¿Chavistas con hambre de dólares?

En materia de petro-dólares del Estado venezolano, no me vengan a decir que no debo denunciar a los pequeños inmorales y que sólo los peces gordos deben ir presos. Simplemente hay que castigarlos a todos, a los pequeños y a los grandes bandidos. Tanto a los que se llevan billones de dólares emanados de la corrupción como a los pequeños raspacupos.

Hasta hoy siempre existe un avaricioso al que le gusta tener dólares y a pesar de que hablan herejías contra el gobierno y sus jerarcas, hacen hasta lo indecible por chuparse las escasas pero muy baratas petrodivisas del Estado a través de Sicad I, Sicad II, cupos viajeros, cupos electrónicos y otros mecanismos de subsidio que tienen que ser eliminados inmediatamente. Basta ya de que el gobierno regale dólares baratos para seguir financiando a los que nunca quieren trabajar.

El ciudadano hambriento de dólares, pues que trabaje el turismo y le cobre en dólares al extranjero que visite nuestro país. O que más bien desarrolle méritos y excelencia profesional suficientes para que grandes empresas transnacionales lo contraten y le paguen en dólares. Que haga como ese selecto grupo de venezolanos que son profesionales exitosos en industrias extranjeras y se traen sus dólares bien ganados en el exterior para invertirlos en nuestra patria bonita. Del resto, más nadie tiene derecho a un dólar.

El gobierno nacional ya lo ha reconocido, nuestro país vive una época económica difícil que tiene relación con los bajos precios del petróleo a nivel internacional. Más claro no canta un gallo, no hay suficiente liquidez monetaria para mantener subsidios como el de la gasolina que se distribuye casi gratis ni más dólares a precio regalado. Basta usar el sentido común para comprender que tales petrodólares son otorgados a un tipo de cambio irreal que le causa enormes pérdidas a la nación porque los deja de invertir en su justo valor para cubrir verdaderas necesidades del país.

Aunque la caída de los precios del petróleo no ha sido causante de la inocultable escasez de alimentos y medicinas (que padece Venezuela por su histórica improductividad y rentismo petrolero) sí ha sido una circunstancia agravante de lo que el gobierno nacional ha calificado como Guerra Económica, y que la MUD llama "Fracaso del Modelo Socialista".

Más allá de simpatías partidistas, nadie duda la necesidad de generar ingresos económicos adicionales (no petroleros) para la nación mediante la recuperación del aparato productivo nacional. Buscando dinero extra regresan los peajes, alcabalas y aparecen nuevos impuestos (como el suntuario) para reducir el déficit presupuestario.

Pero seamos coherentes, si parte del pueblo ha aceptado sacrificarse soportando algunas gotitas de neoliberalismo, debe ejecutarse una política general de ahorro, austeridad y eliminación de subsidios innecesarios que no ayudan a los pobres sino a ladrones, oportunistas y clases sociales acomodadas. Por tal motivo los dólares baratos bajo control de cambio que se generan por la venta del petróleo deben ser administrados y restringidos por el Estado para la compra de alimentos y medicinas exclusivamente, ello permitirá luchar contra la escasez de estos productos vitales y proteger a los sectores humildes del maltratado pueblo venezolano.

Todos los petro-dólares deben ser ajustados al precio real del mercado porque cada dólar regalado a 11 bolívares para comprar mercancías no esenciales a empresas extranjeras por internet, significa una depravación moral que corrompe a los venezolanos, además que ocasiona la irreparable pérdida de billones de dólares que podrían invertirse en la compra de latas de leche, pañales, papel tualé, harina de maíz, alimentos varios, jabón, champú, acetaminofen y otras medicinas que tanto hacen falta hoy en supermercados y farmacias.

Frente a la amenaza de un estallido social generado por esta depravación moral y económica que golpea a Venezuela, y frente a la expansión de tanta sinvergüenzura, hacemos un llamado a la cordura, a la decencia y a que el Gobierno Nacional aplique correctivos ejemplarizantes.

Un decreto de emergencia económica permitiría acelerar los correctivos de conformidad con los artículos 337, 338 y 339 de la Constitución. Cito el segundo párrafo del 338 constitucional que describe claramente el escenario actual de Venezuela: "Podrá decretarse el estado de emergencia económica cuando se susciten circunstancias económicas extraordinarias que afecten gravemente la vida económica de la Nación. Su duración será de hasta sesenta días, prorrogable por un plazo igual.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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