Devuélvanle su arepa al pueblo venezolano

Una noticia que llena de orgullo a venezolanos y venezolanas de bien, tiene que ver con el llamado arte culinario; la arepa, nuestro plato típico ha sido reconocido internacionalmente como el “mejor desayuno del mundo”. “El articulista estadounidense Adeam Lapetina, especialista en gastronomía internacional, se confesó amante de la arepa venezolana, calificándola como el mejor desayuno del mundo. Lapetina otorgó el primer lugar a la arepa, plato hecho de masa de maíz pilado o harina precocida, entre 18 alimentos matutinos de Australia, Rusia, Japón, Myanmar, Francia, Malasia, Filipinas, Pakistán, México, Israel, Estados Unidos, entre otros”. (…) “señala el especialista, el desayuno de Venezuela “tiene que ver con sal, harina, carne, fruta y queso – y eso es lo que lo hace el mejor desayuno del mundo”. Continúa la nota, explicándonos los orígenes de nuestro plato típico: “El ensayista venezolano Mariano Picón Salas explicó que el origen de la arepa viene de los indígenas Caribes y Cumanagotos, quienes prepararon “una especie de pan de maíz, según técnicas que se han conservado hasta la fecha. Este pan de maíz que llamaron “erepa” lo elaboraban dándole a la masa forma redonda, imitando al dios sol, rindiéndole tributo como alimento divino”. (AVN, 07-02-2014).

Hablar de la arepa, es hablar de nuestra cultura. Aquiles Nazoa, hasta le dedicó un poema: “El cielo es un budare,/La luna es una arepa/Y un gran plato de queso rallado/Son las estrellas…” (La Arepa, Aquiles Nazoa, Libro: El pan nuestro de cada día, Autor: Rafael Cartay, 1995). Diversidad de rellenos le van dando tonalidades distintas a la arepa, viniendo a constituir dicho relleno como especie del apellido que define las distintas arepas, así de la ensalada de gallina, mayonesa y el aguacate como rellenos surge la famosa “reina pepeada”, cuyo origen, algunos le atribuyen al compatriota Heriberto Álvarez. La anécdota bien vale recordarla: “En 1955, los “Hermanos Álvarez” abrieron su negocio de comida en la Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Entre sus clientes fijos se cuentan Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frometa y Abelardo Raidi. Entre otros muchos. Ese mismo año, Susana Dujim ganó la corona del Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vistieron de reina a una de sus sobrinas, de apenas 12 años. Un día, pasó por el negocio un señor que les preguntó sobre la pequeña reina que daba vistosidad al negocio, qué hacía ella allí. Le explicaron que era un homenaje a nuestra Miss Mundo, a lo que les respondió de inmediato: “pero si yo soy el papá de Susana”, acotando el compromiso de traerla al negocio. Y así ocurrió, un viernes de noche ya, apareció la reina del mundo, Susana Dujim, en su atención Heriberto Álvarez le obsequió el manjar de la casa, una tostada y le dijo: “mire, esta Reina, así como usted”, respondiéndole Susana: “muchas gracias mijo”, y se la comió con un juguito. En esa época, a las mujeres de buenas curvas, como Susana, se les llamaba “pepeadas”, fue así que a la arepa rellena de ensalada de gallina, mayonesa y aguacate, le pusieron dicho apellido, naciendo así nuestra “Reina Pepeada”. (http://informe21.com/recetas/historia-arepa-mas-famosa-venezuela-reina-pepeada).

