La homologación de los DD HH es aberrante en la sociedad clasista

Sólo habrá libertad, confraternidad e igualdad entre los hombres cuando hayan desaparecido las clases sociales; esto no puede perderse de vista, y menos por parte de revolucionarios verdaderos o de quienes en verdad aspiren dejar de ser proletarios y burgueses.

Esa aberración salta a la vista cuando sabemos que la pionera defensora de esos derechos fue la burguesía que ya con bastante poder económico pudo negociar de tú a tú con la feudalidad, con los terratenientes y aristócratas venidos a menos con deudas impagables a sus prestamistas o burgueses usureros, y con el Clero de marras. Conquistaban para sí unos DD HH que por supuesto jamás fueron extensivos a los trabajadores bajo ningún modo de vida, bajo ninguna forma de explotación social porque, lamentablemente, en todos ellos unos hombres explotan otros. Digamos que, de entrada, no podemos ser iguales entre sí quienes nos hallamos divididos en clases sociales diametralmente opuestas y actualmente antagónicas. Un burgués no puede ser igual a un proletario ni este a aquel, mientras ambos pertenezcan a clases socialmente diferentes. Por consiguiente, los DD HH son una abstracción, no existen como tales porque todos los derechos son clasistas mientras vivamos en una sociedad burguesa.

Coherente consigo misma, esa misma burguesía es la que hoy por hoy tiene el tupé de arrogarse la defensa de esos DD HH cuando ella misma ha sido hasta ahora la máxima atropelladora de todos esos derechos que ha usurpado con el carácter más excluyente concebido hasta ahora por cuanto la esclavitud ni el feudalismo alcanzaron la universalidad que logró el sistema capitalista controlado por la burguesía, ayer meramente comercial y usurera, y hoy comercial, usurera y explotadora de asalariados fabriles.

Para la burguesía, sólo son DD HH uniclasistas en favor de sí misma y están vedados al proletariado del cual viven y despojan de su trabajo para acumular las grandes fortunas que almacenan en sacos bursátiles carentes de fondo.

De resultas: ninguno de esos 3 derechos epigrafiados son aplicables a la sociedad clasista. Por supuesto, viene ocurriendo un interesante desbalance transitorio en la presente V República ya que el poder económico de la base social o estructura económica [1]sigue en manos de la clase burguesa, mientras el Poder Político viene asumiéndolo el proletariado.

De esa atípica e híbrida formación social, propia de la incipiente V República Bolivariana, se desprende una burguesía que ya no tiene como administradores a los gobernantes de turno, ni al Ejército ni al sistema educativo que cada día va depurándose de atrasos ideológicos; eso, por un lado, y por el otro, hay un nuevo Estado en formación con una administración socioeconómica amplia y aclasista que debe enfrentar las agonizantes arremetidas de una burguesía que se niega a morir por impotencia electoral, pero, todavía sigue disfrutando de criterios legales otorgados o respetados por las actuales instituciones jurídicas y contraloras que aplican un Estado de derecho incoherentemente igualitario en favor de una clase que es incapaz o imposibilitada de respetar las leyes sociales y jurídicas que no les favorezcan ya que se trata de una clase acostumbrada a hacer leyes para ser aplicadas a la clase proletaria que desobedezca y atente contra su orden burgués, y a mantenerse impune ante sus desafueros sociales porque las clases dominantes suelen estar exentan de sanciones civiles y penales.

Es que en el Estado burgués, cuando éste opta por aplicar leyes convencionales, entonces el dinero mata leyes, mata fiscales, mata tribunales, mata militares, mata policías, mata cultura, mata disidentes, mata, divide y anquilosa al proletariado muy heterogeneizado porque durante cientos de años ha sido sometido a una profunda ignorancia mediante privaciones de todos esos derechos, pero principalmente el derecho a ser educado con arreglo al conocimiento moderno en ciencias sociales y humanísticas, su derecho a la desalienación.

Si la sociedad burguesa está definida como clasista con sus dos clases: el proletariado que es la clase explotada, eterna y fundamental, y la burguesía que es la c. explotadora, transitoria e ideológicamente rezagada, resulta obvio que la igualdad en el uso y disfrute de los DDHH, pregonada desde los tiempos de la Revolución Francesa, ha pecado de ser una tremenda y aberrante falacia.

07/07/2015 10:47:23 a.m.


 

[1] Entiéndase por estructura económica la organización adoptada por trabajadores carentes de medios de producción, y los dueños de estos a los efectos de llevarse a cabo cualquier proceso de trabajo.



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Manuel C. Martínez


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