen reservas revolucionarias de carácter técnico, político y ético que no pueden ser ignoradas.

  • El 6D fue derrotado los amañados mecanismos de control partidista y antidemocrático en la toma de decisiones.

  • El fracaso de un liderazgo que pretendió reemplazar a Chávez y que no supo estar a las alturas de las circunstancias.

En el Artículo 15, numeral 4, de la Ley Orgánica del Poder Popular, se establece los sistemas de agregación comunal como: "Los sistemas de agregación comunal, que por iniciativa popular surjan entre los consejos comunales y entre comunas". Este concepto resulta, por demás, ambiguo para el proceso de construcción de los sistemas de agregación comunal porque expresa una resistencia en la elevación del nivel de consciencia para lograr realmente un sistema comunal de ciudades, por lo que es imprescindible plantearnos otro modelo de desarrollo urbano y de organización social que anticipe un cambio político y la creación de alternativas espaciales, que puedan apoyarse en una práctica teórica para una práctica política que las haga realidad.

La ciudad se configura para el mayor beneficio del capital industrial, comercial y financiero y sólo accederá a destinar el excedente de producción a la conservación del espacio cuando no enfrente los intereses que tenga el capital dominante. Y esto se comprueba en todo el mundo. En efecto, el espacio urbano pierde su valor de uso y se convierte en un valor de cambio que realiza su plusvalía acoplándose al mecanismo productivo Capitalista. Lo urbano se transforma en una mercancía bien alejado de las necesidades de espacio que exige la reproducción de la vida y de la especie humana.

Si la ciudad ha sido la forma material como se ha expresado la sociedad dominante y es esto lo que le da sentido estratégico a la construcción de los nuevos sistemas de ciudades, entonces, cualquier teoría arquitectónica que se fundamente sobre el desarrollo urbano y de organización social deberá partir de la propiedad social del espacio y de la socialización de la empresa constructiva. Y, desde luego, que esa teoría sea tributaria de la práctica política que desarrollen las multitudes, para que la plena utilización de las fuerzas productivas pueda satisfacer, entre otras, el consumo de espacio que las tensiones demográficas y los requerimientos humanísticos necesiten.

Esto quiere decir, que no se trata de lograr una imagen bucólica de los sistemas de ciudades y su nueva geometría territorial, sino por el contrario, se debe definir los verdaderos territorios de la gente estableciendo la socialización de los medios de producción, con énfasis en la cuestión productiva. De allí, que debemos definir no sólo el territorio productivo para propiciar la propiedad social y eliminar la dualidad entre campo y ciudad, sino también plantear una necesaria política de producción de prioridad agraria que nos sitúe sobre el problema urbano, a través de una nueva práctica económica-política de control social del espacio y su producción, como de una política para la ocupación del territorio de modo que todos los seres humanos posean el espacio necesario de abrigo, descanso, alimentación, juego, arte, fiesta y todas aquellas funciones de carga y descarga energética. Efectivamente, vemos el avance de la revolución venezolana en la perspectiva concreta de la construcción del Socialismo del siglo XXI como elemento teórico y es, por lo tanto, ella misma, una especie de práctica revolucionaria. Y, esta tarea fundamental, debe apoyarse en la organización política, la construcción de la nueva sociedad y los nuevos sistemas de ciudades comunales.

Anticipamos, entonces, una solución política para la organización del espacio urbano vinculado con el todo, con la ciudad, con la lucha de clases por el espacio. Que pueda apoyarse en una práctica teórica de producción de conocimientos y soluciones técnicas, para una práctica política que las haga realidad en su ser para la vida y la libertad de uso del espacio y de una comunidad. De modo que cada ser humano posea el espacio de intercambio de la Materia y el espacio de reproducción de la Energía, determinado por la propiedad social de la fuerza productiva industrial de la construcción y del espacio urbano, cuya principal cualidad es la de poseer valor de uso.

Creemos que la organización del espacio urbano genera efectos simétricos y asimétricos de diversa naturaleza:

  • La organización del Poder Popular autónomo, impulsando la confederación de los diversos Consejos Comunales para conformar las Comunas.

  • La elevación del nivel de consciencia promoviendo la solidaridad y el colectivismo.

  • La definición de la planificación, integrados a los Distritos Motores de Desarrollo y sobre las potencialidades reales y la producción colectiva.

Creemos que estos primeros efectos se explican por sí solos.

  • La entrega a los Consejos Comunales el trabajo de atención a los desequilibrios urbanos, sociales y económicos, desmontando la estructura burocrática de las Alcaldías.

  • El establecimiento de la coordinación y corresponsabilidad entre las Comunas y los Gobiernos Regionales y Central, donde el Alcalde en la transición es solo un enlace.

  • La convocatoria a legitimación de los Consejos Comunales.

  • El llamado al Poder Constituyente para la conformación de las Comunas, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales.

Esos efectos establecen lo que sería la tarea central de los Alcaldes de la Revolución en este periodo de transición.

  • Delinear los dos bordes que conforman el espacio político-administrativo de la ciudad.

Este efecto está referido a los dos bordes que tendría la ciudad: El primer borde urbano determinaría los límites de crecimiento de la ciudad y, el segundo borde, es el límite definitivo de esa Ciudad-Municipio, que contiene aquellas tierras de propiedad colectiva, que tienen la función de dar protección natural, sustento económico y recreación a la Ciudad Comunal. De modo que cada Ser humano posea el espacio de Trabajo-Habitación-Gratificación.