  Hablar de la arepa, también es hablar de maíz, gramínea original de nuestra América que, desde nuestras tierras, fue a parar a la Europa. Según el Departamento de Agricultura de EEUU, los grandes productores de maíz son (valores en  toneladas métricas): EEUU, 351.637.000,00; China: 211.000.000,00; Otros: 86.439.000,00; Brasil: 72.000.000,00; Unión Europea: 64.996.000,00; Ucrania: 29.000.000,00; Argentina: 26.000.000,00. Nuestro país, apenas produce una modesta cantidad de ese alimento fundamental en nuestra dieta: “La producción agrícola en los rubros de maíz blanco y amarillo húmedo se incrementó 2,1% durante 2012, informó este lunes el ministro del Poder Popular para  Agricultura y Tierras, Juan Carlos Loyo. De acuerdo con cifras aportadas por el alto funcionario en su cuenta @Jcloyo, de la red social Twitter, el rubro maíz blanco y amarillo húmedo el año pasado fue 2.162.513 ton.” (correodelorinoco.gob.ve, 14-01-2013). Cifras que, factores de la burguesía denuncian como insuficientes para satisfacer el mercado interno, con una demanda creciente: “Solventar la escasez de la materia prima es posible. Venezuela fue autosuficiente en maíz blanco hasta 2007, último año en el que se logró producir todo el volumen que se necesitaba para abastecer a las industrias. Ese año se cosecharon 1.312.000 toneladas del grano blanco, un poco más de las 1.200.000 toneladas que se necesitaban y "hasta generamos excedentes", dice Tony Pestana, presidente de Fedeagro.  Pero en 2012, la producción del maíz más importante para la mesa del venezolano solo alcanzó para cubrir 55% de la demanda: se obtuvieron 772.853 toneladas, lo que significó una caída de 41%, de acuerdo con Fedeagro”. (elmundo.com.ve, 30-05-2013).

  La insuficiencia de la producción nacional obliga a la importación de este importante rubro alimenticio, como señala la reseña periodística: “A partir del año 2008, el Estado comenzó a traer alrededor de 450.000 toneladas de maíz blanco al año para abastecer las necesidades de las procesadoras”. (…)  “El Ministerio de Alimentación, a través de la Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas (Casa), trajo 551.000 toneladas de este rubro, lo que representa 39% de la cantidad de maíz blanco que requieren las agroindustrias de harina para operar, que en 2012 fue de 1.400.000 toneladas”. (elmundo.com.ve, 30-05-2013). Esa insuficiencia, nos hace dependientes de los precios internacionales, tal como lo señala la FAO en el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2012 de América Latina y el Caribe:  “El informe señala que en 2011 las importaciones de estos tres rubros agrícolas sumaron 823,6 millones de dólares. En el caso del maíz, la FAO informa que Venezuela gastó 308,9 millones de dólares en compras externas, 12% más que en 2010. Esta materia prima utilizada para la elaboración de harina precocida y para el procesamiento de alimentos balanceados para animales. En volúmenes, las importaciones de maíz crecieron 8,1% en 2011”. (…) “La FAO advierte a los países que son altamente dependientes de las importaciones que deben elevar las inversiones en sus sistemas de producción agrícola internos debido a que los precios internacionales de los alimentos son volátiles y se puede afectar el poder de compra externa. Y, además, los inventarios mundiales de cereales tienden a disminuir”. (elnacional.com, 22-01-2013). Recomendación, por demás, a tomar seriamente en consideración. Venezuela cuenta, con tierras en suficiencia para la siembra del maíz, tecnología y mano de obra calificada que, acompañados del apoyo crediticio de la banca pública y privada, nos da ventajas en suficiencia para el logro de autoabastecernos de maíz.  Estimamos que, la Misión Maíz, debiera considerarse en el Alto Gobierno para garantizarnos la Soberanía Alimentaria en ese rubro estratégico, fundamental en la dieta del venezolano y venezolana. De la superación de esos problemas estructurales de nuestra agricultura, dependerá en mucho, liberarnos de los monopolios y oligopolios alimenticios que juegan con la dieta del venezolano y venezolana de bien, pretendiendo con ello, hacerle declinar en sus inclinaciones políticas a favor de la Revolución Bolivariana.

