Se cumplen 192 años de la Batalla de Pichincha y Sucre brilla con Luz Propia

A medida que Sucre le va apagando el esplendor al ejército español derrotando en batalla a sus Generales y Virreyes, va surgiendo el propio brillo de quien llegó a ser el más grande estratega de los ejércitos patriotas. Se puede decir que antes de las batallas de Carabobo, 24 de junio de 1821, que liberó a Venezuela, y de la Batalla de Ayacucho, 9 de diciembre de 1824, que independizó a Perú, lo que habíamos tenido en América eran encontronazos entre los ejércitos realistas y patriotas. Sucre planificó las batallas de Carabobo del 24 de junio de 1821 y la de Ayacucho con gran talento y aún cuando no participó en la batalla independentista de Carabobo, fue quien hizo el excelente plan escogido por el Libertador para su ejecución magistral. Bolívar le había pedido a su alto mando hacerle un plan de batalla; los Generales electos para ello fueron Briceño Méndez, Rafael Urdaneta, Carlos Soublette y Antonio José de Sucre. El Libertador eligió el plan de Sucre.

El 24 de mayo de 1822, Antonio José de Sucre comenzó su escalada en la historia latinoamericana, al derrotar en la batalla de Pichincha al Mariscal de Campo del ejército español Don Melchor Aymerich, Capitán General del Reino de Santa Fe. En el mismo día y en el mismo mes, trescientos años antes, el Imperio de los Incas había sucumbido bajo el conquistador Pizarro, para ello contó con los Generales Santa Cruz con el batallón “Trujillo” del Perú; mandaba la derecha, el antioqueño Córdova con su batallón “Magdalena” mandaba la izquierda y Mires la retaguardia. Sucre lo dirigía todo y vigilaba todo movimiento. Hubo momentos en que parecía que los españoles llevaban la ventaja, avanzaban por la izquierda del volcán para atacar la retaguardia, pero Sucre rechazó la maniobra lanzando un cuerpo de hombres al mismo instante. En otro momento los patriotas fallos de municiones, se vieron obligados a retirarse un trecho. El Coronel O’leary, héroe también de esta jornada, hizo avanzar las municiones cargadas por los indios.

Esta histórica batalla se dio en las faldas del volcán Pichincha que esta frente a la ciudad de Quito. Los 60.000 habitantes quiteños, se entretuvieron tres horas viendo el desarrollo de la misma; la lucha comenzó a las ocho de la mañana y terminó cerca del medio día. Pocos días antes Sucre se encontraba en una posición muy difícil frente a los españoles. Al amanecer del día 24 de mayo ya ocupaba una posición más ventajosa que la del ejército realista, para gran sorpresa de Aymerich. Apunta el escritor Rumazo González: “nadie había podido atajar ni distraer el movimiento dinámico del cumanés que tenía el orgullo de pretender batalla en cualquier campo, a cualquier hora. De todos los Generales de la independencia latinoamericana, el único que se atrevió a pelear en cualquier campo sin escogerlo, fue Sucre”.

La lucha fue muy fuerte, hubo gran cantidad de heridos y muertos entre ambas tropas para finalizar la batalla el General Córdova hizo huir las tropas españolas hacía la capital y refugiarse en el fuerte del Panecillo.

“Los españoles después de haber perdido muchos de sus mejores hombres, entre ellos al Capitán Aymerich, hijo del Virrey, empezaron a retirarse y finalmente se declararon en completa derrota. La caballería realista escapó hacía el norte, perseguida por la republicana. Tolrá logró llegar a Pasto con algunos jinetes. Se hicieron más de mil prisioneros, entre ellos, ciento sesenta oficiales, el botín fue de catorce cañones, mil seiscientos rifles y gran cantidad de pertrechos”

En la acción lucharon 3.100 patriotas contra 3.000 realistas.; murieron 500 realitas y 300 Gran Colombianos, de distintos países; cayeron prisioneros mil cien soldados y siento sesenta oficiales del Rey .
Fueron ascendidos por Bolívar a general de brigada Córdova y Sucre y Santa Cruz a generales de división y la mayoría del resto de los oficiales a un grado superior.

