El 6D: el espejismo de cambio de la oposición

Con el triunfo de Macri en Argentina, el triunfalismo que anida en los opositores se infla y el chavismo retrocede anímicamente como si no estuviéramos seguros que la difícil situación económica que vivimos en Venezuela es producto fundamentalmente de la guerra económica y la baja de los precios del petróleo aunque también hayamos contribuido a ella con errores importantes por parte del estado al darle dólares preferenciales a empresas como la Polar que tienen millones de dólares en el exterior y no identificar plenamente y sancionar a todos aquellos quienes malversaran las divisas que el estado les otorgara.

Dicen que en toda guerra se gana o se pierde primero psicológicamente, moralmente. Y la campaña mediática contra nuestro proceso bolivariano, acrecentada en la propaganda electoral, pareciera estar logrando ese objetivo. La oposición pretende convencer al pueblo venezolano, incluido un buen sector del chavismo, que de triunfar ellos, se volverán a llenar los anaqueles y las colas se esfumaran, como si los problemas de productividad se resolverán en unos días desde el parlamento y al mismo tiempo se confiesan ellos como acaparadores, al asegurar tan simplonamente el fin de la "escasez".

Y es que los opositores más recalcitrantes creen que desde la A.N. podrán destituir al Presidente de la República de un plumazo sin cumplir los procedimientos constitucionales y pasando por encima de los Poderes Públicos. La MUD por su parte, hace creer a sus seguidores que de verdad con la mayoría en la Asamblea Nacional se solucionarán los problemas económicos que ellos mismo han contribuido a crear, protegiendo a los especuladores, siendo cómplices de quienes esconden los productos regulados para revenderlos a quienes los necesitan, precisamente a causa de esa acción criminal.

Ese espejismo que pretende defender la oposición con una millonaria campaña electoral parecida a la impulsada cuando el referéndum para la reforma constitucional, se comienza a cristalizar en las mentes de muchos, incluido el chavismo light, con las dudas alimentadas por la crítica superficial de un sector "radical" de la izquierda venezolana que no comprende que la contradicción fundamental en la actualidad es entre el Imperio y la nación.

Sí, porque en realidad lo que está en juego no es que perdamos sólo los presupuestos para las becas, pensiones, canaimitas, viviendas, atención primaria en los CDI, educación universitaria, Mercales, Pdvales, Misión Rivas, Misión Sucre etc.etc. sino la disolución de la República. A diferencia de Argentina, donde existe una burguesía industrial aunque sea a medias y unas instituciones más sólidas, Venezuela no cuenta con ese tipo de burguesía y nuestras instituciones sólo se han consolidado estos últimos 16 años a partir de la Constitución de 1999.

De triunfar la derecha en la Asamblea Nacional, en Venezuela se iniciaría un proceso de disolución de nuestra nación porque este sector apátrida representa a los mismos que dividieron la Gran Colombia, que negocian con el mayor enemigo de Venezuela en Colombia, Álvaro Uribe y con el gobierno de EEUU, quienes ya nos han declarado la guerra. Le hacen el juego a la política guerrerista del actual gobierno de Guyana y dentro de sus planes estratégicos está el fraccionamiento de la República para complacer intereses trasnacionales.

De ganar la MUD el 06, ese paraíso prometido se convertirá en un infierno para todos los venezolanos y la estabilidad alcanzada en estos 16 años se perderá. En vez de botar el agua sucia luego de lavar al niño, el voto castigo o la abstención del voto chavista, hará que todo lo alcanzado se vaya por la borda.


 



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Carmen Cecilia Lara

Profesora de comunicación social de la UBV

 sathya954@yahoo.com

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