  El uso político de la arepa, en nuestra Patria, llegó de la mano de Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar y productor de la harina de maíz marca PAN. El antecedente histórico, a tan nefasto uso de los alimentos en política, debemos ubicarlo en el Gobierno del Presidente Salvador Allende y las políticas impulsadas por el imperio de EEUU para su derrocamiento, como bien lo explica Ruy Mauro Marini: “Desde un principio, la burguesía aprovechó políticamente esa escasez en su campaña contra el gobierno. La célebre "marcha de las ollas vacías", que reunió por primera vez en las calles de Santiago, en diciembre de 1971, a una masa de pequeños burgueses y lumpenproletarios disponibles para el fascismo, lo demuestra. Progresivamente, la burguesía no se limitó ya a aprovechar la escasez: se dedicó a promoverla. Contando con capitales libres, debido a su decisión de no invertir en la producción, se empeñó a fondo en el acaparamiento y el mercado negro de bienes que iban desde el automóvil hasta los cigarrillos. Neutralizó, por esa vía, la política de distribución de ingresos del gobierno y realizó jugosas ganancias. Lo que muestra el caso chileno —y el análisis de otros países, en situaciones similares, revelaría lo mismo— es que, en momentos de crisis, la burguesía puede detener la acumulación del capital productivo y provocar la degeneración de todo el sistema económico, mediante su transformación en capital especulativo, aumentando al mismo tiempo su poderío económico y agudizando en su provecho la lucha de clases. En esta perspectiva, la especulación aparece como la política económica del fascismo en la fase de la lucha por el poder. Y es a través de ella como, en la ausencia de una respuesta revolucionaria de la clase obrera, el capital puede reunir las condiciones básicas para la victoria del fascismo: la cohesión de la clase burguesa; la oposición de amplios sectores de la pequeña burguesía a la clase obrera; y la atracción a su campo, la neutralización o la desorganización de capas populares que, en otras condiciones, serían aliados seguros del proletariado. Respecto a la burguesía (así como a las capas propietarias de la pequeña burguesía), la especulación promovida por el capital dio resultados en dos sentidos. Por un lado, mitigó las contradicciones interburguesas respecto a la apropiación de las ganancias. En efecto, gracias a su base económica y tecnológica, las grandes empresas operan con costos de producción inferiores, pero (si la competencia no las lleva a proceder de otra manera) se benefician de precios de mercados iguales o superiores a los de las demás. Ahora bien, al lanzarse a la especulación, las capas capitalistas más débiles empezaron a lograr sobreprecios (a costa de los consumidores), que no sólo compensaban parcialmente, sino que llegaban incluso a impedir el traspaso de sus ganancias al gran capital, puesto que la especulación se agudizó sobre todo en el renglón de bienes de consumo corriente (donde es mayor, como vimos, la participación de la mediana y la pequeña empresa). Por otro lado, en la medida en que oponerse prácticamente a la política económica del gobierno les permitía obtener mayores ganancias, esas capas burguesas, que habían sido neutralizadas inicialmente por la Unidad Popular, se volvieron cada vez más agresivas respecto de ésta. Para un burgués, no hay oposición política mejor que aquella que se hace no sólo impunemente sino también aumentando sus utilidades”. (Economía Política de un Golpe Militar, Ruy Mauro Marini, 1974).

  Tres décadas después, de aquellos acontecimientos que marcaron con miles de muertos y desaparecidos la vida del pueblo chileno; venezolanos y venezolanas de bien, sufrimos en carne propia el ascenso del fascismo con el golpe de Estado de abril de 2002. Las recetas chilenas para el derrocamiento de Allende, renacerían en manos de una oposición teledirigida desde los EEUU. Durante esos acontecimientos, la arepa también desaparecería del plato de venezolanos y venezolanas de bien. Días tumultuosos aquellos, en que era común ver las gandolas con el logo de ese grupo empresarial, regando botellas en autopistas y calles, trancando vías. No por casualidad las palabras de algarabía de Mendoza, al concretarse el Golpe fascista de abril: “La brillante y multitudinaria manifestación de la sociedad civil en las calles de nuestra ciudad capital, el jueves 11 de los corrientes, que puso en evidencia una vez más las arraigadas convicciones democráticas, civilistas e institucionalistas de los venezolanos, fue reprimida salvajemente por fuerzas del oscurantismo, la arbitrariedad y la barbarie, dejando como resultado un lamentable y doloroso saldo de muertos y heridos que hoy enluta al país…” (…) “Pero a pesar de la injustificable tragedia que nos enluta, la inolvidable jornada civil del jueves 11, que enaltece la conducta y el valor ciudadanos de nuestra población, puso en marcha poderosas fuerzas de cambio que, en definitiva, dieron al traste con la insostenible situación política, económica y sobre todo social, que progresivamente venía erosionando el ánimo nacional y minando las normas básicas de gobernalidad que sirven de sustento a toda sociedad organizada. En el transcurso de las históricas jornadas de los últimos días, Empresas Polar ha actuado en línea con la estrategia definida por el movimiento empresarial organizado, del cual formamos parte. Es por todo ello que en Empresas Polar saludamos con beneplácito el advenimiento de un gobierno de transición que siente las bases para recuperar la institucionalidad perdida y que promueva el reencuentro y el entendimiento de todos los venezolanos…” (Hacia una Nueva Venezuela, Lorenzo Mendoza, 12-04-2002, hecho público por  Aporrea).