De esta épica batalla podemos leer con fecha 25 de mayo de 1822, la siguiente correspondencia dirigida al señor Ministro de Estado y Relaciones Exteriores del Perú Coronel Bernardo Monteagudo


Señor ministro:

La victoria esperó ayer a la división libertadora con los laureles del triunfo sobre las faldas del Pichincha.

El ejército español que oprimía estas provincias ha sido completamente destruido en un combate encarnizado, sostenido por tres horas . En consecuencia esta capital y sus fuertes están en nuestras manos., después de una capitulación que tuvimos la generosidad

de conceder a los vencidos. Por ella debe sernos entregada como prisionera la guarnición de Pastos y cuantas tropas españolas existen en le territorio de la República que conserven con aún en el Departamento.

A la vista del primer pueblo de Colombia que, que proclamó su libertad, ha terminado la guerra de Colombia por una batalla célebre que ha dado a la República el tercer día de Boyacá

Esta gloriosa jornada, marcada con la sangre de quinientos cadáveres enemigos, y con trescientos de nuestros ilustres soldados ....


A. J. De Sucre

No mucho tiempo después, Bolívar ascendió a Sucre al grado de General de División y, además tenia otros planes en su mente para un protegido sobre el cual había recaído los honores políticos en Venezuela, casi un año antes cuando fue elegido al Senado en Venezuela por el Departamento del Orinoco. En una carta a un amigo le dice: “El General Sucre ha llenado de gloria y se ha hecho adorar en estos pueblos, mandará este inmenso departamento hasta la frontera del Perú” Y a Santander le escribió ese mismo día: “Esta lleno de popularidad, es libertador, y creo que no hay cualidad que no tenga para servir bien a la republica y mandar pueblos grandes” Con estas palabras el Libertador da a conocer que él ya había decidido el destino público del General Sucre, primero sería Intendente de Quito, Dictador en el Perú y posteriormente Presidente de Bolivia.

Quito se engalanó para recibir al joven General, su héroe. Las más bellas mujeres de América se posaron en los balcones de sus casas y edificios suntuosamente decorados para arrojar flores, cintas y perfumes a los caballeros patriotas y a sus tropas. Ellos eran sus Libertadores. El pueblo frenético de entusiasmo, le contemplaba admirado, y le saludaba como su libertador. Y los más ilustres ciudadanos, que llevaban en su mente el bello ideal de la Libertad, le guiaban lleno el corazón de respetuosa gratitud entre el tumultuosos oleaje popular.

De esta manera, dice el historiador Restrepo: terminó el General Sucre la Gloriosa empresa de pacificar las provincias de Colombia, situadas en el Ecuador. Manejose en ella con el valor decisión y prudencia de un buen Capitán: su nombre merece un valor muy distinguido en los fastos de la Independencia de la América del Sur, a la que tanto contribuyeron sus talentos militares, políticos y administrativos.

Sucre entró a la ciudad de Quito trajeado con una levita de paño oscuro, maltratada por la lluvia, un pantalón de dril blanco, gorra militar negra guarnecida por un cordón de oro y al cinto la espada de la victoria. Este sencillo traje contrastaba con los lujosos uniformes de sus prisioneros. Todos los quiteños, sin distinción de edad, condición y sexo, salieron a recibirlo con las más ruidosas aclamaciones al General de Brigada y Comandante en Jefe de la batalla de Pichincha. Contaba Antonio José De Sucre y Alcalá tan sólo 27 años y había libertado su primera nación en América del Sur, posteriormente lo hizo en Ayacucho y fue gran entusiasta de ir a emprender campañas libertadoras en Panamá y la Habana.

