Mi palabra

karla, entre la ternura y los guantes

Sin la mujer la vida es pura prosa

Rubén Darío

El martes muy temprano, tuve la brillante oportunidad de saludar a Karla Magliocco; estaba en una panadería desayunando con su progenitora y su hermoso retoño: una niña, toda llena de alegría, después de una corta separación. La pequeña figura de Karla, se agiganta cuando sube a un ring a representar orgullosamente a su país; es una mujer sin complejos, practicante de una actividad deportiva, hasta hace poco reservada para el sexo masculino; es muy parecida por su tamaño y coraje a grandes atletas, que han puesto en alto el tricolor nacional; la lista es larga, solamente voy a nombrar a tres: José Rujano, Omar Vizquel y Francisco morochito Rodríguez, hasta hace poco nuestro único medallista de oro olímpico. A este trio le agrego  esta brillante mujer, para llevarla  en la mente y el corazón, por sus brillantes triunfos frente a verdaderas luminarias del boxeo; ejemplo a seguir por las nuevas generaciones, cada día más acechadas por tantos  vicios en la vera del camino.

Desde el mismo momento, que esta corajuda atleta empezó a transitar el difícil sendero lleno de sacrificios para llegar a las olimpíadas de Londres 2012, su nombre vibraba, haciéndose más conocida, avivando con gran intensidad la llama de la esperanza de los portugueseños, por ver a una mujer de nuestro terruño, representarnos dignamente en la máxima cita del deporte universal;  en una especialidad deportiva muy dura; era única y exclusiva por los hombres, el llamado deporte de las narices chatas, ahora de las caritas lindas y risueñas como el rostro de nuestra diminuta Karla Magliocco .

Su mirada expresiva, irradia la alegría de nuestras valientes mujeres; su permanente sonrisa contagia de entusiasmo a todos  sus admiradores y el amor por su hija, nos demuestra toda la inmensa ternura de una madre. Nació en un barrio pobre de Acarigua, la tierra del catire Páez; lleva en la sangre la valentía y el coraje de grandes mujeres de nuestra gesta emancipadora, como fueron: Luisa Cáceres de Arismendi, Josefa Camejo y Manuelita Sáenz entre otras. Es un ejemplo para los jóvenes, que se levantan en cualquier barrio pobre, con la esperanza y la ilusión de labrarse un honroso porvenir.

En los pasados juegos Olímpicos de Londres, demostró su valentía y capacidad pedagógica, cuando representó la gente humilde y sencilla de toda Venezuela, que siempre estuvo con los sentimientos encendidos frente al televisor,  pendiente de sus compromisos, lanzando puñetazos al aire, aupándola de todo corazón; fueron momentos inolvidables, por primera vez una venezolana subía a un cuadrilátero para enfrentarse a gladiadoras con la misma esperanza: verse en el pecho una presea olímpica. Sabíamos de la exigente tarea por cumplir, pero también de la responsabilidad demostrada desde el mismo momento, que escogió con pasión esta actividad deportiva; disciplina que ha servido como tierra fértil para nuestro país; se han obtenido importantes cosechas, tanto en el campo amateur como profesional.

Han pasado 45 años de una fecha histórica para el deporte nacional. En 1968, la Venezuela deportiva tuvo la suerte de escuchar la voz emocionada del fallecido Carlitos González, eran verdaderos gritos de emoción del comentarista deportivo, anunciando el triunfo en ciudad de México de un atleta pequeño como Magliocco: la primera medalla de oro de nuestro país en unos juegos olímpicos, en los puños de Francisco morochito Rodríguez. Ese momento de gloria ha servido, como una referencia para que nuestros atletas participen, con mucho pundonor y gallardía, alegrando a millares de compatriotas, ansiosos de verlos codearse con los mejores del mundo, a pesar de los contratiempos y problemas.

Recientemente en los finalizados juegos Bolivarianos, realizados en la ciudad de Trujillo (Perú) nuestra pugilista, demostró todo el temple, que lleva en la sangre, al derrotar a la colombiana Ingrid Valencia, para colgarse la medalla de oro, un premio a la constancia y el esfuerzo. Esto nos dice, que nuestro país se levanta lentamente con muchos contratiempos de su atraso deportivo, a pesar de muchos dirigentes maulas. Las políticas gubernamentales, nunca estuvieron al servicio del pueblo; no había planificación, ni orientación; los éxitos obtenidos eran a fuerza de puñetazos en el boxeo o de una generación de superdotados  del atletismo; deportistas de los barrios pobres de una Venezuela marginada de  todo avance deportivo. Por esta y otras razones, la esperanza se ha venido haciendo realidad con la medalla dorada olímpica de RUBÉN LIMARDO en los pasados juegos, para regocijo de  nuestro pueblo; ahora vemos  las lágrimas de felicidad y la facilidad para expresarse  de KARLA MAGLIOCCO, cuando recibió su medalla de oro en los juegos bolivarianos 2013; muestras de vergüenza y amor por la patria de SIMÓN BOLÍVAR, que muchos políticos  vanidosos no tienen. Estimada Karla, haz cumplido, Portuguesa premia tu valentía. BIENVENIDA.

Narciso Torrealba                                      Narciso_t_29@hotmail.com



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