El pulso de la calle

La MUD es un espacio de encuentro para las cúpulas  políticas, sociales y económicas que existen en nuestro país. Dentro de la MUD no hay pueblo; aunque una parte importante del pueblo se deje encandilar por el brillo fatuo de la oligarquía y el imperialismo yanqui y permite que lo naricee  una parte de las cúpulas opositoras  con los rituales de unos oscuros y satánicos personajes pedantes  que como brujos y brujas decaídos que todavía quedan, tendrían más éxito, que como políticos aunque seguramente, ni conozcan la yerba.

Yo pienso que esas cúpulas, amigo Martorano, no están divididas. El odio de clase  que está en su naturaleza, la necesidad que tienen de detener el avance mundial del socialismo bolivariano y los dólares yanquis, la mantienen unida por encima de sus propios intereses políticos, económicos  y sociales. Ni las victorias ni las derrotas electorales tienen algún significado para ellas y ellos. No sacan cuentas más allá de lo que sus hechiceros agoreros les pronostican. Esas victorias electorales en San Diego y San Cristobal, para ello, son el fruto de su actividad guarimbera  y de su efectividad como terrorista y manipuladores mediáticos.

Seguramente la popularidad de Nicolas Maduro ha caído directamente proporcional a la bajísima calidad de la política comunicacional del gobierno. No sé, ni me interesa saber quién la dirige. No soy tan ingenuo para creer que quien lo hace no sabe lo que está haciendo. No sabe que los valores capitalistas se han arraigado  en gran parte de nuestro pueblo, que la publicidad, la propaganda y el estilo de RCTV, con que se trasmiten los noticieros y la impunidad de especuladores, ladrones, terroristas etc.   No educa, no crea valores anticapitalistas, más bien  induce a la práctica del comercio ilegal, especulativo de una parte del pueblo humilde contra los aún más humildes, pobres y desamparados.  

La verdad, apreciado Martorano, es que buscar a un bandido tarifado, como Luis Vicente León para utilizarlo como puntal de la revolución es un error garrafal que tarde o temprano habrá que pagar. Es cierto lo que dices: la experiencia, la falta de escrúpulos, de ética y la inmoralidad de la oposición para mentir, infamar, ocultar y tergiversar los hechos es una ventaja en la guerra de cuarta generación que nos obligan a enfrentar de la que nosotros carecemos. No sabemos utilizar la verdad con la eficacia y el empuje necesarias, para desenmascarar las mentiras difundidas por los medios de comunicación.  Lucimos como indefensos, ante el avance del fascismo en la mentalidad de nuestro pueblo. Hasta en la religión popular encontramos rasgos importantes de valores fascistas. Por ejemplo: Exigir justicia y cese de la impunidad para satisfacer deseos de venganza personal son rasgos del fascismo. Justificar el odio de clase propio de la burguesía con el argumento de la lucha de clases es fascismo. Expresar alegría personal cuando la muerte natural o accidental, dispone de un enemigo y al mismo tiempo, condenar la pena de muerte por crímenes de lesa humanidad o que sean una amenaza contra la integridad de la sociedad,  es la misma hipocresía  y demuestra la misma  ausencia de sentimientos humanitarios que envuelve toda la ideología del fascismo. He oído voceros nuestros utilizar expresiones machistas en defensa de las mujeres, expresiones capitalistas en defensa del socialismo, he oído expresiones homofóbicas contra algunos líderes de la oposición que no tienen ninguna diferencia con los utilizadas por el fascismo en contra de los homosexuales y bisexuales etc.    

El peligro inminente contra el gobierno del  presidente Nicolás Maduro no deja de existir aunque tenga el 73% o el 90 % de apoyo de todas maneras los planes de magnicidio y el golpe de estado, por parte de la oposición y el fascismo internacional  siguen vigentes. Ni Humala y mucho menos Obama enfrentan una guerra económica, y una pandilla de terroristas y asesinos haciéndose pasar por estudiantes y demócratas,  como enfrenta el Gobierno de Venezuela. La comparación no es pertinente. Y tiende a crear confusión en cuanto a la índole de la oposición que tenemos en Venezuela  

La revolución tampoco es irreversible ejemplos sobranLa esclavitud y la monarquía después de la revolución francesa y después de firmada  la declaración sobre los derechos del hombre y del ciudadano y la igualdad de los hombres, renació en América con la bendición de la iglesia católica La Esclavitud y la Monarquía. En el siglo pasado asistimos a la muerte de las ideologías y estamos asistiendo a su renacer. De nuevo el socialismo surge como una alternativa frente al capitalismo.

Es un error enseñar a la gente a ser agradecida en vez de inculcar la solidaridad y los valores éticos y morales del socialismo. El agradecimiento va emparentado con la caridad que ata a los hombres. La revolución socialista es un logro liberador del hombre para si mismo, por y para el hombre. No tiene que agradecerlo a nadie más que a si mismo.

La cuestión es determinar con claridad la diferencia entre el legítimo confort y bienetar al que toda persona tiene derecho y el derroche dispendioso y jactancioso de una clase social enriquecida a consta de la explotación de los trabajadores y de la miseria y la pobreza de la mayoría del pueblo. Porque tampoco es justicia social, el igualitarismo indiscriminado entre el que trabaja y el que no trabaja. A cada quien según su trabajo 

El pueblo debe conocer sus derechos pero también sus deberes. No se trata de ocupar el pueto de la burguesía; se trata de desaparecer las condiciones materiales (La propiedad privada, capitalista sobre los medios de producción) para la existencia de la burguesía.  He instaurar un nueva relación entre los seres humanos donde los medios de producción sean de propiedad colectiva y socialista que no permita la explotación del hombre por el hombre.

El pueblo es sabio no necesita motivadores. Poco a poco y en la medida de su fuerza y experiencia ira construyendo el socialismo que quiere

Juan: no me motiva ningún deseo de polemizar contigo. Tengo muchas y más importantes diferencias contigo por las cuales sí valdría la pena polemizar dentro del espíritu unitario que la revolución requiere en estos momentos.  En todo caso que sea una discusión colectiva

No podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer.



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José Machete


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