La batalla de Pichincha dio la libertad al Ecuador e impulsaría a Sucre hasta el más alto pedestal que aún conserva. Según la opinión pública: lo elevó a la categoría del General más grande, cosa que ratificó en Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. El 25 de mayo de 1822 Sucre ocupó la ciudad de Quito, a los doscientos ochenta años de haber llegado por primera vez los españoles. A la edad de veintisiete años había dado la libertad a una Nación y como premio recibió el más grande para él, el elogio que le hizo el Libertador:

“La batalla de Pichincha consumó la obra de su celo, de sagacidad y de su valor. Entonces fue nombrado en premio de sus servicios general de división e Intendente de Quito del Departamento de Quito. Aquellos pueblos veían en su Libertador, su amigo; se mostraron más satisfechos del jefe que era destinado, que la libertad mismas que recibían de sus manos”.

La provincia de Quito fue incorporada a la República de Colombia, así lo decidieron los notables de Quito que ordenaron, a su vez, se erigiera en Pichincha un monumento en forma de pirámide. Se ordenó acuñar una medalla especial en honor de Sucre y se decidió que los bustos de éste y de Bolívar, se colocaran en el salón del Consejo Municipal y otros lugares públicos. El Gobierno del Perú felicitó al vencedor por su triunfo y expidió un decreto para darle una espada de honor y una medalla a los oficiales del ejército.

En los Estados Unidos se presentó finalmente ante el Congreso el reconocimiento de la independencia de Sudamérica. El 8 de marzo de 1822 , siendo James Monroe Presidente y John Quancy Adams Secretario de Estado, tuvieron pleno cumplimiento las ideas que Henry Clay expresará en 1820. La Prensa había abogado mucho a favor de la independencia, y por el mensaje de Monroe a favor de su reconocimiento. En la ponencia presentada al Congreso con tal motivo, estaba la siguiente frase:

“Negarle al pueblo hispanoamericano su derecho a la independencia, sería tanto en realidad como renunciar a la nuestra”

Los Estados Unidos reconoció la independencia de Sur América sin haberse dado la batalla de Pichincha (24/V/ 1822) y dos años y nueve meses antes que se consolidara en la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824.


CONSECUENCIAS DEL TRIUNFO EN PICHINCHA

Con el triunfo del General Sucre en las faldas del volcán de Pichincha, en Quito, se consolidó Colombia. Nueva Granada había sido liberada por Bolívar en la Batalla de Boyacá, después el propio Libertador libertó a Venezuela en Carabobo. El 24 de mayo de 1822, es liberada de los españoles el Ecuador país formado por el Libertador con tres antiguas provincias. Sucre fue nombrado gobernador de ese departamento. El Ecuador pasó a ser parte de la Republica de Colombia, llamada por los historiadores modernos la Gran Colombia, ideada por Bolívar el 17 de diciembre de 1819 en Angostura, se hizo realidad el sueño del Libertador. El triunfo de Sucre en Pichincha deja el camino expedito para la liberación total de Sur América que también logró dicho General en Jefe en la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824.

“No terminó en Pichincha la lucha de los realistas contra los republicanos, en Pasto continuaron su guerra en contra de la liberación de América del Sur y nos encontramos con un sobrino del funesto Boves quien llevaba su mismo apellido. El coronel Benito Boves era protegido por clérigos realistas. El coronel realista se escondía en las selvas cercanas a Pasto para desde ese lugar emprender sus ataques a las tropas patriotas, se fortificó en esa región mediante el derribamiento de un puente sobre el río Guáytara, pero no contó con la habilidad del más grande estratega de la guerra de la independencia americana quien logró conquistar la posición. En otra oportunidad nuestro general cumanés se enfrentó a él, pero ahora designó para esa tarea a sus coroneles Córdova y al irlandés Arturo Sandes con su batallón “Rifles”. El realista se había atrincherado detrás de un precipicio y creyó tener allí mejor posición que el ejército colombiano, pero el General Córdova y el coronel Arturo Sandes, este último al mando de su batallón “Rifles” los derrotaron. Córdova lo atacó por un flanco y Sandes por el centro. Ellos dos fueron los héroes de esta batalla donde los pastusos quedaron completamente vencidos. Sucre intimó la rendición de la ciudad, pero los contendores se reunieron en un barrio y se batieron bajo las órdenes de Boves. Al fin lograron derrotarlo, y huyó a Brasil”.

