Pildoritas 83 (año VII)

Venezolano en cualquier país es sinónimo de “raspa cupos”

Me contó un amigo colega quien viajó a Cuba como delegado a una reunión internacional sobre un proyecto educativo, cómo con dolor vivió una anécdota que le dejó marcado como para nunca olvidarla.

A dicha reunión asistieron delegados de muchos países de América y en uno de los ratos libres en conjunto conversaban con los nacionales cubanos que por lo general les hacían preguntas como por ejemplo de qué país venían.

Fue así como en una oportunidad alguien le preguntó a cada uno su país de origen, uno dijo que iba de México y el comentario del interlocutor fue de admiración por los sitios turísticos de ese país, así con el boliviano, el argentino, etc. Al llegarle el turno de responder a mi amigo cuando dijo que era venezolano, la reacción inmediata del cubano fue la expresión: ¡Ah raspacupos!, para mi amigo el impacto fue demoledor, no sabía cómo reaccionar porque era lo menos que se esperaba ya que es bien sabida la admiración y hermandad que existe entre nuestros dos países por las conocidas relaciones y porque nuestros gobiernos son blanco permanente del ataque de la derecha continental por el relacionamiento que ha permitido logros indiscutiblemente provechosos para los dos pueblos..

Atinó a responder que es verdad que ha habido un grupo de venezolanos inconscientes que se ha lucrado con esa práctica criminal contra la economía venezolana, pero que la mayoría del pueblo no la practica y que en la actualidad se está haciendo todo para minimizarla y castigar a los culpables en la medida de lo posible y que quienes utilizan esa malsana práctica son precisamente quienes odian al pueblo de Cuba, le desean la muerte a Fidel todos los días y hasta han intentado con quemar vivos a cubanos que en Venezuela conviven con nosotros cumpliendo misiones humanitarias como en muchos otros países del mundo.

Se fue mi amigo a descansar y esa noche, le fue difícil conciliar el sueño porque aun no asimilaba del todo la mala experiencia vivida.

Al día siguiente al tomar un taxi fue el colmo y la gota que derramó el vaso, pues el taxista al enterarse que era venezolano, inmediatamente se le ofreció para llevarle a que raspara el cupo, lo cual lo que hizo fue confirmarle que esa es una práctica que se ha institucionalizado en la Isla, hasta el punto de que en el aeropuerto existen quienes esperan los vuelos venezolanos, para pelearse los potenciales candidatos “raspacupos”, a quienes nadie se explica, dadas la magnificas relaciones entre Venezuela y Cuba, cómo no se les detecta y se les aplica la Ley con toda severidad.

Mi amigo regresó y como para hacer catarsis, no le quedó de otra que contar la amarga experiencia, a quienes le preguntamos sobre su primer viaje a la hermosa Isla hermana nuestra por la Historia pasada y presente.



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Saúl Molina


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