Crítica, autocrítica y la carta de Giordani

La crítica se refiere a una observación, análisis, juicio sobre cosas o personas, respecto a obras, actividades y actitudes, susceptibles de ser examinados con las reglas y principios de la lógica, con el fin de determinar sus inconsistencias, errores, insuficiencias o contradicciones. La crítica es constructiva cuando se encamina a superar los defectos o insuficiencias de los criterios empleados para analizar una situación determinada.

Como alguien dijo una vez: “La Crítica es de vida o muerte para una Revolución. No se conocen Revoluciones perdidas por la crítica, pero si derrumbadas por su ausencia o por la sordera. Allí están los soviéticos, no oyeron al Che. La salud de una Revolución estará en relación directa con la calidad de la crítica que la habite. La crítica, en una Revolución tiene una fuerte carga ideológica, continua diciendo. El término “crítica” puede significar ataque, instrumento para destruir, tener fines políticos de los adversarios. En este caso no lo clasifiquemos como “crítica” sino como arremetida enemiga.

Puede significar detección de fallas, llamados a corregir rumbos, alerta sobre peligros, argumentos dispares y discordias sanas sobre posiciones dentro del campo Revolucionario. En este caso llamémosla crítica. Martí, decía “criticar es amar” o la que postulaba el clásico: “cuídate del que te alaba, oye al que te critica”.

En este sentido, cuando hemos hecho fuertes críticas al proceso revolucionario han sido mal interpretadas, por algunas personas, inclusive por camaradas. Pero el tiempo siempre nos ha dado la razón.

Muchas veces, cuando estaba con nosotros, El Comandante Supremo de la Revolución, manifestábamos que era necesario conformar una Dirección Colectiva, dirigida por el Líder indiscutible de la Revolución, Comandante Hugo Chávez. Decíamos que la revolución la hacen los pueblos, bajo un gran liderazgo. Que un sólo hombre o mujer no puede hacer una revolución, no pueden abarcarlo todo, tienen que delegar funciones, porque desde el punto de vista humano no pueden hacerlo, así lo quisieran hacer. Se consumirían en el intento, como lo que le paso a nuestro Comandante, como le pasó a Nuestro Libertador Simón Bolívar, como le pasó a Evita Perón y a tantos otros líderes y lideresas a través de la historia. Esta misma crítica, se la hizo ese Monstruo Sagrado de la política Fidel Castro, a nuestro Comandante: “Chávez, tú no puedes hacerlo todo”, tienes que delegar funciones. Tu ahorita no puedes morirte, te falta mucho por hacer, yo en cambio no. Pero Chávez previendo lo que le podía pasar, a consecuencia de esa terrible enfermedad, dejo todo preparado nos dejó el camino a seguir, nos dejo la Independencia, nos dejo la unidad; legado que no podemos perder. Nos dejo como su heredero político a Nicolas Maduro, líder indiscutible de esta revolución.

Hemos sido implacables, al criticar a los enemigos que amenazan a nuestra revolución y que lo tenemos por dentro, las desviaciones, el sectarismo, el partidismo, los personalismos, la falta de visión estratégica, la corrupción y el burocratismo.

Después de la victoria, un tanto apretada que obtuvo Nicolás Maduro ese 14 de abril y donde más de 800 mil camaradas dejaron de votar y otras tantas personas que se benefician de las diferentes misiones tampoco lo hicieron, o votaron en contra del proceso Revolucionario, dijimos que había que reflexionar y analizar las causas que originaron tal actitud: ¿En que estamos fallando?, ¿Qué debemos corregir? ¿Qué estamos haciendo mal?. Por eso me pareció bien lo que estaba y está haciendo el presidente Maduro, con “el gobierno a la calle” y aplicar las tres R, recomendadas por el presidente Chávez, después de la derrota de aquel dos de diciembre: Revisión, Rectificación y Reimpulso. También dijimos que estábamos de acuerdo, con el diálogo que lleva a cabo el presidente Nicolás Maduro con todos los sectores de la vida Nacional, sin que esto signifique renunciar a los principios de cada quién.

Hoy cuando el gobierno de Venezuela, está siendo atacado implacablemente por el Imperialismo Yanqui y sus lacayos nacionales e internacionales, y cuando todos los países y organismos internacionales del mundo entero con escasas excepciones, asumen su defensa, surge a la luz pública una carta, cuyo autor supuestamente es un respetable intelectual, de grandes meritos y de probada vocación revolucionaria, el ex –ministro Jorge Giordani donde hace una serie de denuncias que deben ser debatidas en el seno del III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, como lo prometió el primer vice-presidente del Parlamento venezolano, Darío Vivas.

Sin referirnos al contenido de fondo de dicho documento, nos llama poderosamente la atención dos opiniones que no requieren mucha discusión y con las cuales no estamos de acuerdo: La falta de liderazgo de Nicolás Maduro y Vacío de Poder. Son dos opiniones malintencionadas, que coinciden sospechosamente con los designios malignos del Imperialismo Yanqui y de la oposición apátrida venezolana, para derrocar el gobierno democrático de Nicolás Maduro. No quisiéramos creer que Jorge Giordani quiera convertirse en otro Luis Miquilena. Considero, que Giordani humildemente debe reconocer su responsabilidad en lo denunciado y los errores cometidos . Esa es la verdadera actitud que debe asumir un buen revolucionario.



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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