De la críticadera del Toby y Dieterich, a la crítica revolucionaria de JV Rangel

No hay revolución sin pensamiento crítico. Así lo han planteado Hugo Chávez y los revolucionarios de todas las épocas. Ahora, una cosa es la crítica para revisar los procesos, para rectificar errores y/o desviaciones y luego reimpulsar el proceso revolucionario (recordar las tres R de Chávez que para la burocracia "revolucionaria" se quedó solo en el discurso, al igual que el "Golpe de timón" de octubre de 2012 donde el propio Comandante Supremo realizó una de las críticas más despiadadas en el marco de una victoria lograda a causa de su propio sufrimiento y de su inmolación.

Otra cosa es la crítica destructiva, la que se usa para demoler los procesos de transformación, la que se usa para decir: "se los dije", como si se estuviera en un juego de roles de poder y demostrar lo sabios que somos (al estilo Dieterich, que pareciera incitar un baño de sangre tipo Ucrania y luego pontificar: "se los dije y no me hicieron caso"). O la crítica permanente de Toby Valderrama que afincándose en Chávez intenta de múltiples maneras demostrar que el gobierno actual no es chavista y que sólo es reproductor del capitalismo y de la socialdemocracia como si no se entendiera que estamos aún en proceso de transición pacífica al socialismo, que es la manera más difícil de lograrlo.

En tal sentido, José Vicente Rangel, agudo como siempre ha sido, incisivo, preciso y asertivo en el sentido psicológico del término, ha expresado en vivo y directo, en cadena nacional, una crítica integral en aspectos puntuales del gobierno que preside Nicolás Maduro, no sin antes reconocer la fortaleza, lealtad y contexto de guerra en el que se desenvuelve la etapa actual del gobierno bolivariano. Y en la crítica abierta también está el elemento propositivo de José Vicente quien, como experimentado político venezolano y latinoamericano, ha aprendido las lecciones de una transición compleja como la que se intenta en Venezuela. De allí que le expresara al Presidente y al gobierno:

1.- "Compañero, ábrete más al país real, creativo, y convierte el diálogo al cual eres propenso en actividad cotidiana con riguroso sentido y seguimiento de sus resultados. Abre tu gobierno a la participación de miles de venezolanos, capaces, honestos y preparados" Creo que más que el diálogo José Vicente acentúa su planteamiento en el seguimiento de los resultados del mismo. Así como pasar del "sacudón" a la apertura a venezolanos honestos, capaces y preparados. No se puede seguir improvisando en materia claves del devenir venezolano. Y "abrirse más al país real" es pisar tierra, palpar las realidades cotidianas de la gente, alejarse de las lentejuelas y de las tentaciones hedonistas del poder.

2.- "Es tiempo de resultados en la batalla contra la guerra económica declarada por la derecha y la oligarquía, hay que actuar con diligencia y eficacia frente al desabastecimiento y la inflación que genera un denso malestar en el pueblo". Este es un elemento crucial para la sociedad venezolana y para el gobierno que lidera Maduro. De allí la demanda de José Vicente que acompañan, en mi criterio, miles de compatriotas: el ataque contundente, pero eficaz frente a los males que aquejan hoy por hoy a nuestro pueblo. La guerra económica debe ser derrotada, pero en el corto plazo.

3.- "Has atacado el problema de la inseguridad, pero los efectos son muy magros, la colectividad está desesperada, hay que dar respuestas contundentes, empezando por la reorganización a fondo de los organismos policiales y de seguridad del estado". Otro tema vital para nuestra patria. El tema de la delincuencia, la impunidad y su corolario, la inseguridad también debe ser reconocido en los resultados magros que describe José Vicente, y por supuesto, una de las claves es la reorganización de los cuerpos de seguridad del estado, donde anidan antivalores capitalistas, pero también abordar dicho tema de manera más integral , tanto en el ámbito institucional de los tribunales, fiscalías, centros penitenciarios y cuerpos policiales, como la propia población incorporada a los planes de seguridad. Sólo así podrá obtenerse resultados más contundentes que lo logrado hasta hoy.

4.- "La burocracia arruina iniciativas, proyectos y genera la acción del estado que desmontaría por la transición al socialismo, por esta razón, la razón proveniente de la burocracia no podrá avanzarse en el proceso e igualmente, del mismo modo, hay que intensificar la lucha a fondo contra la corrupción, otro elemento que impide o amenaza los cambios necesarios en el país". Burocracia y corrupción son dos aristas más de las desviaciones del proceso que es necesario seguir atacando de manera implacable, caiga quien caiga. Allí también se va la vida de la revolución, pues el burocratismo obstaculiza los procesos administrativos y es una afecta al pueblo que acude a los organismos públicos y la corrupción deteriora la revolución pues ataca los valores más nobles del socialismo como forma de vida. La corrupción no es más que colocar el individualismo, el hedonismo y el egocentrismo por encima de lo colectivo, amén de abusar de los puestos de gobierno y haciendo uso inadecuado de los recursos públicos, cuestión que hay que frenar a toda costa.

5.- "El día del periodista es un día de combate, de decir verdades, de no callar, de estar atentos, de impedir que el contrapoder, hoy en el poder, se convierta en poder, con todos los vicios del pasado". Ciertamente, hay de quebrar la jaula de cristal en la que se envuelven a los líderes, (al decir de Carlos Matus). Y es lo que hizo José Vicente. Le dijo al líder actual del proceso bolivariano, algunas verdades que muchos pensamos y sentimos. Lanzó el alerta que generalmente se plantea cuando se habla del peligro de que la revolución se convierta en gobierno, se burocratice y pierda su creatividad, su impulso, la vanguardia para que vuelvan los vicios de la IV República y del capitalismo salvaje.

De allí que resaltemos esta magnífica intervención de José Vicente Rangel, que la diferencia de los planteamientos que muchas veces leemos en APORREA de autores como Dieterich o Valderrama. Como expresaba muchas veces Chávez, citando al mismo Valderrama: "Irreverencia en la discusión, pero lealtad en la decisión". Es el deber ser de un revolucionario, pues cuando la crítica se vuelve "criticadera", se está a un paso de la conversión.

 

 



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Cécil Gerardo Pérez


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