Contestando a la Sra. Victoria Elena Otero de Chacín

En la década de los 70 y 80, en las cuales nos tocó vivir nuestra adolescencia y juventud, también nos tocó vivir parte de la llamada Ley de Vagos y maleantes. No sé si usted recuerda esta Ley, pero, si no recuerda o si no lo sabe, fue hecha para poder encarcelar, de manera expedita, sin juicio, a todo aquel que estuviera desempleado o a los maleantes. Era claro que a los desempleados, o a cualquier enemigo del famoso régimen político de Betancourt-Leoni. El mecanismo era simple. De manera sorpresiva se atacaban las ZONAS MARGINALES de Caracas, se hacían redadas, requisas; se allanaban viviendas, centros juveniles, etc. y se ponía preso a todo el mundo, para luego hacer una selección por edades, sexo, si eras profesional, si eras estudiantes, si tenías antecedentes penales, policiales, políticos ETC. Más o menos, con el mismo método, en aquellos años fueron asesinados muchos jóvenes, mujeres y varones adultos, en la presunción de ser delincuentes y con la protección legal de esta famosa Ley. No era raro leer en la última página de Últimas Noticias: "Este fin de semana fueron trasladados al Dorado 30 personas señaladas como vagos o maleantes", a los cuales se los condenaba sin juicio por 10 años. O "Fueron abatidos un grupo de delincuentes en el barrio X; todos con antecedentes penales o sin oficio conocido". Fue un mecanismo frecuente, muy regular y muy frecuente, de control de la subversión y la delincuencia, sin embargo con un carácter clasista, encaminado a reprimir los barrios pobres. Este cuento viene al caso por ese carácter clasista que distinguió a tales "operativos".

Al principio del año 2014 se desencadenó una secuela de hechos violentos en Caracas, San Cristóbal, Valencia en sectores clase media, donde hubo muertos y heridos inocentes. Se cuentan de treinta a cincuenta muertos. Asesinados con disparos de franco tiradores, por barricadas, guayas de acero, etc... Hasta un general retirado se hizo grabar por los noticieros de TV con una arma larga automática vociferando contra el gobierno y dando recetas de cómo instalar trampas para motorizados y pendejos. Muy efectivas estas trampas, pues fueron motorizados y pendejos los que cayeron en ellas. Las consecuencias de tales hechos fue muy racional, diría que de mucha inteligencia. Hubo algunos presos, algunas sentencias.

Sin embargo, y quisiera recordar esto a la Sra. Victoria, que yo sepa no hubo ningún operativo masivo para detener a esos asesinos; nadie allanó edificios en Los Dos Caminos, en El Cafetal, en Los Palos Grandes, en Altamira. No se detuvieron para averiguaciones 300 personas o 102, o 50. ¡No! se les respetaron sus derechos, humanos o los que sea, se les RESPETARON SUS DERECHOS.

El asunto es ese, señora, que hay en todo esto un carácter clasista en la represión. Que por más paramilitares haya en Caracas, la mayoría de esas personas no lo son. Que la delincuencia generalmente es la última en ser afectada mediante regímenes represivos como esos. Los primeros que caen son inocentes. Y tercero, que criminalizar a los colombianos que viven en los barrios es una estupidez. Los asesinos de Serra eran colombianos en complicidad con un miserable traidor venezolano, el origen de la maldad no tiene patria, así como tampoco el de la codicia.

El otro asunto dónde usted se equivoca, quizá motivado por su desesperación y prejuicios, es en colocar la "raíz" del problema de la delincuencia (de los "paramilitares", calificativo nuevo y comodín para justificar el facilismo de la represión), del bachaqueo, de los acaparadores etc… en esos barrios, en los barrios y no en el sistema mismo. Y digo en los barrios porque es allí donde se hacen y se han hecho estos "grandes operativos":

Usted dijo… "Cuando el gobierno actúa para proteger a la población de esta plaga está defendiendo los derechos humanos de los ciudadanos (¿cuáles ciudadanos?), si por ello, lamentablemente no hay duda, cae alguien pues, como en cualquier otro país pasa cuando se combate la delincuencia, pues hay que lamentarlo y seguir adelante con el operativo hasta extirpar el cáncer de raíz."

A los asesinos de la clase media hacia arriba, siempre se les hace un juicio. El homicidio no lo es menos si se mata una sola vez y con disculpas. Si el sistema no funciona, habrá que cambiarlo de raíz.

Pero la raíz de ese cáncer no creo que esté en los barrios, está equivocada señora. Ese cáncer está encapsulado en el capitalismo. Mientras no se estirpe el capitalismo habrá delincuencia, como habrán preferencias de clase. Mientras no se combata el consumo, el lujo, la ganancia, la competencia, no se podrá nunca con la ostentación y la avidez por tener cosas. Son los valores que estimulan al mercado del delito. Y si la Raíz, como usted dice, está en estos sectores dónde se efectúan estas razias, lo más probable es que muy pronto, si seguimos así, tendremos un país sin violencia, sin corrupción, sin ladrones, sin sicarios y sin pobres. Basta con hacer de cada barrio de Caracas un gueto. Amurallarlos. Aislarlos de la gente decente. …. ¡¡Ni usted misma se lo cree!! ¿Verdad que no se lo cree?

Mientras haya un objetivo y un "objeto claro" para el delincuente no habrá Ley, policía, trampa, "inteligencia", operativo que lo detenga en su empeño. Dígale a un hombre de estos "decentes" de la clase media, dónde hay muchos dólares, oro o diamantes, y créame que buscará la forma que sea para hacerse de ellos; se hará más inteligente, los conseguirá así tenga que contratar a paramilitares, sicarios, así tenga que matar a su mejor amigo, como fue el caso del joven diputado Serra.

Su "erradicar de raíz" no es más que una medida desesperada. Nueve detenidos con antecedentes, otro tanto de indocumentados colombianos, y cientos de detenidos no pueden ser la fuente de la codicia y la maldad por el lucro. En esto está todo el país. Es un problema de degradación moral, y mientras más degradada la sociedad más violaciones a la ley, más trampas, más delincuentes habrá.

Por eso, Señora, hay que tener cuidado con lo que hacemos cuando reprimimos a todo un barrio en nombre de la Paz. No vale acordarse de la Cota 905, como comunidad, después de haberla arrasado con uno de estos operativos. El asunto es a la inversa. Porque si lo que le enseñamos a la gente es a vivir en una constante batalla por el lucro, le enseñamos como valor fundamental el consumismo y el egoísmo y por carambolas la codicia no podemos esperar de esa gente que se comporten como buenos ciudadanos, mucho menos que sean buenos socialistas, gente solidaria y amorosa.

Pero, qué distinto sería si hubiéramos acompañado todas esas reivindicaciones o mejoras sociales, las de antes y las nuevas, con una verdadera revolución espiritual, con los mejores ejemplos de justicia social, castigando a los Grandes Ladrones de la sociedad. Sí señora, a los Cisneros, a los Mendozas, al Capitalismo, a todo el Capitalismo esté donde esté. Qué distinto sería si todos supiéramos cuál es el enemigo a combatir.



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Héctor Baíz

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