Alquimia política

Estudio al Plan de la Patria (IV)

Como recordarán, el pasado diciembre del 2013, por la vía de la “Ley habilitante”, el Presidente Nicolás Maduro, puso el ejecútese a la Gaceta Oficial N°6.118, que aprobaba en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, las Líneas Generales del “Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar y Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2013-2019”. Una cuestión que se discute de este nuevo mandato institucional es si debe ser considerado como Ley o como Acuerdo del Estado con la Sociedad. Para ser Ley hay un formalismo que se le conoce como “técnica legislativa”, y esta establece que todo proyecto de ley debe ser presentado ante la Secretaría de la Asamblea Nacional y estará acompañado de una exposición de motivos que contendrá, al menos: 1. La identificación de quienes lo propongan; 2. Los objetivos que se espera alcanzar; y 3. El impacto e incidencia presupuestaria y económica, o en todo caso, el informe de la Dirección de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional; este es el orden, de acuerdo al criterio de la Junta Directiva, que se evaluará la viabilidad de una Ley, y ese fue el esquema y el trasfondo sobre el cual el “Plan de la Patria”, fue internalizado por la Asamblea Nacional. Que si es: ¿Ley o acuerdo? Es una necedad el solo hecho de presentar duda al respecto. Es una Ley que parte del consenso nacional y es un proyecto de vida para una sociedad que se cansó del desgastado modelo neoliberal que se había impuesto en Venezuela desde 1958. La Gaceta Oficial (miércoles cuatro de diciembre 2013), señala textualmente: "Acuerdo mediante el cual se aprueba en todas sus partes y para que surta efecto jurídico, y sea de obligatorio cumplimiento en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, las Líneas Generales del Plan de la Patria".

A todas estas, la vocería del diputado Juan Carlos Caldera (de Primero Justicia por el estado Miranda), expresó que el Plan de la Patria 2013-2019, “…no cumplía las formalidades de un proyecto de Ley...; el documento no incluía un estudio de impacto económico...” Por supuesto que no incluye un estudio del impacto económico, porque el documento en sí mismo es “un estudio del impacto económico”. Es un documento que en cinco objetivos históricos, marca las líneas guías de la economía nacional por los próximos años. Comparto la postura de Diosdado Cabello, en cuanto a que a los abogados "les gusta enredar"; el plan de la patria, es Ley, por ello se debe acatar para darle coherencia institucional a los poderes locales, estadales y obviamente al poder nacional.

En cuanto al tercer gran objetivo histórico, este dice: “Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América”. En este aspecto, valga citar la postura del filósofo boliviano Raúl Prada Alcoreza (en el diario la “Rebelión”, 2014), la potencia social no es la organización, tampoco el movimiento, es lo que se expresa en el movimiento, en la movilización, en las composiciones de sus dinámicas. La organización es una creación de la potencia social, en el movimiento y la movilización se manifiesta la potencia como fluido gigantesco de la energía social.

Los saberes, esgrime Prada Alcoreza, al momento de la movilización, son composiciones cognitivas e interpretativas del colectivo social. Los objetivos que se plantea, en el momento del movimiento, el conjunto o el conglomerado social involucrado, es consensuado por las singularidades y composiciones de la potencia social. La potencia es la capacidad inventiva social, es la capacidad asociación, de articulación, de participación social. En una palabra, reitera Prada Alcoreza, “…la potencia social es capacidad de asociación, así como la fuerza y la acumulación de la fuerza social, fuerza inmediatamente vinculada con la capacidad intelectiva de crear. La potencia social es posibilidad, también condición de posibilidad histórica; deviene fuerza social, fuerza histórica, cuando las asociaciones múltiples acumulan una disponibilidad de fuerzas capaces de afectar en el curso de los acontecimientos.”

En el caso de Venezuela, la potencia social para que se haga efectiva, se debe incentivar la diversificación de las asociaciones, que las múltiples composiciones, se orientan a cruzar los umbrales del mapa institucional dado. Esto equivale no sólo a una integración de fuerzas, sino también de voluntades, así como de apreciaciones e interpretaciones compartidas, de saberes activistas, que inciden, a través de las acciones, en las coyunturas del proceso revolucionario.

En cuanto a cómo articular la Venezuela potencia social, se parte de la idea de consolidar el papel de Venezuela en lo energético a nivel Mundial, desarrollando la capacidad de producción del país en línea con las inmensas reservas de hidrocarburos, bajo el principio de la explotación racional y la política de conservación del recurso natural agotable y no renovable. En este aspecto, se hace fundamental acelerar la incorporación de condensado, hidrocarburo de alto valor comercial, que genera las actividades de explotación de los recursos de hidrocarburos, adecuando y expandiendo el circuito de refinación nacional para el incremento de la capacidad de procesamiento de hidrocarburos, en específico crudo extra pesado de la Faja, desconcentrando territorialmente la manufactura de combustible y ampliando la cobertura territorial de abastecimiento de las refinerías.

Por otro lado, es necesario desarrollar el poderío económico en base al aprovechamiento óptimo de las potencialidades que ofrecen los recursos naturales del país, manteniendo e incrementando los sistemas de compras públicas con el objetivo de impulsar el desarrollo del aparato productivo nacional mediante el flujo circular del capital hacia conglomerados, pequeñas y medianas empresas, empresas comunales, en tanto que motores de la ubicación directa de los bienes y servicios producidos, favoreciendo así la economía a nivel regional.

En una palabra, la Venezuela Potencia Social, apuesta a la paz, pero para alcanzar la paz es necesario prepararse para la Guerra o el Conflicto, conformando el poderío militar para la defensa de la Patria; acompañado este esfuerzo con la profundización e integración de la soberanía nacional y la equidad socio-territorial a través de los siguientes Ejes de Desarrollo Integral: Norte Llanero, Apure-Orinoco, Occidental y Oriental, Polos de Desarrollo Socialista, Distritos Motores de Desarrollo, las Zonas Económicas Especiales y Redes. Estas formas de organización social, permitirán impulsar el desarrollo de ciudades bajo criterios de sustentabilidad, implementando la ciudad compacta como modelo de desarrollo urbano sustentable, con edificaciones de baja altura y alta densidad, y fomentando la economía de espacios y recursos como medio para lograr el crecimiento urbano equilibrado, donde se consolida la democratización y accesibilidad de toda la población en ciudades, privilegiando el uso del transporte colectivo, espacios adecuados para la circulación ciudadana en la trama urbana, implementando planes de habilitación de espacios públicos en los centros poblados y rehabilitando las edificaciones de equipamiento urbano existentes. En la próxima entrega ahondaremos en el cuarto gran objetivo histórico que versa sobre el desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo el mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria en el planeta.

 



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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