Superintendencia de Precios, Alerta: El comercio formal parece corromper al informal para sacarlo del juego

Comprarles a los buhoneros era comprar muy por debajo de los elevados precios del comercio formal.

Es un hecho de muy reciente data que el comercio informal venía tomando un auge verdaderamente acelerado, máxime con los elevados precios y hasta inflacionarios derivados de los cambios de la paridad cambiaria. Los mejores ingresos populares se convirtieron en un fuerte empujón al mercado buhoneril.

Para la economía informal o "economía no dependiente", por mucho que sus mercancías recogieran los reflejos de esa inflación en sus costos comerciales, sus márgenes de ganancias siempre permitían economías a la gente de bajos y medianos recursos.

Hora, así de súbito, los buhoneros dejaron esas prácticas competitivas y optaron por vender y revender bien caro, ante una supuesta escasez de muchas mercancías , incluidas las de la cesta básica que consumen los más pendejos de nuestra sociedad.

Digresión: Los "informales" no venden exquisiteces, sino mercancías para pobres: hortalizas semilavadas, maltratadas, de tercera,. y bisutería en general, ropa de pobres, como los bluyines que han uniformado a todo el mundo en el mundo entero, valga el oxímoron, y también unas llamativas y livianas franelitas, hojillitas, ganchitos, zapatos populares, pinturitas de uña, y todo eso todo a excelentes precios o muy por debajo de los especulativos precios característicos y hasta razonables del comerciante bien establecido, ese que obviamente paga impuestos, aseo y tiene otros costes que cubrir además de los asalariados subpagados, tipo: "pase adelante".

Digamos que ahora, debemos aceptarlo, se ha dedicado a la venta de productos propios de la cesta básica a riesgo de ser sancionados por dichas prácticas ilegales.

Resulta muy curioso que sean algunos comerciantes muy bien establecidos quienes, al parecer, estén proveyendo de tales mercancías a cuanto buhonero se los solicite en compra y a quienes les venden a precios máximos y sin descontarles un céntimo cuando sus comparas pasen de tres o más unidades[1].

Al parecer, uno de los objetivos más posibles, es que estemos en presencia de una bien montada estrategia comercial de cara a desprestigiar y sacar del juego a estos "incómodos" buhoneros, la mayoría de los cuales, con una conciencia de clase muy clara, dejó de ser asalariado o renunció a serlo más nunca jamás, y optó por dedicarse al comercio que es la actividad más elemental que les permitió a todos los ricos, fabricantes y comerciantes, hoy de alto giro económico, acumualr las riquezas que poseen.


[1] En un supermercado de "clase" media", tan pronto llegaba el azúcar, o el arroz, o la leche, se los vendía a granel y aprecios máximos. Se creyó-como hasta ahora-que los administradores de esos supermercados lo hacían para que su clientela se mantuviera sin mezcla de pobres.



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Manuel C. Martínez


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