El aumento del encaje bancario, una lectura entre líneas

Mis estimados lectores, hace pocos días me enteré de la noticia del aumento del encaje bancario por parte del Banco Central, y creo que vale la pena comentarlo, sobre todo, por las implicaciones que esto tiene según mi óptica, además, también escuché algo acerca de un posible aumento de impuestos.

Para quienes no estén muy enterados de lo que es el encaje bancario, les puedo decir que es la cantidad de dinero que los bancos deben conservar por los depósitos recibidos, por ejemplo, si un banco recibe un depósito en cuenta corriente de Bs. 100, el Banco Central lo obliga a guardar Bs.20, los restantes Bs. 80, el banco los puede prestar. Este es el mecanismo de creación del dinero, al prestar ese dinero el banco lo deposita en una cuenta corriente del prestatario, y como es un nuevo depósito, guarda un 20% de los Bs. 80, o sea Bs. 16. Así quedan disponibles Bs. 64 para ser prestados nuevamente.

El multiplicador monetario es igual a dividir 1 entre el encaje bancario, si el encaje es 20%, o 0,20; la división (1/0,2) daría igual a 5. O sea que un depósito inicial de Bs. 100 puede dar lugar a la creación de Bs.500 (Bs. 100 x 5). ¿Qué pasaría si se aumentara el encaje de 0,20 a 0,25? Primero, el multiplicador disminuiría (1/0,25), quedando en 4. Por lo tanto, un depósito inicial de Bs. 100 daría lugar a la creación de Bs. 400, Bs. 100 menos que antes.

Es decir, que el aumento del encaje reduce la cantidad de dinero disponible en la economía, habrá menos dinero para créditos, será más difícil conseguir uno. Generalmente, en economías con tasas de interés fluctuantes están tenderán a aumentar, dinero más escaso significa más caro también.

Esto se llama política monetaria, se aplica en las economías capitalistas como un medio de bajar la inflación. Es la política preferida de la corriente de economistas llamados monetaristas de la escuela de Chicago (los Chicago boys), cuyo máximo gurú fue el premio nobel Milton Friedman. Cabe destacar que Friedman fue asesor de Augusto Pinochet.

Los monetaristas son profundamente conservadores, piensan que el gobierno no debe meterse para nada en la economía de un país, no creen en los controles de precio ni de cambio, muy por el contrario, mientras menos sea la intervención estatal en la economía mejor. La única intervención tolerada es aquella destinada a manejar la cantidad de dinero en una economía. Esta cantidad de dinero debe estar de acuerdo con la “tasa natural de desempleo”(es decir, siempre debe haber un porcentaje de gente sin empleo para que la economía funcione con estabilidad), y debe ir aumentando de acuerdo a la tasa de crecimiento económico. La cantidad de dinero puede ser aumentada o disminuida a través de la modificación del encaje bancario, las tasas de interés y las ventas de bonos del gobierno.

Aquí es donde viene la paradoja, un gobierno socialista como el venezolano, está usando una política económica monetarista refrendada por una corriente de economistas ultra conservadores, defensores del capitalismo de laissez faire, puede parecer algo desconcertante.

Esto nos lleva a pensar en que quienes están manejando la economía del país, se están convenciendo que la venezolana no es ninguna economía en tránsito al socialismo, que por el contrario, sigue siendo fundamentalmente capitalista, y que por lo tanto, hay que usar los remedios que la ortodoxia económica manda. Esto parece cuadrar perfectamente con lo que dijo el economista Merentes en la Asamblea Nacional, cuando habló de los problemas más álgidos de la economía venezolana o “perturbaciones” como los llamara, la corrupción, la inflación, la escasez (lo que me llamó la atención, porque por lo general, se hablaba de especulación) y la falta de productividad.

El aumento del encaje bancario es una medida de la ortodoxia monetarista, para frenar la inflación por la vía de la disminución de la masa monetaria (menos dinero en la calle), si usted apela a este mecanismo es porque usted cree que el problema es la liquidez (el dinero en la calle). Ahora, como es bien sabido por cualquiera que medio entienda algo de economía, el exceso de liquidez solo puede ser responsabilidad del gobierno, pues es quien controla el chorro de dinero que se inyecta a la economía, más aún, si se toma en consideración que el sector privado no está invirtiendo.

Cualquiera que entienda de economía sabe que un aumento del encaje bancario de 17% a 22%, no es suficiente para disminuir la liquidez monetaria lo suficiente como para frenar la inflación. “Las estadísticas del instituto emisor muestran que al cierre del 23 de agosto la liquidez monetaria alcanzó los 900,2 millardos de bolívares y en un año se disparó 64%, pues para el mismo período de 2012 estaba en 549,6 millardos de bolívares. (El Universal, 4 de Septiembre de 2013”. Por lo tanto, es posible que sea necesario, alguna medida de política fiscal adicional, como puede ser un aumento de los impuestos. O bien, un recorte importante en el gasto público.

Un recorte en la liquidez monetaria, en última instancia, va dirigido a disminuir el consumo, que el consumo disminuya significa que la misma cantidad de bienes ofrecidos encuentra menos compradores, y los comerciantes saben que no sirve de nada aumentar los precios en esa situación, que por el contrario, eso tiende a agravarla.

Mucha gente sospecha que el próximo año, o bien, después de las elecciones, vendrá una nueva devaluación del bolívar. Como todo el mundo comenta, la anterior devaluación fue insuficiente, con unos ingresos petroleros con tendencia a la baja, un endeudamiento interno (crecimiento del 97,5% en tres años, de 24,6 millardos de dólares en marzo de 2010 a 48,6 millardos en marzo de 2013) y un gasto público creciente, el gobierno necesita obtener más bolívares por cada dólar de exportación petrolera.

Si el próximo año, o a finales de este, se da una nueva devaluación (y debería ser significativa, por encima de un 100%), esto implicaría un fuerte repunte nuevamente de la inflación, lo que podría darle sentido a una política de contracción de la liquidez para frenar los efectos inflacionarios de una nueva devaluación.

En resumen, el próximo año se ve muy complicado en materia económica, y no es descartable que el gobierno se decida por una política ortodoxa en materia económica, contracción de la liquidez, devaluación, y algún mecanismo de liberalización del cambio, que cierre la brecha entre el dólar oficial y el innombrable.

htorresn@gmail.com


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Hernán Luis Torres Núñez


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