¡Rollo de papel tualé o “manitas blancas”

            Los gringos, a través de sus agentes de aquí, impusieron un guion para tumbar al gobierno. En cierto modo o en gran medida para mejor decirlo, era aquél que aplicaron a Allende. Allá en Chile, atentados terroristas, actos de saboteo de todo tipo, provocación de escasez de productos de consumo masivo, sirvieron de marco para que el pinochetismo tomara el escenario. La vendida idea que se trataba rescatar la democracia de las garras del comunismo allendista, derivó hacia  la primitiva, fascista y criminal dictadura del militarismo chileno asociado al pentágono. Fue aquella la guerra del cobre que Allende había nacionalizado y rescatado para el pueblo chileno y contra un intento de construir una democracia al margen de las élites y con el pueblo de protagonista.

            Azuzadas ciertas rencillas entre el movimiento pro socialista chileno, generado un gran malestar en sectores amplios de clase media del país austral, encontraron rápidamente la oportunidad para lanzar los carabineros, un ancestral cuerpo represivo, contra el pueblo disperso, desorientado y hasta dividido. Lo demás es historia conocida, campos de concentración para amontonar prisioneros, sin mediar razones valederas, proliferación de la tortura, asesinatos, desaparecidos y hasta niños robados a sus familiares.

           “La gesta” contra el comunismo, según la vulgar y sistemática prédica gringa, derivó en una situación infernal, de la cual todavía Chile no se repone y, que al final, dejó el prestigió norteamericano otra vez maltratado. Aprovecho para recomendar leerse las novelas “La Casa de los Espíritus” de Isabel Allende, la que ilustra sobre la conducta de la derecha fascista una vez en el poder, como “La lengua de las Mariposas”, de la experiencia española, derrocada la república por el franquismo.

           En Venezuela, desde el ascenso de Chávez al poder, volvió la derecha,  el interés de la Casa Blanca y el Pentágono, con el viejo cuento del comunismo, la pérdida de la libertad y la democracia. Otra vez, se declaran defensores de causas nunca amenazadas sino por ellos mismos. Esta vez se desataba una de las tantas guerras y atropellos por apoderarse del petróleo ajeno.

            Desde el 2002 empezaron con afanoso empeño a aplicar en Venezuela el “plan chileno”, sólo que no contaron que las circunstancias eran diferentes. Porque los gringos no suelen ser infalibles, quizás si tenaces, poderosos en recursos materiales, tecnológicos y poder de fuego. No habiéndole funcionado el guion como esperaban por no haber valorado bien los hechos anteriores como el “Caracazo” y los alzamientos de dirigidos por Chávez y Grúber  Odremán de febrero y noviembre de 1992, la composición clasista del ejército venezolano, su internalizado patriotismo y sobre todo el apoyo popular de que gozaba el gobierno chavista, optaron por hacer unos ajustes e introducir elementos nuevos, como los relacionados con las llamadas “revoluciones de colores” que se dieron en Europa.

            En aquellas circunstancias, hacen su “rutilante” aparición en Venezuela “las manitas blancas”, copia y calco de aquellos movimientos dados en Europa bajo circunstancias también diferentes a la escena venezolana. Todo lo anterior revela, como la derecha venezolana nada aporta, sólo sigue el ritmo y orden que le dictan los titiriteros.

            Se cansaron de desfilar por Caracas, con su puesta en escena diaria, donde los falsos gestos de solicitud de paz, mientras mostraban las manos blancas y sus entrenadas contorsiones, precedían a las acciones de violencia de sus acompañantes estratégicamente distribuidos. Luego, volvían a repetir lo ensayado y así andaban por las calles de Caracas en una rutinaria y violenta comparsa.

            Todo eso resultó cansón por repetitivo, sin lograr despertar interés en las masas y, además muy costoso, por lo que había que pagar a los miembros de aquellas comparsas escogidos previamente en casting y ensayados meticulosamente.

            Volvieron al sabotaje, al acaparamiento que, iniciado como un acto planificado en línea para generar incomodidades en los consumidores se volvió una práctica masiva para especular y al final a la especulación misma de manera brutal, lo que obligó al gobierno de Maduro a tomar medidas enérgicas. Mientras la derecha no pudo, por irresponsable, desligarse de la especulación y especuladores que desató

           Ya al final, en estos días, mientras sacan un producto y esconden otro o simplemente reducen su producción para que “funcionen las leyes del mercado” y aumente la desesperación, a falta de sus ineficientes y costosas “manitas blancas”, se han “cebado”, como dicen en mi pueblo, con la “escondedera” del papel talué.

           Esta última conducta parece extraña, ¿por qué el papel tualé? ¿Cuál es el mensaje? ¿La ausencia de ese producto podría sacarle las castañas del fuego a las clases dominantes, tanto cómo llevarles al gobierno? ¿Qué más arrechera quieren provocar en una clase media ya demasiado envenenada y qué de paso ya no tiene cabida en su casa para arrumar más de eso, pero si añora que falta le hacen “las manitas blancas?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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