El "bachaquerismo" es inocente

Por Toby Valderrama y Antonio Aponte

El “bachaquerismo”, que era un asunto de fronteras, se extendió a todo el territorio nacional y ahora es un fenómeno social y económico. Merece un estudio riguroso, el gobierno se limita a atacarlo en su manifestación y no hurga en sus causas.

La incomprensión del fenómeno del “bachaquerismo” ha conducido al gobierno a un callejón sin salida. Primero lo entendieron como responsabilidad de los extranjeros, pidieron cedula; o como un problema de falta de cajeras, multaron a los grandes negocios; luego se asustaron con la magnitud de este comercio novedoso y lo atacaron con captahuellas, con los terminales de las cédulas, y el “bachaqueo” se resiste a morir.

El “bachaquerismo” es hijo directo de la ambigüedad de la socialdemocracia rentista, que no es socialista pero se avergüenza de ser capitalista, y tiene como meta suprema aumentar un poco la cuota de reparto a los humildes sin tocar a la burguesía, respetando su porción en el festín de la renta. Al establecer su base social sólo en el reparto, necesariamente refuerza la conciencia capitalista rentista, el logro fácil, el esfuerzo mínimo, el egoísmo, la fragmentación, la debilidad frente a las dificultades, las lealtades movedizas, la mentalidad mercenaria.

La política de la socialdemocracia tarde o temprano se tranca, estalla, termina en un motín. Cuando la renta disminuye (siempre disminuye ya que las expectativas de consumo son crecientes) la masa inconsciente, acostumbrada al facilismo se desborda. Así pasó el 27 de Febrero.

Ahora vivimos una situación similar, bajó la renta, disminuyó lo que hay para repartir. La masa perdió a su líder, y después se cometió el error de despojarla de la ideología que el líder encarnaba. Esta masa huérfana de padre y madre, en situación de disminución de la renta, produce un fenómeno inédito: el motín se sustituye por el “bachaquerismo”, que tiene la misma base psicológica, el egoísmo, la solución individual, la ideología rentista.

Es así, esta socialdemocracia fracasada mantiene a la masa controlada por el “bachaquerismo”, que es una manera de transvasar la renta a los más necesitados, una especie de “Misión Bachaco”, y es el que evita el motín, la explosión social.

Ahora el gobierno decreta que el “bachaquerismo” es parte de la “guerra económica”, ahora los humildes son malos, “viva la pepa”, “golilleros”, peligrosísima conclusión que coloca a la masa humilde en el bando enemigo, y al gobierno en una situación difícil. Lo que resulte de esto es malo: si acaba con el “bachaqueo”, aumenta la posibilidad de motín; si no lo acaba, la economía no aguanta el gasto de subsidiar ese comercio paralelo.

El “bachaqueo”, como lo fue el motín del 27 de Febrero, es síntoma determinante del fracaso de la socialdemocracia, que termina atacando a los humildes. El gobierno no comprende la situación y lanza una campaña de concientización, de elevación de los valores éticos cuando debía cambiar de política radicalmente, dejar el coqueteo con la burguesía, dejar la candidez de llamar a un “capitalismo bueno”, decidirse de una vez a luchar contra el capitalismo y su lógica, como dice el Plan de la Patria, cumplir de una vez por todas con el mandato de Chávez.

Los valores, la ética no están aislados de lo material. Si somos en la práctica capitalistas rentistas los valores serán capitalistas, la masa así se comportará.  

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Toby Valderrama


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