  Ese Lorenzo Mendoza de abril de 2002, en nada ha cambiado su actitud hacia el país. Pareciera haberse anclado en aquellos nefastos años de golpe de Estado y paro-sabotaje petrolero. "El Gobierno nacional está a tiempo de tomar medidas que impidan la afectación de la producción, pero es necesario que se actúe de manera urgente para implementar mecanismos que agilicen la cancelación de la deuda pendiente y la tramitación de las próximas importaciones", indica en comunicado hecho público por la Empresa el pasado 22 de enero. La demanda de dólares de una transnacional como Empresas Polar, arreció durante todo el mes de enero: “En el caso de las autorizaciones de liquidación de divisas al cierre del 29 de diciembre, Alimentos Polar registra 336 solicitudes pendientes para que les asignen las divisas, y entre 118 y hasta 713 días de espera. El monto de divisas por liquidar, solo por concepto de insumos y empaques para 9 alimentos regulados que procesa la empresa, asciende a más de 173,67 millones de dólares”. (http://www.clubdarwin.net/seccion/negocios/empresas-polar-debe-proveedores-por-falta-de-dolares). Y, mientras presionaba en los medios de comunicación para que le fueran adjudicados los dólares, anunciaba al país sus nuevas inversiones: “Con inversión de 200 mil millones de bolívares en la producción gelatina Golden, Ice Tea Lipton y cachapa PAN, Alimentos Polar ofrece a la población alimentos que pretenden ser líderes en preferencia de consumo”. (http://noticiasvenezuela.org/2013/10/mendoza-hasta-500-dias-de-retraso-hay-en-la-liquidacion-de-divisas/). Incluso, más allá de nuestras fronteras: “Ampliar la participación de mercado en Colombia por la vía de las adquisiciones, es una prioridad de la venezolana Alimentos Polar. Así lo señaló su presidente, Lorenzo Mendoza, al explicar la estrategia de crecimiento en el país tras 15 años de operaciones, celebrados ayer en su planta de Facatativa (Cundinamarca)”. (…) “Polar invertirá entre 13 a 15 millones de pesos este año, para fortalecer la presencia de su portafolio en el mercado local. En los últimos cinco años el monto destinado por ese concepto en Colombia ha sido de 35 millones de dólares”. (http://m.portafolio.co/negocios/grupo-polar-esta-compras-colombia). Incrementar la producción, más allá de ese 48%, que siempre nos restriega en la cara Lorenzo Mendoza, pareciera no estar en sus planes.

  “Si no hay arepa, ese no es problema mío” pareciera ser el lema de Mendoza. Su compromiso como venezolano que es, pareciera estar fronteras afuera de la Patria que lo vio nacer, crecer y heredar la fortuna de su padre Lorenzo Alejandro Mendoza Quintero. Su compromiso es con el dólar estadounidense, el cual lo llevó a vender la marca PAN a la corporación canadiense Deutsche Tran Trustee Inc.(DTTI), como se denunciara tiempo atrás: “La venta de la marca constituye una vía para obtener dólares a través de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), advirtió este miércoles el director del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (Sapi), José Villalba. Apuntó que, al igual que Polar, otras empresas venezolanas han vendido desde 2004 marcas locales de tradición a firmas foráneas, con la misma finalidad”. (AVN, 14-09-2011) (www.aporrea.org/tiburon/n188539.html). ¡Por los dólares brinca el sapo!

  Devolver la arepa al plato de los venezolanos y venezolanas de bien, debe ser una consigna fundamental a asumir por el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro. El maíz, como rubro estratégico para la garantía de la Soberanía Alimentaria de nuestra población, debe asumirse  e impulsarse con mucha más fuerza que lo hecho hasta el presente, su cosecha y posterior procesamiento, debe obligarnos a promover la creación de agroindustrias de capital mixto y nacional, que garanticen suficiente abastecimiento de harina de maíz al mercado nacional. La experiencia nos enseña que no podemos  seguir dependiendo de unos procos proveedores, sin compromiso alguno con esta Patria que los vio nacer, crecer y enriquecerse…



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Henry Escalante


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