Extraído del humor que expresa Carola Chávez en su cuento “Pancho no quiere chicle” explota la realidad de cómo nos ven los gringos: “Pobres Panchos ricos en diamantes, oro, petróleo, madera, ríos, mares. Lo que la naturaleza tenía que repartir por todo el mundo cayó sobre ese pueblo polvoriento. Panchos brutos, incapaces de manejar sus recursos y sus destinos, ...”
Desafortunadamente pareciera que hay Panchos que comparten la visión del gringo. Panchos que tienen que interactuar con otros Panchos desubicados, transculturizados, que se sienten como un Mike atrapado en el cuerpo de un Alberto con una vida limitada por un pasaporte que no lo representa.
Posición que se sintetiza en 15 años de revolución en que, a quienes nos corresponde: institutos de investigación, ministerios, misiones, escuelas granja, escuelas técnicas; así como profesionales en libre ejercicio: ingenieros, veterinarios, zootecnistas, economistas, sociólogos, psicólogos, productores, entre otros: no hemos podido, no hemos sabido o no hemos querido apuntalar la transformación.
Si enfocamos la enorme cantidad de recursos que hemos dispuesto, gracias a las vivencias y visión del Presidente Chávez, fortuna económica, herramientas legales, inmensas inversiones en infraestructura productiva, numerosos acuerdos internacionales, formación humana y misiones, pareciera eliminada la premisa “no hemos podido”.
Sr. Ministro de Agricultura y Tierra, yo quisiera que mis palabras fueran lo más dulce y respetuosas para hacerlas constructivas de nuestro modelo, porque estamos en una coyuntura política en que, del impacto de nuestras acciones, dependerá alcanzar sin retorno la Patria Bonita que soñaron nuestros Gigantes Eternos: Bolívar y Chávez.
Mi contacto con productores de diferentes partes de Venezuela me han permitido percibir enormes descontentos, falta de atención, demora en la atención. Sentimientos de abandono, razones por la cuales la infraestructura acuícola y avícola están abandonadas a grado sumo, al igual que el plantel de cría de cerdos se diezmó desde el año pasado cuando los porcicultores medianos y pequeños quebraron por el alto costo, la escasez y/o la falta absoluta de alimentos.
Usted es una de las personas que sabe o por lo menos debió haber sabido del proyecto para producir el sustituto del 100% de la harina de pescado importada utilizando recursos autóctonos desaprovechados hasta ahora, independientemente de que dicho proyecto de vieja data fuera re-formulado, actualizado y presentado a usted en el año 2010, cuando usted era presidente de INIA. De la misma data, sabe o debió haber sabido de los alimentos para peces usando 100% de recursos nacionales. Pero el INIA sabe de la fabricación de alimentos para aves usando 100% de recursos locales desde el año 2000 por primera vez y los primeros talleres de transferencia también se hicieron y reseñaron en el INIA en el año 2010. Oficialmente desde el año 98 y reiteradamente desde entonces están los alimentos balanceados para bovinos usando 100% de recursos locales.
Si a lo expresado se suman la enorme cantidad de experiencias que uno ha tenido la oportunidad de leer en las publicaciones del INIA, pareciera que la premisa “no hemos sabido” también queda eliminada.
Queda entonces la premisa “no hemos querido”; y en esa premisa están implícita una cantidad de elementos que realmente tienen que ser revisados y establecer las responsabilidades profesionales, civiles y penales, sobre las aberraciones a la que hemos estado sometidos los venezolanos, por ignorancia, por intereses mezquinos, por corrupción y/o traición, entre otros, en acciones con las que pareciera que las mejores obras que se han ejecutado para soportar la producción agrícola y la transformación agro-industrial son las que tienen como destino final el fracaso, o el desfalco al tesoro público, lo cual incluye una larga lista de obras a lo largo y ancho de Venezuela que tendrían que ser el foco de la revisión; sólo como ejemplos: Procesadoras de alimento para animales en Sucre, Táchira y Barinas, Procesadoras de pescado en Nueva Esparta, Procesadora de Maíz en Calabozo, donde no se produce maíz, Procesadora de Arroz en El Sombrero, donde no se produce arroz, Procesadora de yuca en Agua Viva, Procesadora de yuca en Santa Helena de Arenales, Procesadora de Soya en Bolívar, Procesadora de harina precocida de maíz en Anzoátegui, Maquinaria agrícola, Portuguesa y Barinas, Piso agrícola de los centrales azucareros del país, casas de cultivo improductivas.
Relanzamiento de Agro Venezuela sin haber revisado los desvíos de recursos equivaldría al segundo desfalco bancario que construyeron con los gobiernos Carlos Andrés Pérez y Ramón J. Velásquez, para concretarse en el segundo gobierno de Rafael Caldera. Contratos leoninos elaborados por FONDAS que exigen la hipoteca de un inmueble para la asignación de recursos prendarios de los que el Estado Venezolano es el dueño, constituye una burla a los productores, y la máxima expresión del capitalismo financiero. Neo-liberalismo aplicado.
El autor es: Ing.Msc.
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