La música no deja de ser clasista, aunque la reconozcamos como lenguaje universal

Un breve recorrido histórico por la universalizada y comercializada Historia de la música cumplida hasta ahora nos permite marcar los hitos de Mozart, Beethoven, Schubert, etc.; y unos pocos más, de quienes les precedieron en las fases epilogares del Medioevo Tardío y de los tiempos "modernos", de quienes les han imitado y clonado muchos músicos virtuosos de allá y de acá con arreglos, compuestos y recompuestos de sus mestizas y numerosas arias, estrofas y extractos melodiosos de autores famosos y música ajena.

Detrás de toda esa "admiración" inducida por radio y TV ha estado la música hecha mercancía, en ese caso, convertida y asimilada a auténticas minas de oro para los mercaderes de la música, llamada "clásica" por el rigor de sus partituras, melodías y agradables ejecuciones de parte de esos pioneros a quienes los empresarios de sus producciones-inferimos-no han hecho otra cosa que esquilmarlos para llenarse de billetes, mientras a los artistas creadores y virtuosos de primera línea, de codiciada superación, es bueno coadmitirlo, ni sus sucesores-lo hipotetizamos-no han recibido un penique por el uso y abuso de semejantes y apreciadas piezas musicales.

La ciudad de Salzburgo, por ejemplo, ha sido explotada turísticamente; sus calles, avenidas, plazas, edificios, academias, escuelas y miles de otras fuentes de publicidad comercial, todas endiosan y ponen como aguijón turístico a Mozart, no obstante haber sido vilipendiado en su corta vida hasta por su propio padre, según algunos biógrafos no menos comerciantes en esta materia.

Ahora, aterricemos en Venezuela, durante casi todo el siglo pasado, vinieron músicos del caribe y con su innegable talento musical popular conquistaron el mercado de jóvenes y ni tan jóvenes. Lo hicieron y siguen haciéndolo con sus pegamentos ritmos y piezas que han sido el encanto de bailarines y bailarinas, diletantes y fiesteros en general.

Todo eso no debe ser malo y hasta bien recibido ha sido, sólo que en la misma medida que esos músicos, compositores y directores de orquestas promocionaban su discos, canciones y orquestas, mientras se hicieron muy ricos en dinero y en frenética admiración de nuestras juventudes, en esa misma medida, decimos, desplazaron la audición y el baile y disfrute de nuestra propia música ancestral y criollita.

Esta música nuestra, de amplia versatilidad en lo lírico y en lo popular fue ignorada y marginada porque a la clase dominante importadora y opresora proveniente de culturas exóticas así lo ha dispuesto en convenio y beneficio de sus antisociales intereses mercantiles.

Eso nos manifiesta el carácter clasista y no universal de ninguna manifestación musical porque de lo que se trata es, más bien, de una música que se ha bailado al son contante y sonante del billete imperial y capitalista. Por eso marginaron las creaciones musicales del grande Ali Primera, por citar el más emblemático y trascendental de nuestros artistas y poetas de ese revolucionario protestatario y popular género musical, a manera de antónimo de "universal".



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Manuel C. Martínez


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