  • Transferencia a las comunas del control social de los medios de producción, incluyendo todos los ejidos urbanos y los terrenos baldíos, es decir, el territorio que tiene valor para el colectivo.

Se trata de un beneficio que requiere de una acción legislativa que facilite esta entrega de activos y el traslado de los ejidos a la propiedad colectiva. Igualmente la expropiación forzosa de los terrenos baldíos. Tal cosa no afecta la propiedad individual de las edificaciones que estén, o se construyan sobre esa tierra, siempre y cuando estén destinados a vivienda principal y a actividades comerciales y productivas de carácter familiar.

  • Otros beneficios van por el orden de las políticas de producción tecnológica, a través de un enfoque agro-ecológico que nos sitúe en la organización de una nueva práctica económico-política de control social del espacio y su producción.

  • Una política para la ocupación del territorio de modo que todos los ciudadanos posean el espacio necesario de abrigo, descanso, alimentación, juego, arte, fiesta y todas aquellas funciones de carga y descarga energética.

Estos efectos están referidos a la organización del espacio de la actual práctica económico-política signada por el proceso de reproducción-acumulación de Materia, que define la ciudad como un espacio para el intercambio del capital comercial-financiero, consumo y distribución, que expresan la especulación que realiza el capital inmobiliario, avalado por el poder político, a través de sus organismos planificadores para legitimar y sancionar esa práctica de apropiación del espacio urbano aun en la revolución. Y, también, por el proceso de conservación-reproducción de Energía que demandan, entre otras condiciones, las funciones de carga y descarga energética en el espacio de habitación o de Arquitectura.

Esta iniciativa generará efectos de diversa naturaleza, ya que su alcance toca aspectos o áreas muy variadas: económicas, sociales, espaciales y territoriales; sin embargo, es posible elaborar una lista de otros beneficios que traerá consigo la ejecución del proyecto. Entre estos efectos, podemos nombrar:

  • La planificación y la ejecución de este proyecto para un ámbito de activación social de hasta ciento cincuenta mil (150.000) habitantes o treinta mil (30.000) viviendas.

  • La instalación y la configuración de una red informática y el diseño del programa o base de datos centrales de cada unidad de planificación y diseño urbano.

  • Se contará con una red institucional de información útil, completa y oportuna. La población y las instituciones públicas tendrán una herramienta invaluable para diseñar políticas coherentes para cualquier escala creciente de planificación y diseño urbano, para lo cual el satélite Miranda será el soporte tecnológico al igual que la infraestructura física de los módulos de Infocentros.

  • Se facilitaría la elaboración del Plan Maestro, anteproyectos de urbanismo, los proyectos de viviendas y proyectos de desarrollo endógeno socio-productivo.

  • Se fortalecerá la capacidad de gestión de la comunidad organizada, incorporada al proceso de la toma de decisiones desde su entorno local, en la asunción y dominio de un instrumental técnico de autogestión para una mejor calidad de vida.

  • Se incorporará la transformación productiva, el acceso a los bienes y los servicios, con la promoción de los desarrollos integrales y sustentables en las comunidades.

  • Se aplicarían conceptos que serán válidos para cualquier escala creciente de planificación y diseño urbano hasta ser generalizables para la conformación del Sistema de Ciudades Comunales, Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales.

De la organización del espacio urbano y territorial aquí planteado, surgiría una nueva estructura espacial radicalmente original. Una coherencia del sentido asociativo y del sentido de la forma con el "para quién" y el "para qué", es manifestación de unidad, en la que programa, esquema y forma se afianzan mutuamente, para constituir una totalidad compositiva de forma-contenido.

Una vez conquistado ese nivel de análisis se puede llegar a lo puramente formal, pero con la clara consciencia, de lo secundario de lo estético frente a lo ético, el derecho a la ciudad y la clara explicación de los porqués de las actuales formalizaciones; habiendo aprehendido que aún dentro de la diferencia de la calidad estética que puedan llegar a tener los proyectadores de espacio, éstos inscribirán su obra en algo que no proyectan y que se hace a espaldas de principios biológicos, éticos y estéticos, que sólo obedece a los intereses de lucro del capital y con apoyo casi incondicional del Poder Político del Estado Burgués aun vigente.

Los métodos de diseño son métodos que abordan problemas laterales al diseño mismo. No obstante, la sistematización de esas tareas laterales, significan un aporte valioso, en el sentido de la simplificación y la velocidad de las fases lógicas del proceso de diseño, pudiendo, incluso, influir mediante la multiplicación de alternativas en la imaginación de los proyectadores de espacio. La calidad de la realización y por consecuencia la calidad de la vida, podrían ser superados si se despojara de la preocupación de la tasa de beneficio de la inversión y de contenidos ideológicos de exaltación del poder económico.

¡En el nombre de Bolívar, de Cristo y de Chávez, la lucha sigue! ... "En el 2019 además de cumplirse 20 años de la Constitución, tenemos una cita, porque ese año se cumplen 200 años del Congreso de Angostura, 200 años de la Constitución Bolivariana que fundó Colombia"…

Desde Cumaná, Sucre, Venezuela, a los 30 días del mes de diciembre de 2015.

 



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

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