Tarjeta Roja y Green Card para Jesús Silva R.

He recibido injurias y amenazas por defender a la revolución y atacar a la burguesía y sus empleados. Quien más insultos me ha lanzado ha sido Vladimir Villegas, cuando descubrí quién era y que iba a saltar la talanquera, pero sus insultos no me afectaron por venir de un muerto y no respondí porque nada es peor que decir Vladimir Villegas

Pero nunca me había sentido tan insultado en mi inteligencia como leyendo el artículo de Jesús Silva "Embajada de EEUU busca intelectuales chavistas" (Aporrea 07/07/2015), por la desfachatez del autor para echarnos en cara su rastracuerismo intelectual: "A mí no me arrastra cuero/el que no mate ganao/porque si lo arrastra seco/yo se lo arrastro mojao", y sus ínfulas de diplomático, que no pasan de ser el autoengaño de un vendido que se paga a sí mismo con la vanidad que le alimentan los gringos.

Jesús Silva se vanagloria de llamar a un diálogo que, por increíble que le parezca, ya existe sin él: empuja puertas abiertas a cuenta de "la experiencia y aprendizaje de un analista político que ha transitado los caminos del diálogo en la vida real con gobiernos extranjeros". ¡Upa cachete!

Y nos cuenta que : "había sido invitado en Caracas por la Embajada de los Estados Unidos a sostener varias reuniones de diálogo político y diplomático con el carácter de abogado constitucionalista...". "Corría el 2014, año traumático de guarimbas. Asistí a un glamoroso acto protocolar en Caracas, gracias a la invitación de estos gentiles diplomáticos que supieron de mi existencia a través de la lectura de mis frecuentes reflexiones publicadas en la prensa venezolana e internacional."

En otras palabras, los encargados de detección y reclutamiento en la Embajada de los EEUU supieron cual era su debilidad (la vanidad intelectual) y lo captaron, pero sólo después que había sido probado por el diario "El Nazional" donde "me entrevistaban semanalmente y me invitaban a su Consejo Editorial para pedirme opiniones y responder cuestionamientos de dirigentes opositores allí presentes". Fue por haber pasado ese filtro y no como cree y dice Silva: "De los yanquis me sorprendió gratamente el estudio previo que realizaron sobre mis credenciales como profesor universitario desde 1998, estudioso del Marxismo y vigente escritor chavista. Antes y después del evento del 3 de julio (...) dialogamos varias veces, siempre en inglés". (Cómo se dirá en inglés "jala pero no te guindes"?) Y seguramente a los yanquis les sorprendió gratamente la obsequiosidad de Silva.

Y así, mientras en la calle el fuego destruía y las balan mordían la carne en una revuelta pagada por Washington vía Bogotá y convocada por María Corina Machado, Jesús Silva asesoraba a los jefes de la oposición y al Consejo Editorial de El Nazional...

El "glamoroso acto protocolar" al que asistió Jesús Silva fue el del 3 de Julio (el 4 es la Independencia de EEUU), al que invitan a los nativos para al día siguiente los diplomáticos celebrar "en familia". Silva nos cuenta: "Al llegar al evento, la primera persona con la que me topé frente a frente fue a "la dama consentida del Imperio". Mientras la coral entonaba los himnos, codo a codo ella y yo cantamos el de Venezuela. Luego ella cantó el del Imperio y yo obviamente no la acompañé aunque me conozco la letra de punta a punta". Son pocos -incluyendo a los estadounidenses- que se saben las 32 líneas del "The Star-Spangled Banner", pero no se debe subestimar a Silva. Después de cantar 'codo con codo' con María Corina (ella solo está 'rodilla a rodilla con Bush), nuestro reportero de 'sociales' continúa: "Me quedé conversando con Milos Alcalay y otros embajadores extranjeros. Como dato curioso, poseo la distinción de ser el primer marxista invitado a esa Embajada". Falso: muchos marxistas han sido invitado a la Embajada gringa, unos de día y otros de noche: Silva sólo es el primero que cree ser el primero.

Porque Jesús Silva se cree demasiado, y con todas sus calificaciones, ínfulas y estómago para codearse con María Corina Machado y conversar con el traidor Milos Alcalay, él mismo se corta las alas. Nunca será diplomático porque es, evidentemente, sospechoso, y jamás podrá llamarse 'chavista' sin que se le rían en la cara. Porque su falta de dignidad no sólo le afecta los principios, sino la memoria, y se pasa por alto que el deterioro de las relaciones entre EEUU y Venezuela fue obra de los Estados Unidos y su totalitarismo imperial.

Los embajadores ("El quinteto del fracaso") y el mismo Departamento de Estado, propiciaron un golpe de Estado, un paro petrolero, y miles de agresiones e injerencias a lo largo de quince años, pero para Silva sólo se trata de una manía antiimperialista de radicales (empezando por Chávez), y por eso, además de arreglar él sólo las relaciones entre las dos naciones, pretende "educar a supuestos chavistas quienes con falsas pretensiones de radicalismo socialista, gritan que no debemos dialogar con el Imperio y difaman a quienes proponemos la paz". Silva, el gran educador, cita como ejemplo el diálogo de EEUU con cubanos, norcoreanos, vietnamitas, chinos, olvidando a) que esos países han tenido que soportar décadas de agresiones de Washington y b) que ninguno de ellos tiene encima una orden ejecutiva como la de Obama del pasado 9 de abril, declarando a Venezuela como "amenaza inusual y extraordinaria". Ojo: si somos una "amenaza inusual y extraordinaria"...¿Será que fallaron los buenos oficios de Jesús Silva?

Al principio mencioné a Vladimir Villegas para que el lector lo asocie con Jesús Silva, que está saltando la talanquera en cámara lenta. La única diferencia es que Vladimir Villegas desempeñó (mal) cargos diplomáticos y Silva quizás tenga que esperar al gobierno de transición de María Corina, aunque la vieja oligarca parece despreciarlo por negro y por "chavista"...lean lo que escribe Silva: "He anexado el video de CNN donde Ismael Cala destaca mi oposición a que se la llevaran presa. Aunque la dama (María Corina) respondió sonriendo como Mona Lisa, nunca me dio las gracias por defender sus derechos humanos...". Pobrecito, la ama no le agradece...

Cada quien tiene derecho a creerse y decirse lo que sea. Que Jesús Silva se crea El Llanero Solitario cuando sólo es el Indio Toro (en el inglés original es 'Tonto'), que se auto-elogie, se crea el príncipe de la paz, el gran diplomático de la comarca, el reparador de relaciones, el tutor de la Cancillería, el corrector de Maduro, "que robe voz de cigarra, que robe luz de cocuyo, pero si tiene lo suyo..." que no se diga chavista, coño, porque no lo es. Le falta dignidad.



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Eduardo Rothe


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