Reflexiones ingenuas “Se busca capitán para nave a punto de naufragio”

Ya han transcurrido 27 días de la debacle electoral que ha logrado posicionar a la contrarevolución al frente del poder legislativo nacional. Han transcurrido 27 días de la tragedia política que ha abierto aún más la fisura que amenaza el naufragio de la revolución bolivariana (a causa de la avaricia del capitalismo neoliberal, del ecosidio del planeta, de la hecatombe nuclear por los efectos de una nueva guerra mundial) y del egoísmo, la incapacidad, la corrupción, la ineficiencia y la falta de una conciencia socialista y revolucionaria. Y con ello la desaparición de la incipiente construcción de una patria, un continente, un planeta donde reine la justicia, la igualdad, la inclusión social.

Desde que el torpedo de la derecha impactó la estructura de la nave revolucionaria se activaron las alarmas, se encendieron las luces avisando la colisión. La tripulación entró en pánico, los oficiales se atemorizaron, el Capitán se "asombró", los pasajeros se paralizaron de miedo…El terror invadió al portaviones socialista.

Los maquinistas, radioeléctricos, marineros, oficiales subieron a cubierta y se inició una eterna asamblea a ver como se reparaban los daños ocasionados por el ataque. Se dio inicio a un proceso de taponear las posibles grietas que pudieran ayudar al boquete, hecho por el proyectil, a hacer aguas a la embarcación. Se apretaron tornillos, tuercas, tapones...pero la abertura mayor sigue allí, creciendo.

Todavía la asamblea de la tripulación sigue activada, sin tomar decisiones sobre a quienes les corresponde organizar la maniobra de control de la nave, como se van a bajar los botes salvavidas, a quien le toca achicar, quien lanzará las bengalas, quien avisará por radio, quien colocará los tablones, quienes dispondrán de los alimentos, quienes organizarán la fila, quienes dirigirán el desembarco, a quienes les corresponde los equipos de salvamento, medicinas, primeros auxilios, a quienes les corresponde detectar las amenazas internas (saboteadores, espías, ineptos, incapaces, grietas escondidas) que coadyuven en el hundimiento del navío.

El Capitán espera los resultados de la asamblea para dar una orden, la tripulación espera la orden del Capitán y pareciera que todos esperan a que el barco se hunda y que llegue un remolcador u otra embarcación que lo rescate, que los salve de una inmersión segura y anunciada. Entre tanto, las aves carroñeras, los peces carniceros, los exenchufados y enchufados dan vueltas esperando el hundimiento definitivo. Y los oportunistas esperan pacientemente a ver qué objetos de valor obtienen de los restos de la embarcación.

Y los pasajeros, esos que escogieron al Capitán, esperan que despierte del K.O para que lleve el buque de la revolución a puerto seguro, esperan que agarre el timonel, que ordene a los maquinistas hacer maniobras para salvar el barco, o que ceda el mando a alguno que salga de las filas de la tripulación o de los pasajeros mismos. No esperan a perecer ahogados, ni dejar que la embarcación se hunda por la indecisión del comandante de la misma.

Es bueno recordar que en tiempo de guerra, un error, una decisión tomada a destie.

carrodcas@gmail.com



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Carlos Rodriguez

Estudió en la UCV. Docente jubilado

 carrodcas@gmail.com

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