“Fama de América” ¡Otra vez! Y demás hierbas

   “Fama de América” usó siempre un slogan publicitario que decía “Por el aroma yo lo sé,  Fama de América, el mejor café”. Era pegajoso y vendía en buena medida. No sé, sí después que la empresa fue expropiada y pasó a manos del Estado, gesto que llamaron impropiamente “socialista”, siguieron usando el mismo cántico, como tampoco sé si el café de ahora es bueno, el aroma es el mismo, porque para saberlo habría que consumirlo, por lo menos olerlo y eso se volvió un imposible.

              “Fama de América”, despareció del mercado y al mismo tiempo que esto sucedía, los trabajadores denunciaron atropellos, abusos, manejos extraños y hasta despidos injustificados. La empresa cafetera pareciera, hasta ahora, haber sido fiel al viejo principio o lema impuesto por la derecha y el capitalismo, según el cual el Estado es pésimo administrador y por aquello del “ojo del amo engorda el caballo”. Como el Estado es impersonal, no hay manera que le duela apropiadamente o como es debido, que le obligue a reaccionar con prontitud cuando ello sea necesario o se preocupe por el funcionamiento de la empresa o el ritmo cardíaco del caballo. Pero en verdad, eso no tiene que ser así; no es fatal esa forma de concebir al Estado. Depende de cual Estado se trata, de sus fines y quienes le manejan.

             El Estado capitalista, o para mejor decirlo sin generar la confusión que el nuestro no lo es, aquel que administra en interés del capital privado, pone énfasis en defender la privatización de la empresa y hasta si esta es del Estado, quienes la administran designados entre gente “disfrazada” del color que les convenga, la percibirán como suya y tratarán que ella, funcionando o no, se comporte y opere como si fueran ellos sus dueños. En este caso, al capitalista, o administrador de empresa del Estado con cerebro capitalizado, lo que le interesa es que ella le produzca beneficio como sea, produciendo o no o mediante cualquier artimaña. Si hay que pararla para beneficiar a la competencia privada que saldría beneficiada copando sus mercados, lo hará siempre que “le tiren”, no algo, sino una buena tajada.

            En este enredo, puede acontecer que quienes ponen a los “administradores” “disfrazados”, los de arriba, también estén metidos “en la pomada”. O en el menor de los casos, éstos como manejan varias áreas, ponen énfasis o interés en otras cosas que no es la empresa específica, que podría ser “Fama de América” o “Industrias La Gaviota”,  operan y ordenan de manera que a éstas terminan llevando a la quiebra. Pueden hasta quebrar a quien le suministre insumos a la empresa no pagándole u obligándole a venderle al privado que paga y hasta mejor. Esto último pudiera explicar aquella de la “falta de insumos” de la cual hablan los trabajadores.

           Son estos procederes los que terminan como dándole la razón a la derecha y los capitalistas en ese viejo y manido concepto que el Estado es mal administrador y relancino para quebrar sus propias empresas. En veces, sucede, montones de casos lo corroboran, esas empresas se vuelven cajas chicas o nómina de empleo innecesario de los administradores y de los de más arriba. Las empresas de Guayana son buenas para hacer post grados sobre este tema.

           Ahora mismo, los trabajadores de “Fama de América”, fueron más específicos y amplios en sus denuncias. No se limitaron ahora a hablar de los atropellos de los administradores contra ellos, sino denunciaron, como señalamos en artículo anterior que pareciera que en “Fama de América” hay quintas columnas que juegan a favor de la guerra económica. http://www.aporrea.org/endogeno/a204616.html.

           En efecto, señalan dos cosas, que la empresa no funciona a capacidad completa porque hay máquinas o instrumentos dañados y faltan insumos. Pero que lo que está en funcionamiento lo hace a su capacidad completa. Quien declaró por los trabajadores sentenció que no sabe porque el producto desapareció del mercado y deja ver el ejercicio de prácticas indecorosas y ajenas al interés de este Estado venezolano de ahora. Justamente, cuando el dirigente sindical hacía sus denuncias, se supo que la Junta Administradora había sido destituida; es decir, los de arriba, al fin encontraron razones para hacerlo.

            Pero resulta que este no es solo un caso. Son muchas las empresas que parecieran estar en la misma condición de la empacadora de café. El Madrid, tampoco le ve uno por ninguna parte, como tampoco los productos lácteos, aceites vegetales, pastas y así podríamos seguir formando una muy larga lista. Todavía esperamos, decimos esto sólo por usar un ejemplo, que aparezcan los helados Copelia, pese la ruidosa protesta del presidente Chávez. Como esperamos que en Anzoátegui, las obsoletas empresas para producir pastas, compradas a la familia Cirigliano, dejen el largo sueño y comiencen a producir. Por cierto, muchas son las veces que hablan o anuncian que “pronto” empezaran a operar y allí siguen indiferentes.

           Por todo lo anterior uno hace varias reflexiones:

1.- ¿Es suficiente remover la Junta administradora de cada empresa manteniendo la célula cancerígena?

2.- ¿No habrá que remover y extirpar la idea del cómo manejar las empresas que se expropian en nombre del socialismo, pero que mantiene vivo el espíritu capitalista de acumular de alguna manera; lo que implica hasta el no funcionar porque la Junta acumula de manera licenciosa?

3.- ¿Qué ganamos con suspender o cambiar la Junta administradora mientras los de arriba, quienes la ponen, siguen siendo los mismos?

4.- ¿Por qué si hablamos de una sociedad socialista no socializamos esas empresas, obligadas a cumplir con el rol y obligaciones que le corresponde con la sociedad, Estado y ponemos al dueño a engordar el caballo, es decir, a los trabajadores?

5.- ¿Por qué no creamos un Estado de cosas donde la empresa productora sea manejada de manera tal que, los intereses de ella, sus obligaciones con la sociedad, no sean afectados por los de las Juntas administradoras y los de arriba que éstas ponen y manejan?

6.- Por cierto, Claudio Domínguez, http://www.aporrea.org/regionales/a205772.html, en este trabajo trata el tema de esas plantas que en Anzoátegui no arrancan y señala razones por lo que eso sucede.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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