(El caso Giordani)

La lealtad a un proceso vale cien veces más que la lealtad a una persona

¿Será que al Presidente de la República no se le puede rozar ni con el pétalo de una rosa? Y si al ministro más antiguo que acompañó al Comandante Chávez, el Presidente Maduro lo trata de desleal o traidor en un Consejo de Ministros, aunque sin nombrarlo explícitamente, lo que a mi juicio es peor, pues se acerca a tirar la piedra y esconder la mano, me da por pensar sobre qué le ocurriría a un funcionario público con menos mérito. Doy por descontado el hecho de que es muy distinto si se trata de un ciudadano común, ya que no puede existir más libertad de expresión en otro país que la que tenemos en Venezuela. Me hubiera gustado que el Presidente Maduro hubiera respondido a la carta de Jorge Giordani en términos políticos, dándole a conocer al país sus puntos de vista al respecto, demostrando con argumentos sólidos que Giordani estaba equivocado. De esta manera la ciudadanía habría contado con una información adecuada que le permitiera a cada cual comprender la justeza de su decisión de separarlo del equipo de gobierno. Si el desempeño del ministro hubiera sido deficiente a los ojos del Comandante Chávez, no habría podido permanecer tanto tiempo encumbrado en tan altos puesto de mando. El propio Chávez señala en el libro “Hugo Chávez: Mi primera vida”, de Ignacio Ramonet, que Giordani parecía un verdadero inglés, que jamás se atrasaba ni siquiera un minuto en una cita, que era un hombre de convicciones muy sólidas. Tengo la impresión de que Nicolás Maduro no le pidió la renuncia, todo da a entender que sencillamente se le dijo chao, y por añadidura, tras su carta de compromiso con la historia, se le agrega el remoquete de desleal.

He leído varias veces la carta de Giordani y no he logrado encontrar la menor ofensa al Presidente. Más aun, al referirse a su relación con el Comandante Chávez, llega a confesar que varias veces tuvo importantes discrepancias políticas con él. Sin embargo, con mucha hidalguía, no indica cuáles fueron esas diferencias, por la sencilla y obvia razón de que hoy el Comandante no puede dar a conocer sus puntos de vista al respecto.

Allá que alguien considere ofensa la honestidad de Giordani cuando señala en forma elegante y comedida un hecho innegable, tal vez de carácter inconsciente, del Presidente Maduro, respecto a cómo él intenta prolongar la presidencia del Comandante en sus gestos y en aspectos superficiales de sus intervenciones. Es muy importante que el Presidente Maduro se dé cuenta de que la presidencia de Chávez no se puede prolongar, que el país necesita un presidente que actúe de acuerdo a sus propios conocimientos, según su propia visión, es imprescindible que el Presidente Maduro sea Nicolás Maduro y no una imitación del presidente fallecido. Una cosa es tener la más profunda admiración hacia una persona y otra es tratar de actuar como un doble suyo, lo que por supuesto es imposible o el resultado es un remedo.

Muchos hoy critican que los planteamientos de Giordani debieron haber sido formulados ante el gabinete ministerial en pleno… ¿Y quién sabe si lo hizo antes? Quizás estaba cansado de prolongadas discusiones pragmáticas e ideológicas. Lo que sí me queda claro es que la carta fue redactada a las pocas horas de haber sido removido de su cargo, pues se aprecian errores de redacción que no alcanzó a corregirlos. Quedo a la espera de un segundo documento que aclare muchas cosas, pienso que el pueblo, especialmente el chavista, espera una versión más acabada.

Giordani fue sumamente delicado respecto al secretismo encubridor de los corruptos de Cadivi que hicieron desaparecer decenas de miles de millones de dólares. No se me ocurre otro motivo para que el Presidente Maduro haya prometido tantas veces y durante tanto tiempo que dará a conocer los nombres de los delincuentes que se robaron ese dinero, sin concretarlo nunca, que se trata ante todo de un profundo temor por las consecuencias de la revelación. ¿Qué acciones tan graves para la estabilidad de la nación podrían desencadenar los peces más gordos involucrados? ¿Por ese lado se ubicaron las principales diferencias entre el Presidente y su Ministro?

Creo que Giordani fue al sacrificio personal, que estimaba de la mayor urgencia para salvar la revolución dar a conocer sus diferencias y expresar sus críticas. Primero estaba el proceso, después el Presidente. Tampoco era momento para autocríticas.

 

C.I. 11646901

 

 



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