Los valores por defecto en la transición hacia el Socialismo

Salido del lenguaje técnico de las programaciones informáticas, los valores por defectos, son aquellos que instala casi siempre el programador. En la mayoría de los casos, estos Valores están puestos ahí para ventaja de los desarrolladores o de los dueños de los programas, de los fabricantes. La mayoría de las veces se pueden modificar, pero hay casos en que es casi imposible que un usuario común y corriente lo pueda hacer.

Haciendo una comparación de estás programaciones con nuestra conciencia capitalista, la cuan llevamos instalada "por defecto", en el tránsito hacia el socialismo debemos saber cómo reprogramarnos con valores donde los beneficios sean beneficios para toda la sociedad y no solo para los propietarios, para los fabricantes del programa. Más aún debemos saber cómo funciona el programa para cambiarlo todo, hacer una verdadera revolución con esa "computadora" e instalar en nuestras almas valores socialistas "por defecto"; que, si acaso haya algún desperfecto social, al final siempre se activen éstos y no los valores capitalistas.

El caso de la vanguardia

La cuestión de la vanguardia dentro de una revolución se debe trasladar a una pura discusión ideológica y no de tácticas o métodos. Explico. Que haya o no haya vanguardia marca la frontera entre que haya o no haya revolución. El capitalismo no necesita una vanguardia, o de una vanguardia clara. Existe pero oculta. La disimula detrás de las prácticas democráticas burguesas, detrás de las instituciones burguesas; en el sistema de elecciones, en los poderes públicos, en sus formas jurídicas; y en la escuela, en la familia, en la vieja psicología de masas. Estas estructuras ideológicas, llamadas superestructuras por Marx, gobiernan el espíritu social, se encarnan en las prácticas sociales como un estado de conciencia, o de mala conciencia, que determina al final nuestra conducta como sociedad (no como persona o como animal sino como sociedad). Podemos decir que la "vanguardia del sistema" se disimula detrás de un sistema de valores que hoy tenemos por defecto. Pero existe, es real, manda, gobierna, decide, tiene poder, o es el poder y su Aparatos Ideológicos, de los que hablaba Luis Althusser: Las universidades, la CIA, los laboratorios ideológicos y sus Tanques Pensantes", Hollywood, Google, Facebook, CNN, Venevisión, etcétera.

Pero en el caso de la revolución socialista, vanguardia revolucionaria y revolución van de la mano, ¡tienen que ir de la mano! Sin vanguardia revolucionaria no existe revolución posible, solo revolución ciega, que no es revolución, cuando mucho un estallido social anárquico y breve como el del 27 de febrero de1989; liberación de los instintos contenidos, fuego fatuo. La vanguardia revolucionaria socialista es la síntesis y el conocimiento de todas las revoluciones. Es la teoría y práctica revolucionarias socialistas. La vanguardia revolucionaria socialista es el ejemplo revolucionario socialista, representa los nuevos valores destinados a sustituir el espíritu infame de los menesterosos y de toda la sociedad. Por eso es imposible pensar en revolución socialista sin vanguardia revolucionaria, porque sin ella se activarán siempre los valores por defectos del capitalismo, encarnados en nuestras prácticas de vida e instalados en nuestra mala conciencia muchos años antes.

Pongamos un ejemplo. La vanguardia revolucionaria chavista bajo la dirección del comandante Chávez, condujo a un pueblo cansado y cansado de injusticias a movilizarse y rebelarse contra muchas instituciones burguesas. Apoyar a un grupo de oficiales en rebelión contra el orden constituido; a obedecer a un verdadero líder; a cambiar hábitos muy arraigados, a estudiar, a trabajar, a resistir, a leer, a comprender; lo condujo a un mundo nuevo de disciplinas y conocimientos. En el momento en el cual Chávez y la vanguardia desaparecen, ese pueblo, esa misma masa, cargada de una memoria de esclavitud e ignorancia, cede ante esa memoria, que no es otra cosa que una fuerza encarnada, una memoria de hábitos, de costumbres, de rutinas, en las cuales siempre, de alguna manera nos sentiremos "cómodos". Se trata de volver al egoísta y al esclavo que llevamos por dentro. Sin el ejemplo y la palabra moralizadora y orientadora de Chávez ese mismo pueblo que lo acompañó en una gesta espiritual y política liberadora, ahora se abandona a la miseria del egoísmo, del lucro, de la trampa, de la indiferencia por la ruina del vecino.

Lo que fue entusiasmo ahora es indiferencia, lo que fue trabajo ahora es cansancio y rutina, lo que fue solidaridad ahora es egoísmo y lucro, lo que fue seducción ahora es desinterés, lo que fue creación ahora es tedio. Sin la tensión que la vanguardia le aplica a la revolución, de inmediato se activan los valores por defecto del capitalismo.



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Héctor Baíz

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