Otra verdad incomoda: el asesinato de Chávez fue el asesinato de la humanidad

Hace unos pocos años, Fidel alertó, dijo una verdad incómoda: "una especie está en peligro de desaparecer". Y no pasó nada, la humanidad siguió el camino hacia el abismo. Años más tarde, el vicepresidente gringo Al Gore denunció el peligro del desajuste climático, y no pasó nada, la verdad incómoda quedó para los libros y videos, como si fuese una película de ciencia ficción, bien bonita, con efectos especiales, pero sin ninguna repercusión en la realidad. El mundo sigue su destino hacia el abismo. La vital importancia de Chávez no puede ser apreciada desde la proximidad, se necesita la distancia del tiempo para valorar en toda su inmensidad el grave daño que con su asesinato se ha infringido a la humanidad.

La realidad es implacable: al morir Chávez, la Esperanza Socialista desapareció del planeta, nadie, nada, lo presagia, el mundo se entregó unánime a la voracidad capitalista, los revolucionarios fueron sustituidos por esa imprecisa especie que llaman progresistas, o izquierdistas. Los combates políticos se reducen a escoger al capitalista menos malo, la repartición de las migajas es la meta más alta a que puede aspirar un pueblo, los medios masivos de deformación se encargan de la sumisión de las masas, garantizan que nada salga de lo permitido. Vivimos días de resignación, la especie camina hacia su extinción, las señales son claras, y no aparece la resistencia, la humanidad se pierde en metas subalternas, maquillando un barco que se hunde.

Recientemente apareció una muestra de la voracidad del imperio, la explotación del esquisto. Se denuncia el daño ambiental, se condena la explotación, empero no pasa nada, el capital se impone sobre el hombre. Ese es el signo de los tiempos: el hombre fue sustituido como centro de todos los afanes por el monstruo que él mismo creó, el dinero, el capital. Este monstruo dirige al mundo, todo gira alrededor de su reproducción, la vida no importa, el hombre no interesa, lo importante es el capital, su expansión.

Con Chávez resurgió la Esperanza Socialista, él la rescató del olvido. Con Chávez el mundo se estremeció, volvió la esperanza, había un rumbo, el hombre debía regresar al centro de la vida, la meta era el Socialismo. Ya tenía la humanidad un objetivo por el cual luchar. Los ojos del mundo voltearon hacia nosotros, se vitalizaron los empeños revolucionarios, los focos socialistas se moralizaron. Los capitalistas temblaron.

Chávez fue blanco del odio de la bestia, no fueron suficientes las medidas para preservarlo. Lo asesinaron y con él se fue la esperanza, la humanidad quedó huérfana, el sueño se desvaneció en lo trivial, los pasos dados se revirtieron, las agrupaciones guiadas por el espíritu devinieron en compañías mercantiles. La ALBA se unió con su contrario, el mercosur, se buscaron inversiones capitalistas, se alabó al capital. El monstruo volvió a perseguir los restos del chavismo, las fotos de Chávez se retiraron, el odio guió las acciones. El capital triunfó. Así el mundo, que meses antes había asistido al entierro del Comandante, presenciaba ahora el entierro de la esperanza. Difícil apreciar la puñalada en la espalda de la humanidad, la fachada sigue igual pero la esencia se esfumó.

Las grandes preguntas son: ¿el deterioro de la vida dará tiempo para que aparezca otro Chávez, o se extinguirá antes?, ¿será entre nosotros que se retome el camino Socialista, o Chávez fue el final? Nosotros somos optimistas, aquí está sembrado el espíritu de Chávez, alguien, sus hijos, no dejarán morir su legado, tarde o temprano retornará su sueño, el Socialismo, derrotaremos al reformismo cuartorrepublicano…la humanidad retomará el camino de su redención.

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Toby Valderrama


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