Cómplices políticos pervirtiendo la ética

PSUV y ¿Filosofía Política?

Del materialismo dialéctico, al maternalismo cómplice político, pervirtiendo la ética
Del discurso al hecho criminal, la Esperanza como “Razón en Revolución:” entre culpables e inocentes, la política de lo político y el pueblo paga las consecuencias. La alienación socioeconómica el nuevo tipo de fascismo socialista.

El nuevo desafío comunitarista, contra ¿El liberalismo socialista?

Ante la esfera de la realidad humana, ¿solo queda la esperanza entonces? Con culpables al margen de la ley

La esperanza como labor bajo presión, para ir de la utopía al desarrollo de grandes logros, contra el capricho de inocentes criminales, infundados poder por el poder, no por cambios humanistas

La esperanza como el extrañamiento de un “Ser,” ajeno a mí, pero estoy sujeto a él, impone límites a la comprensión en la razón, superior a la fuerza de cualquier acontecimiento; impuestos y autoimpuestos, -que resolverá, más tarde que nunca-, aspectos de procesos con los cuales no estoy beneficiándome en su conjunto, los rechazo ahora, oportuno, de acuerdo con mis expectativas y pronósticos racionales, o sueños emocionales manifiestos deseos.

El papel de la cultura no cómplice política en la refundación del Estado y ¿las esperanzas fragmentadas como implantación de reglas universales legalistas?

La dualidad; marxista y cristiana, -su constructivismo ético-, desintegrada, limitada, como mal interpretada, fuerza y entendimiento en prejuicio y perjuicio de la humanidad. Humanidad, puesta a pelear, contraponiéndosela, -desde la esencia virtuosa humanista esencial del socialismo universal, vista sin supresiones desde cualquier origen ontológico que le reflexione, contra el carácter, también humanista cristiano de la práctica indeclinable de luces y virtudes, histórico prescrito en los apócrifos documentos de La Biblia, y sus proposiciones; ley del pensamiento, argumentos y lógica simbólica. Historicidad desenvuelta es así, hecha en participación popular protagónica en su redacción, Jesús no escribe, sin embargo es el ejemplo virtuoso con hechos vivientes, por ello es actualizada, desde y para la interpretación accesiblemente popular contemporánea de las enseñanzas del platonismo. ¿Los diálogos de Platón o los diálogos cómplices políticos?

A través de la impronta histórica, no de dos esperanzas, sí, de dos teorías fundamentadas, que lo político, no lo política, han puesto a pelear, sin voluntades metodológicas ninguna. Disciplina y razón, como categóricas puras del entendimiento, son allí requeridas conductas, marxismo y psicología social, es el mandato escrito en las tablas de Moisés, y de los diálogos platonicos, doctrinas para definir contextos adjudicando actuales nuevas categorías, no negociar pactando.

Los diálogos son para actualizar conceptos abiertos, que la evolución lingüística exige en todo momento, definiendo y categorizado para ser entendibles universalmente por todos, progresando sobre lo ya establecido.

Conceptualizando; los diálogos son para definir sistemáticamente conceptos;… socialismo, libertad, justicia, fascismo, amor, virtudes, belleza, democracia, conocimiento, valor…entre otros y entre todos, actualizando conceptos abiertos sobre lo ya establecido, sin complacencias para definiciones entendidas por todos, de la filosofía del lenguaje a la razón de los conceptos del entendimiento, sin hermenéuticas semánticas, ni encriptamientos de secretos, usando ciencia de método riguroso, como elenco didáctico. Trascender de la estimulante fe, al conocimiento de causa, para hacer pronósticos fundados; “por sus hechos le conoceréis”, la fe es mostrada como hechos, como ecuaciones resultantes de ideas del bien, si los piensas y proyectas sin psicodramas solo científicamente, el proyecto cualitativo “…os hará libres”, no de fracasos, sí de progresos y privilegios materiales y espirituales, “no solo de pan vive el hombre…” pero conduciéndonos a través del imperativo de voluntad concreta, la comunión de los comunes, desde el concebido proyecto pertinente planificado metodológicamente, desarrollado y evaluado. Siguiendo reglas no hace falta depositar la razón en la esperanza, no la niega, no la suprime, pero, no es, ni suficiente y menos necesaria

¿Es la solución “la esperanza que nos queda” a la actual crisis. La introducción analítica al problema político social de la causalidad y el libre albedrío?

Platón y Jesús, en vida, su obra, un constructo teorético; el credo en su contexto vital para sus metodologías.

Los métodos carecen de dogmas, si quieren ser eficientes, van más allá de los límites de intereses y ambiciones partidistas o personales.

Con el obligado diseño metodológico, el camino, digo, si no queremos atenernos al subdesarrollo autoimpuesto colonial de la positividad religiosa,… al principio esperanza, “…como venga iremos viendo, en el camino enderezamos cargas”.

La positividad de la religión cristiana presente en la alienación ideológica y material laboral. Son métodos propios, elaborados para las creídas causas, como instrumentos metodológicos, para alcanzar específicos y generales objetivos.

¿Pero, con la crisis económica política social, que sucede?

