Mi Palabra

Alfonso Saer: El Narrador

"Siempre voy directo a las páginas deportivas,

las únicas que registran logros humanos."

Eral Warren, Juez Estadounidense

 

El domingo 11, se me presento la oportunidad de tener en mis manos la obra periodística del excelente profesional Alfonso Saer, titulada "pelotas y pedales" 50 años de periodismo deportivo. Leer este libro, es participar de todas las vivencias de un comunicador social, quien aparte de "jugar" con las palabras, vive intensamente el deporte, como si estuviera pedaleando en una empinada cuesta andina, o formando parte de la novena: los cardenales de Lara. Sus relatos nos lleva a los propios escenarios, donde se han realizados memorables gestas deportivas, con su elegante manera de contar, cualidad cultivada en una época, cuando en verdad se aprendía; los maestros, enseñaban con tanta pasión, que al final, sentían una gran satisfacción al ver un discípulo, con un título en las manos.

El libro es sumamente sencillo, por los grandes recursos literarios del autor, quien desde el mismo momento de ver publicado su primer artículo, en las centenarias páginas del diario el "Impulso", alzo vuelo en dos actividades: el periodismo y la locución deportiva, como el "cóndor" José Rujano en el Giro de Italia del 2005. Este relator deportivo, nunca ha tenido nada de comunista, solamente la inquieta sospecha de un empresario, nada novedoso en la Venezuela de los años 60 y 70, pero nadie puede negar sus inquietudes aventureras, como el legendario guerrillero Ernesto "che" Guevara; ese ha sido siempre su norte, por eso se encuentra en la lista de consagrados, al lado de grandes figuras, algunas ya fallecidas; otras siguen tan sonoras, despertando en los aficionados el interés por una de las grandes pasiones de los venezolanos, como es el beisbol, sin dejar al lado el ciclismo.

El fallecido Amílcar "Kiko" Gómez, con toda la alegría y el entusiasmo, que dejaba escapar a través del circuito de los Cardenales de Lara, lo bautizo: el narrador; expresión muy cierta, cuando lo escuchamos describir las jugadas en el circuito de los pájaros rojos, pero también es un excelente descriptor de ciclismo, al lado de un locutor, consagrado en esta actividad deportiva, como es su tocayo Luis Alfonso Ramírez, quien siempre le da el pase para los comentarios, con una expresión muy cariñosa, llena de profunda hermandad: "Comenta Alfonsito Saer".

Cuando escucho decir el narrador, me viene a la memoria, grandes virtuosos de la palabra escrita: Antón Chejov, a quien no me canso de leer, por su amena manera de contar episodios inolvidables en su corta, pero fructífera vida. Al más representativo de los colombianos Gabriel García Márquez, quien hacía de las palabras, un verdadero concierto para cautivarnos con su manera de decir y contar. Hago estas referencias, porque sencillamente, cuando se lee está obra de Saer, nos conseguimos con un verdadero artista de la palabra, en dos actividades muy ligadas: el periodismo y a la locución; no es fácil, llegar a un público, para que entienda todas las emociones, exteriorizadas por un humano, con muchos años al lado de un equipo de beisbol: los cardenales, un verdadero emblema del estado Lara, con tantos seguidores, como la excelsa patrona: "La divina Pastora".

Son tantas las anécdotas en esta interesante obra, deleitándonos con una extraordinaria cualidad de este periodista, el arte de contar, formado en una época romántica para la locución y el periodismo; solamente llegaban los privilegiados por preparación, vocación y algo sumamente importante en cualquiera actividad: perseverancia y responsabilidad, porque esto no es un juego de azar, para repetir una frase muy trillada, hay que tener suerte; eso, que muchos llaman destino, no es otra cosa: abrirse camino, porque bien lo dijo el poeta español Antonio Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".

Para finalizar voy a repetir una expresión del fallecido comentarista deportivo Carlitos González: "Sin que me queda nada por dentro" el llamado "turco", es un ejemplo para los principiantes del periodismo y la locución; hay que prepararse, llenarse de conocimientos, la mayor riqueza de cualquier ser humano, lo material es secundario. En Alfonso Saer, se conjugan, dos cualidades no muy comunes en quienes tienen, como herramienta el uso de la palabra, incluso en los políticos, un ejemplo muy claro Jóvito Villalba, un virtuoso de la palabra oral, pero no dejo nada en un papel. Con esta obra el narrador, nos demuestra la belleza de nuestro lenguaje, cuando se tienen las condiciones para saberlo utilizar, bien sea hablando o sencillamente escribiendo.

Narciso Torrealba



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