Bolívar llegó a Pasto el 2 de enero de 1823. Ofreció garantías a las personas y a las propiedades de los habitantes exigiéndoles que regresaran a su ciudad. No lo hicieron y Bolívar se vio obligado a usar medidas extremas. Todo el que había tomado armas contra la independencia fue reclutado y enviado lejos. Murieron, se suicidaron, se rebelaron y con su actitud lograron ganarse la admiración de los patriotas, pues los pastusos no eran ningunos cobardes. Los que permanecieron en la ciudad, siempre dieron señales de actividad en contra de la causa de la libertad. Y recordemos que el Abel de América fue asesinado en Berruecos muy cerca de Pasto.


ABDÓN CALDERÓN

“El HÉROE NIÑO”

”En el parte de batalla que contiene el tomo XIX, Pág. 290 de las Memoria de O’Leary leemos lo siguiente:

“Entre los más heroicos combatientes sobresalió por su extraordinaria bravura y entusiasmo patriótico el capitán ecuatoriano Abdón Calderón. Herido cuatro veces se negó siempre a retirarse del combate. Pertenecía a la ilustre familia Garaicoa de Guayaquil. Posteriormente murió a consecuencias de las heridas sufridas en combate” .

Y del cuaderno “Próceres y Batallas de la Independencia En la América Latina.”. De Cardenal Ediciones, S.A. 1977, extremos lo siguiente:

“Abdón Calderón nació en la ciudad de Cuenca en los Andes ecuatorianos, en el año 1804 (probablemente el 30 de julio)

Su padre el coronel Francisco Calderón, fue fusilado por el sanguinario Juan de Samano, jefe de la fuerzas realistas de la antigua Presidencia de Quito y posteriormente el último titular del virreinato de Nueva Granada.

La madre doña Manuela Garaicoa, oriunda de Guayaquil, como su esposo sufrió el martirologio de preparar a sus hijos para ofrendarlos a la patria.

Abdón Calderón se afilió aún siendo un niño, a las filas del ejército de los patriotas ecuatorianos con el grado de Subteniente en el batallón “Voluntarios de la Patria”, al mando Tte. Coronel Ignacio Salazar, ganándose el grado de Teniente por su valor, en su primer combate de “ Camino Real”.

A pesar de su corta edad, no sólo realizó toda la campaña que desarrolló Sucre antes de la batalla libertadora, promoviendo el engrosamiento de las filas republicanas y la independencia de las poblaciones andinas, desde Loja hasta Quito, sino que además el joven Calderón demostró un valor singular que le hizo distinguir entre sus compañeros de armas. Este valor culminó en la famosa Batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822, en la que recibió cuatro balazos y, moribundo casi, continúo animando a los suyos cuando ya no pudo combatir, murió al día siguiente, después de otorgarle Sucre el ascenso al grado inmediato de capitán”.

El Libertador decretó para gloria de este ilustre capitán que para siempre en lo sucesivo el batallón “Yaguachi” tuviese una compañía sin capitán efectivo, en la cual figurará como tal Abdón Calderón, y que al pasar revista a esta unidad al pronunciar su nombre, todos los soldados con las armas al hombro, respondieran:

“¡Murió gloriosamente en Pichincha, pero vivo en nuestros corazones!”



ARMISTICIO

DESPUÉS DE LA BATALLA DE PICHINCHA

El 25 de mayo de 1822, un día después de la batalla, el General Sucre, conjuntamente con el General Aymerich firman un armisticio que contiene 10 puntos, a saber:

1º Será entregada a los Comisionados del señor general Sucre la fortaleza del Panecillo, esta ciudad y los almacenes militares existentes, con el territorio y todo cuanto esté bajo la dominación española al Norte y Sur de dicha ciudad.

1º- Concedido: el territorio al Norte de dicha ciudad, se entiende cuanto esté comprendido en la demarcación del Departamento de Quito.

