El ciclo de Pdvsa la Estancia

Es indudable que siempre encontramos alguien ejerciendo una función pública, que deja huella, marca la diferencia, que su obra trasciende aún después de renunciar a sus funciones, y que además su labor es reconocida por afectos y opositores en forma unánime.

La Dra. Beatrice Sansó de Ramírez, abogada de prestigio, gerente de resultados, profesora, visionaria, incansable en su proyectos hasta que los materializa; pero por sobre todas estas características, gran persona y mejor amiga, convirtiéndose en esas amistades que con orgullo duran para toda la vida, y así será mi apreciada Bea.

Beatrice formalizó su renuncia a la gerencia de Pdvsa La Estancia meses atrás, por razones obvias, acompañar, como siempre lo ha hecho, a su esposo Rafael Ramírez en sus actuales funciones. Se cerró un ciclo de buena gerencia, de obras reconocidas por toda Venezuela, aceptó aquel inmenso reto de convertir una casa cerrada con unos cuantos jardineros, en un centro de difusión de la cultura, en un lugar de encuentro de todos, entregando un trabajo de calidad, sin improvisar, ¡y lo logró! Dejó varias sedes, creó diferentes niveles de gerencias, obras rescatadas y espacios recuperados, ocupándolos por la cultura, como garantía de su mantenimiento y disfrute general.

Son tantas las obras en su gestión que es imposible mencionarlas, pero allí está la esfera de Jesús Soto, o la rehabilitación integral del bulevar de Sabana Grande, que sorprendió a la ciudad a través de la ejecución de cinco subproyectos que implicaron desde el análisis de la movilidad vehicular y peatonal del espacio, la limpieza de la contaminación visual y el ordenamiento de la propaganda que permitió que se desvistieran fachadas que ocultaban edificios patrimoniales ícono de la arquitectura moderna de nuestra capital, hasta la sustitución y modernización de todos los servicios públicos desde el subsuelo (cableados y tuberías), para, con la intervención de la Misión Ribas como fuerza laboral participativa, la construcción de un espacio caracterizado por su mobiliario urbano de punta, su iluminación led, la presencia de espacios de sombra diseñados para la zona, la expresión de campañas permanentes de cuido, piezas de arte al aire libre y elementos lúdicos complementarios del caminar de los niños de nuestra patria.

Todavía recuerdo en una de las tantas veces que compartimos momentos en playa Parguito, en la isla de Margarita, cuando un vendedor informal la reconoció, se acercó respetuosamente y le dijo, "sé quién eres y para mí es un orgullo haberte visto en persona", para luego decirle: "¡tú vas por toda Venezuela levantando banderas!", esa es Beatrice. Esperemos que se le dé continuidad a su forma de hacer gerencia, porque lo bueno, ¡bienvenido sea!

 



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Jaime Verde Aldana


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