Con militontos no se hace revolución

De los Diez consejos para los militantes de izquierda que habla Frei Betto quiero detenerme y desarrollar el número cinco que dice textualmente así:

"5)- Sepa diferenciar entre militante y "militonto"

Militonto es aquel que presume de estar en todo, participar en todos los actos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de las grandes palabras y los efectos de su acción son superficiales.

El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; se cualifica en una determinada forma y área de actuación o actividad, valora sus vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios."

Si nos ubicamos en el contexto venezolano el militonto lo asocio al operador político. Aquel o aquella que solo ejecuta líneas, que no es capaz de discernir, o analizar críticamente alguna postura, que repite lo que dice el líder con mucha vehemencia y con escasa argumentación, con un océano de extenso en las consignas y un manantial en la profundidad del planteamiento.

Para el militonto o el operador político el partido no es la estructuración de una organización que conjuga las diversas instancias de participación que permitan un liderazgo colectivo que sea la expresión de toda la militancia; para el operador político o militonto; el partido es una estructura piramidal pero ni siquiera de instancias sino de jefaturas; hasta es común oírlos decir; "esta es la línea del jefe" "la jefa dijo que había que votar por tal o cual".

Para el militonto o el operador político quien se atreva a contradecir la línea del jefe o jefa (aun en contiendas internas donde se supone que todos son camaradas) es un traidor a la revolución y debe ser excluido del partido, despedido de su trabajo, y merecedor de todos los "castigos" que pudieran aplicársele.

Con un partido lleno de militontos o de operadores políticos, cualquier mediocre se convierte en líder y con los mediocres, los reformistas, los pragmáticos, los truhanes cazadores de fortuna, los que buscan la revolución para vivir de ella, traidores y quinta columnas.

Para fortalecer la revolución se necesitan estructuras revolucionarias organizadas más por la conciencia que por la obediencia, eso significa estar constituida por hombres y mujeres disciplinadas por la convicción ideológica, por la visión compartida en cuanto a los objetivos estratégicos y no por el temor a perder el apadrinamiento de tal o cual "jefe" político.

La revolución socialista tiene que ser profana porque irrumpe contra una sociedad capitalista que considera la explotación de unos seres humanos sobre otros como algo sagrado, como algo licito, ético, por lo tanto un militante socialista, un militante revolucionario tiene que ser irreverente contra toda expresión que intente reproducir la cultura explotadora aun en el seno de nuestras filas, vengan del líder que venga.

Y esa irreverencia y esa disciplina en la acción no por imposición sino por convicción, es expresión de la cultura proletaria, de la cultura de la clase que históricamente tiene que dirigir la construcción de la nueva sociedad, como muy bien lo canta Víctor Jara:

"Aprendí el vocabulario

del amo, dueño y patrón.

Me mataron tantas veces

por levantarles la voz,

pero del suelo me paro

por que me prestan las manos;

por que ahora no estoy solo;

por que ahora somos tantos"

Esa es la característica del militante, la característica del cuadro político, cualitativamente mucho más avanzada que la del operador o militonto.

Abrebrecha y después hablamos.

 



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José Ovalles


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