El obispo Luckert y su misión "abran las piernas"

Me asombré cuando Diosdado, en un acto en Isnotú, en conmemoración de los 150 años del nacimiento del Dr. José Gregorio Hernández, habló de las 8 estrellas de la bandera y dijo, algo más o menos parecido a esto:

-"Monseñor Luckert, aunque usted no lo quiera o no le guste, la bandera de las venezolanos, tiene ocho estrellas".

De lo dicho por el presidente de la Asamblea Nacional, deduje que el obispo de Falcón, Monseñor Luckert, en una demostración de ignorancia, pero de más odio, insensatez y politiquería había expresado juicio contrario a la presencia de 8 estrellas en el pabellón Nacional, lo que no habría de extrañarme, pues ya sé de los derrotes del toro.

Digo de ignorancia, en primer término, porque es preferible pensar que un obispo sea ignorante, no insensato, menos politiquero y lleno de odios.

La bandera, tuvo hasta hace poco 7 estrellas, porque hace honor a las siete provincias cuyos representantes firmaron el Acta de Independencia y ya antes, en abril de 1810, optaron por romper con la regencia. Esas provincias fueron, Caracas, Cumaná, Barcelona, Barquisimeto, Margarita, Mérida y Trujillo. Las provincias de Coro, Guayana y Maracaibo, no estuvieron de acuerdo con aquella decisión y optaron por mantener su fidelidad al rey de España, cautivo de Napoleón Bonaparte.

Desde los primeros años de la guerra, de cuando los Monagas andaban en los chaparrales del llano, escondiéndose de las fuerzas realistas, los patriotas orientales soñaron con tomar Guayana por su carácter estratégico; aquella provincia con defensa casi inexpugnable que era el río Orinoco. Fue allí, después que los patriotas la tomaron, en gesta que en buena medida se debe al sueño de los orientales y la tenacidad de aquel incansable y siempre victorioso guerrero que fue Manuel Piar, donde se reunió el Congreso de Angostura, se restituyó la República, se diseñó y puso en marcha el plan grancolombiano. Por esto, el Libertador dispuso que a la bandera se le incorporase una octava estrella, asunto que el presidente Chávez lideró para hacer realidad.

Pero a la bandera, todavía le faltan dos estrellas. Como cosa curiosa, una de ellas es la de la ciudad de Coro, donde el cura Luckert funge de obispo. La otra es Maracaibo, la cuna de Urdaneta y espacio donde se debatió el destino final de nuestra independencia con la gloriosa batalla del Lago. Por supuesto, no es posible olvidar la participación de los corianos en la guerra y que de allá partió aquel bello grito de federalismo, que en la cabeza del gran general de los Pueblos Libres, Ezequiel Zamora, envolvía una gesta de cambios y justicia. El bello gesto de reconocer Guayana, fundamentándose en lo ya solicitado por Bolívar, al cura Luckert le produce rabia, en vez de promover otro generoso gesto que envuelva poner a Coro y Maracaibo, cosa que yo haría si tuviese la influencia del susodicho Obispo, en el pabellón nacional.

Uno piensa que el cura no ignora eso; si esto no fuese cierto, no creo que le hubiesen hecho obispo. Pero si piensa uno que está repleto de odio y mala fe; valores por cierto que nada tienen de cristianos y menos se avengan con alguien que ostente tan alto rango en el seno de la iglesia. ¡Cuánto tiene que limpiar Francisco!

Por oír a Diosdado decir aquello que ya mencioné arriba, busque en la red y me encontré con una sorpresa mayor, tanto que me dejó con la boca abierta y además consternado. Siga el link y como decimos los venezolanos, "mátese por su propio gusto" (http://www.goear.com/listen/469d79e/lo-que-piensa-monsenor-luckert-de-la-mujer-venezolana-monsenor).

Como podrá comprobar, entrevistado por Vladimir Villegas, el Obispo de marras califica a la misión "Niños de Venezuela" destinada a proteger a las madres menores de edad, víctimas de todo lo que uno sabe, no es necesario hablar de ello, de la manera más procaz, no propia de quien es el "pastor de la iglesia católica coriana".

Dijo el sujeto que vengo aludiendo que él llamaba a esa misión "abran las piernas". Según su pedestre y hasta morbosa percepción, no se trata de proteger a una menor y a un niño por nacer o ya nacido, sino para promover lo que su mente enferma sugiere.

¡Ese ruin personaje es parte de los "guías" que tenemos en la iglesia católica venezolana!

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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