“Piensa mal y no erraras”

El gobierno de los últimos dos años ejercido por los jefes(as) más incapaces nos ha conducido a todos al borde del abismo. Estamos en el gobierno, los tiempos son malos, la época crítica, los peligros muchos. Para comparar cuál será la conducta de un funcionario(a) en un caso dado es preciso conocer su inteligencia, su índole, carácter, moralidad, intereses y cuanto pueda influir en su determinación.

El funcionario(a), aunque dotado de libertad de albedrío, no deja de estar sujeto a una muchedumbre de influencias que contribuyen poderosamente a decirle. El olvido de una sola circunstancia nos puede llevar al error. Así, suponiendo que un funcionario(a) está en un compromiso del que es difícil salir sin faltar a sus deberes, parece a primera vista que en sabiendo cuál es su moralidad y cuales los obstáculos que a la sazón median para obrar conforme a ella, tenemos datos bastantes para pronosticar sobre el éxito. Pero entonces no llevamos en cuenta una cualidad que influye sobremanera en casos semejantes: la firmeza de carácter. Este olvido podrá hacer muy bien que defraude nuestras esperanzas un funcionario(a) virtuoso(a) y las exceda el malo, pues que para sacar airosa la virtud en circunstancias apuradas sirve admirablemente el que obren en su favor pasiones inmorales. Un funcionario(a) de temple fuerte se exalta y cobra nuevo aliento a la vista del peligro; en el cumplimiento del deber se interesa entonces el orgullo, en superar obstáculos y arrostrar riesgos se siente más osado y resuelto cuando se halla animado por el grito de la conciencia. El ceder es debilidad; el volver atrás, cobardía; el faltar al deber es manifestar miedo, es someterse a la afrenta. El funcionario(a) de intención recta, pero pusilánime, mirará las cosas con ojos muy diferentes. "Hay un deber que cumplir, es verdad; pero trae consigo la muerte de quién lo cumpla y la orfandad de la familia. El mal se hará también de la misma manera, y quizá, quizá, los desastres serán mayores. Es necesario dar al tiempo lo que es suyo; la entereza no ha de convertirse en terquedad; los deberes no han de convertirse en terquedad; los deberes no han de considerarse en abstracto, es preciso atender todas las circunstancias; las virtudes dejan de serlo si no andan regidas por la prudencia." El funcionario(a) ha encontrado por fin lo que buscaba: un parlamentario entre el bien y el mal; el miedo, con su propio traje, no servía para el caso, pero ya se ha vestido de prudencia; la transacción no se hará esperar mucho.

He aquí un ejemplo bien palpable, y por cierto nada imaginario, de que es preciso atender a todas las circunstancias del funcionario(a) que se ha de juzgar. Desgraciadamente, el conocimiento de los funcionarios(as) es uno de los estudios más difíciles, y por lo mismo es tarea espinosa el recoger los datos precisos para acertar.

La reflexión, ayudada por costosos desengaños, cura a veces este defecto, origen de muchos males privados y públicos; pero su raíz está en el entendimiento y la conciencia del funcionario(a), y es preciso estar siempre alerta si no se quiere que retoñen las ramas.

P.D.

Señor Presidente: Esta enterado que los enfermos de mal de Parkinson, no encontramos los medicamentos: Madopar y Sinemet.

Tampoco encontramos por ninguna parte Euthyrox, para el hipo de la tiroides.

No cree Ud., tiene que votar esos ministros incapaces y analfabetos y que hay buscar profesionales capaces y ganas de trabajar.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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