El Estado y la Revolución Bolivariana

El papel del Estado en una revolución es de vital importancia, dado que, en el se debe sostener el programa de acción pública en función de las mayorías, esto por los momentos vamos a llamarlo Progresismo, solo que la ideología del gobernante debe imponer con la gestión, las bases para que sea eficiente y esté tecnológicamente actualizado.

De no ser de esta manera, se corre el riesgo de la propensión al incumplimiento de objetivos y metas trazados, nos podemos preguntar está el Estado venezolano en condiciones de garantizar esos objetivos y metas, este en definitiva es el desideratum a resolver desde el punto de vista del exámen de lo que se ha hecho y lo que se debe hacer. Consideramos que el tema es álgido y sensible de aportes, críticas y hasta desacuerdos, por supuesto que esto dependerá de la óptica del que está dentro de él y los que asumimos la necesidad de transformarlo más no reestructurarlo, cuál es la diferencia, veamos, si estoy dentro, es decir soy funcionario no importa el nivel, defenderé mi actuación al frente de las responsabilidades que competan; en cierta forma es lógico que asi sea, no obstante, la experiencia ha dado por demostrado que el Estado venezolano se ha ralentizado y está lejos de mostrar la eficiencia requerida.

Muchos dan por sentado que con la actual estructura no es mucho lo que puede mejorar. Ahora bien, porqué el Estado venezolano aseguramos está ralentizado, que el nivel de respuesta inclusive, de las líneas emanadas del presidente de la República en oportunidades o no son realmente entendidas o digeridas por el funcionarado y los distintos niveles, esto nos lleva a ir extrayendo ciertas soluciones de manera que, se logre en primer lugar determinar si el problema son las estructuras o la gente, creemos que las dos son parte del problema en el mejor sentido de decirlo y tramitarlo.

Ahora bien, si decidimos que son las estructuras del como está constituído el organigrama, si hay compatibilidad y aceptación universal de los procedimientos, indudablemente que la estructura o es antigua, sin renovación alguna, preparada para una población en aumento o sencillamente no hay nada que hacer y se debe proceder a transformarlo, nos inclinamos por esto último. Si la situación entonces obedece a la gente que tiene asignadas responsabilidades más que el empleado común, estamos hablando de algo que no es de fácil solución, lo decimos sin aspavientos, el asunto deriva en un tremendo vacío de gerencia efectiva y responsable.

La situación es por demás igual en todas las instancias y organismos del Estado, para determinar ello, es necesario analizar Institución por institución; es decir Ministerios y organismos adscritos; gobernaciones. Alcaldías, empresas del Estado, mixtas, en manos del poder popular, etc. Es bueno decirlo esta discusión o tratamiento no es nada nuevo, por tanto amerita una observación de abajo hacia arriba preferiblemente, lo disponemos de esta manera porque desde allí se pueden recojer dos elementos de la piramide organizacional : por una parte, están llegando las directrices adecuadamente a los niveles inferiores, el personal está debidamente capacitado o hay otras razones, por ejemplo es común encontrar un sociólogo ejerciendo labores administrativas o un administrador en funciones sociales. Hay que recapacitar sobre esto, independientemente de que sean buenos funcionarios. No vamos a analizar en este escrito porque ha ocurrido de esta forma.

Transformar no es lo mismo que reestructurar, porque en esto último es muy común acudir a la frase popular de “quién le pone la cascabel al gato” y experienicias fallidas hay muchas. La Administración Pública venezolana tiene una gran responsabilidad en la étapa actual de la Revolución Bolivariana, fundamentalmente porque ideológicamente hablando se le otorga al Estado un papel fundamental en el debate sobre la reflexión “más Estado o menos Estado”; esto nos lleva a plantear la necesidad imperiosa de elevar la preocupación por ese papel que el Estado debe cumplir cuando los ataques de la derecha se centran en el cambio de modelo, lo que afecta directamente a su papel y ese cambio de modelo que ellos proponen le dan una carácter al Estado de simple tramitador y no ejecutor de políticas públicas ya que la ideología burguesa siempre le da al Estado un papel subalterno que solo está allí para disponer los recursos en función de esa burguesía y sus intereses internos y externos, el caso más patético es lo que sucedía en Pedevesa antes del 2003.

En primer lugar se hace perentorio estudiar el régimen jurídico que sustenta al Estado, su conformación y fines, la relación con los ciudadanos y lo más importante en esta hora de definiciones y planteamientos acerca de la profundización de la Revolución Bolivariana.


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Rafael Febles

Economista. Msc. Seguridad Social. U.C.V.. Militante revolucionario. Locutor. Articulista Correo del Orinoco. Poeta y escritor de la revolución bolivariana

 rafaelfebles@yahoo.com      @rafael_febles

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