Hasta la victoria siempre

Hugo Rafael Chávez Frías alcanzó la dimensión heroica en un país y un continente

paridores de héroes, y se empinó hasta colocarseal  lado de  los  más grandes para potenciar las banderas guiadoras de los combates populares de hoy, encrespados de nuevo gracias en buena parte a su acción catalizadora.

El viaje que emprendióhace un año nos lo quitó del trato físico cotidiano, porque tomó el camino de la inmortalidad; pero es atributo de esta condición la omnipresencia del espíritu, y así lo mantendremos para siempre, guiando junto con su general Bolívar las luchas libertarias que, con epicentro en Venezuela como en las primeras décadas del siglo XIX, se proyectan hacia todos los rincones nuestramericanos y sueltan chispas capaces de encender praderas por el mundo.

Nuestro pueblo, forjado en resplandores de gloria, había sido hundido en sombras a fuerza de traiciones, engaños, transculturaciones perversas y persecución y muerte de sus mejores hijos e hijas; y el Libertador,asimismo sepultado bajo toneladas de bronce y piedra, sus ideas puestas a buen recaudo para impedirles su materialización, los rastros del hacer histórico convenientemente desestimados

Y entonces, como Fidel, llegó Chávez. Remeció al pueblo devolviéndole la esperanza, rescató a Bolívar y los demás próceres, echó a volar sus ideas por los horizontes y las puso al día para ser luminarias del siglo XXI, construyó la unidad civil-militar, recuperó el sueño de la patria grande y trazó la ruta del socialismo bolivariano para alcanzar la mayor suma de felicidad posible. Además, estuvo en primera línea en la lucha por la preservación de la vida y la salvación de la especie humana.

El Presidente inmortal conquistó la emoción y adhesión del pueblo gracias, entre otros permítanme repetirlo, a los siguientes hallazgos signados con su impronta: primero, nacionalizó la revolución, llamando a ella en nombre de Bolívar y los libertadores y no de otros revolucionarios grandes pero lejanos, lo cual ganó el corazón de las masas populares y las llevó a ver la lucha como un proceso único, que viene desde el pasado a enfrentar los problemas del presente y proyectarse hacia el porvenir; segundo, religionizóla revolución, incorporando a sus filas a dos formidables camaradas amados por el pueblo y que antes utilizaba el enemigo para sojuzgarlo: Dios y Jesucristo; tercero,pacificó la revolución, sosteniendo que es posible realizar transformaciones sociales profundas de una manera democrática y pacífica (aunque presta y alerta, para doblegar la saña de los violentos cuando, como ahora, hace su aparición); cuarto, unificó las potenciales fuerzas cardinales de la revolución, al devolver a la Fuerza Armada su primigenia conciencia patriótica y bolivariana y construir la unidad civil-militar; quinto, demoprotagonizó la revolución, al propulsar la democracia participativa y protagónica, núcleo vivo del proceso, la revolución en sí misma: es el pueblo, sobre la base de su crecimiento en organización, conciencia y unidad, aprendiendo a ejercer su soberanía y preparándose para llevar a cabo las tareas históricas planteadas.

La magnitud de lo tratado dota de un mérito histórico diamantino al singular barinés. Quien, políticamente encarnado en su competente y leal discípulo Nicolás Maduro Moros, sigue y seguirá dirigiendo la lucha al lado del Libertador.

¡Hasta la victoria siempre!



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1138 veces.



Freddy J. Melo


Visite el perfil de Freddy J. Melo para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Freddy J. Melo

Freddy J. Melo

Más artículos de este autor