Entre el 22% y el 26%, oscilan los indecisos.

Si algo debe tener extremadamente preocupado y ocupado a los actores políticos electorales, es el rol determinista que juegan, los que hasta ahora han manifestado que irán a votar, pero, no tiene definido su voto. Este sector es definitorio en los resultados del 6D, porque oscila entre 22% y el 26% de la población activa para votar, según estudios de opinión, llegados a mis manos.

En otros escritos he manifestado que este sector no es abstencionista, tampoco es Ni-ni, sinobiconceptual. La razón es sencilla, los dos primeros no existen, su comportamiento es anti-existencial, lo que nos lleva a suponer que hagan lo que hagan los estrategas electorales no logran motivar el voto, dado que su actitud es no participar, no existir. En cambio, los biconceptuales son electores potencialmente activos, interesados en buena medida, no solo por el bienestar personal y social, sino también por la política. Ellos participan electoralmente, además de ser generadores de matrices de opinión.

Interiorizar estas diferencias es fundamental para el abordaje del hecho y éxito electoral. Pero a diferencia de otros analistas, considero que estos electores no están buscado una tercera opción política electoral, no solo porque no la observan, sino porque la polarización de estos últimos 16 años (ver cuadro anexo), los lleva a suponer que es dentro de eso dos polos, donde podrían generarse las condiciones que los motivan a estar activo en la arena político social, al punto, que se debate entre: acompañar la seudo-oferta de cambio ofertada por MUD-oposición, o continuar profundizando el cambio y la transformación iniciado en 1998 con Hugo Chávez, e interrumpidos por factores antidemocráticos endógenos y exógenos.

Observando los resultados electorales, obtenidos desde el 2000 hasta la actualidad, nos damos cuenta que Venezuela es una sociedad politizada, e inclusive, muchísimo más que cuando fue derrocado el General Marco Pérez Jiménez. Los niveles de participación alcanzados marcan una pauta en el histórico electoral del país, además, de ser referencia obligada en el mundo (ver cuadro anexo).

Este comportamiento político electoral, nos hace suponer, que buena parte de esa población activa electoral, que llamo biconceptual, haciendo uso de una categoría de Lakoff, ha acompañado durante mucho tiempo las iniciativas emprendidas por el Chavismo. Este hallazgo otorga al Chavismo una potencial fortaleza, siempre y cuando, sepan dar buen uso de ello. Quizás seria de utilidad, tener presente que la estratégica electoral, podría ser: cognitivamente conductual-emocional.



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Jiuvant Huérfano


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