2º Las tropas españolas saldrán de dicha fortaleza con los honores de la guerra, y en sitio y hora determinada el señor general Sucre entregaran sus armas, banderas municiones.

2º - Concedido: a las dos de la tarde se recibirá la fortaleza, y en el puente se entregarán banderas y municiones.

3º Los señores oficiales conservarán sus espadas, caballos y equipajes.

Contestación

3º- Concedido

4º- En consideración a la bizarra conducta que han observado ayer la tropas españolas y a comprometimiento particulares que pueda haber en algunos individuos, así europeos como americanos, se permitirá que los oficiales y tropas que quieran pasar a España, lo hagan por los puntos que estime a bien el gobierno de Colombia, pudiendo quedarse aquellos que gusten hacerlo, bien en la clase de ciudadano, bien al servicio si son admitidos.
Contestación

4º- Se permitirá el pase a España de los oficiales y tropas que gusten hacerlo, pero considerados como prisioneros de guerra, presentaran el juramento de no tomar armas contra los estados independientes del Perú y Colombia en tanto sean canjeados. Su viaje lo harán por Guayaquil a Panamá.

5º- De cuenta del gobierno de Colombia correrán los gastos para conducir a La Habana , o al primer puerto español, los oficiales y tropa que por artículo anterior sigan a Europa, siendo obligación del gobierno español pagar esos gastos en el primer punto de su dominación al comisionado.

5º- Concedido

6º- Como las tropas españolas que cubren a Pasto y se halla en todo el territorio desde esta ciudad a aquella están comprometidos en esta capitulación y si son prisioneros de guerra, se nombrarán dos comisionados por el Exmo. Señor general Aymerich, y dos por el señor general Sucre para que vayan a entregarse de las armas, municiones y almacenes de los prisioneros y de todo cuanto allí exista, pero con atención a las circunstancias de aquel país, el gobierno español no puede garantizar la obediencia de este artículo; y por tanto, en caso de resistencia el de Colombia obrara según la prudencia y a justicia.

Contestación

6º Se nombrará los comisionados de uno y de otro gobierno para entregar y recibir todos los artículos de guerra & en la dirección de Pasto y en aquella ciudad, que llevarán órdenes más (circundadas) terminantes para que todo se ponga a disposición del gobierno de la república conforme al artículo propuesto.

7º- Se permitirá también que los empleados públicos y eclesiásticos, y particulares que quieran pasar a Europa, lo hagan costeándose de su cuenta

7º- Concedido

8º El señor general Aymerich queda en libertad de marchar cuando y por donde quiera con su familia, para la cual será atendido con todas las consideraciones debidas a su clase, representación y comportamiento.

Contestación

8º- Concedido

9º- Se concederá una amnistía general en materia de opiniones.

Contestación

9º - Concedido

10º- Después de la ratificación de ambas partes del presente tratado, el señor general Sucre podrá ocupar la ciudad, y fortaleza a la hora y día que guste.

Contestación

10º- Será ratificada esta capitulación en término de dos horas y las tropas liberadas se posesionarán de la ciudad a las tres de la tarde.

Cuyos artículos para la ratificación de las partes contratantes firmaran dichos señores comisionados en el palacio de gobierno de Quito a 25 de mayo de 1822.

Francisco Gonzáles. – Manuel María Martínez de Aparicio.- Patricio Brayn.-Andrés Santa Cruz,- Antonio Morales.

Cuartel general en Quito, 25 de mayo de 1822.

Ratificado y aprobado por mí se cumplirá en todos sus partes fiel y rigurosamente.

Melchor Aymerich

Cuartel general frente a Quito en 25 de mayo de 1822

Aprobado y ratificado.

A .J. De Sucre

Es copia de su original.

Santa Cruz.



Economista
E-mail: gilrsalame@yahoo.com


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Gil Ricardo Salamé Ruíz

Economista, con Post Grados en Industralización y Ecología. Historiador.

 gilrsalame@yahoo.com      @gilricardosalam

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