De la metafísica como ciencia de las ciencias, a la metafísica del principio esperanza.
Dos sistemas, dos operaciones mentales. ¿Una teoría del conocimiento? ¿Métodos diferentes? Como constructo teórico impostado, amalgamado, en nuestra sicología personal social, es inconsciente arquetipo que “me ubica”, -suele confundirse con el ejercicio de la razón pura cuando es dogma-, habitando el fiel deseo que se materializa milagroso, la entelequia poderosa que arregla desgracias. Nos contenta y nos creemos ungidos, para seguir actuando equivocados, sin exigirnos siempre más y más, cual doble moral, sin ratificaciones o amparo industrioso alguno, el poder de una esperanza, a diferencia de; -“si la montaña no viene a mí, voy a la montaña”-, Mao Tse Tung, es contrario, es revolucionario, el ser político en acción, es para despertar del extrañamiento a que hemos sido sometidos socialmente- vista la “esperanza, que es lo último que se pierde”, prohibido razonar, es al morir el premio, por supuesto, mientras lo que resta, nos lo calamos, solo esperar pasivo o activo, resignado o no, pero esperar, sin interpretar, diagnosticando, modificando naturalezas, transformando morales, pero sin dogmas, haciendo métodos en sistemas sociales, formulando resoluciones, donde la causa hace la consecuencia. Lo cualitativo de campo a lo cuantitativo burócrata, ¿es conveniente?
Pues modifica y premia al que más fe ciega tenga, manifiéstese por azar en cualquier contingencia, ¡la esperanza viva! En causas desahuciadas, o en causas para sus consecuencias previstas, la causalidad no es esperanza, y se nutre de burocracias.
El conocimiento cientifico es por ello Poder.

La esperanza es entelequia situacional, un acompañamiento fortuito que me resuelve el dilema cada día a día, el amo y el esclavo, Hegel. El amo liberado que aún no se acostumbra a su libertad, la necesita, por ello recurre a la esperanza que le mantiene, antes de estructurarse a sí mismo como orgánico sistema racional causal, pues está acostumbrado a la “libertad” con y desde el amo, solo así es libre, muy feliz, y, las culpas y responsabilidades son de otros imperativos

Repartir proporcionalmente el costo de la crisis. Entre inocentes, culpables y ¿políticos?
La esperanza como principio ante el evidente desajuste social y, la ¿Razón y Revolución?
Del ejercicio amplio y vigoroso del dialogo nacional, entre clases antagónicas. ¿Para la Paz? la lucha de clases es eterna. Defender el discurso buscando sintonías para la sostenida y sustentable protagónica de todos con todos en función de un solo país, la inclusión es así efectiva, como rica en el protagonismo sociopolítico productivo de su PIB organizacional administrativo, de todos los sectores de la vida nacional, donde todo no lo paga el pueblo trabajador inocente y bueno, así la Paz se elabora justicia a bien universal, se construye desde adentro, repartiendo la crisis con sus sacrificios fundados desde un análisis discursivo teórico valido, sin falacias ni atinencias, porque es fundamentado en el evidente hecho lógico social,

-Razón y Revolución y su ciencia lógica,- Ajustado para el derecho social de las integraciones en general.

¿Hermenéutica del Estado? Filosofía del lenguaje y su metódica, hacia la eficiencia conceptual y practica para la justicia de Paz?

¿Hacia la lingüística socialista?

¿Socialismo de clases, con pasión positivista y el extrañamiento en un ser ajeno a sus responsabilidades?

Su síntesis de mentalidad es mostrada dialécticamente proyectiva al amor por la propiedad, donde la materia posesiva es enteramente absoluta para el hombre como autonomía social, y, esto ocurre como matriz ejemplar, prósperamente desde el discurso al hecho oficial, también con una “solidaridad” donde los privilegios campean y la riqueza súbita es valor personal, acomodos, sean abstractos o de claras reivindicaciones salariales sociales, prevalece una diferencial división del trabajo; político, técnico, social… que se mantiene muy aferrado a reivindicaciones del contrato del sueldo, sujeto al derecho esperanzador como pasión positivista.

¿Justa norma doctrinaria que fundamenta principios y regula la propiedad de las relaciones y modos de producción como garantía contractual al desarrollo del progreso para la Paz? ¿Bajo qué enfoque organizacional administrativo ideológico contextual y sus métodos pertinentes?

¿Discurso “esperanza,” y el materialismo dialéctico como cuadro comparativo de las concepciones evaluadas?

El principio esperanza; su ideología, una utopía que le promueven eficaz.

¿Más fácil es creer que pensar? De la fenomenología del espíritu a la ciencia de la conciencia de la experiencia “socialista”.

El discurso y su método, es dando en la práctica concurrente asertivo en el sistema económico político para el análisis en la organización administrativa, la educación como hecho metódico para hacer en la planificación, incorporando un sistema educativo cónsono al contexto. La Esperanza, contra las representaciones sociales, y la educación.

Todos con la esperanza, el lenguaje natural. Los límites de la Razón actuando en la sujeción del positivismo cristiano. El materialismo político. La razón confundida como la esperanza en revolución

Bibliografía
Bloch, E. 1977, El principio esperanza, tomo 2 Madrid: Aguilar
Carr, E. 2003, ¿Qué es la Historia? 2da. Edición Barcelona: Ariel Historia


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Alejandro Álvarez Osuna


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