El Presidente Chávez, última alocución pública, 8 de diciembre de 2.012 (Parte I)

“Buenas noches Venezuela, buenas noches a todo el pueblo venezolano, desde este querido recinto, el llamado Despacho uno, de la Presidencia de la República, aquí al lado del vicepresidente Nicolás Maduro, al lado del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, la vicepresidenta del Consejo de Ministros para toda el área social, Yadira Córdova, el vicepresidente del Consejo de Ministros para todo lo que es el área económica financiera, Jorge Giordani, el vicepresidente del Consejo de Ministros para todo lo que es el desarrollo territorial y vivienda, Rafael Ramírez, el vicepresidente del Consejo de Ministros para el desarrollo económico, productivo, Ricardo Menéndez, los ministros de ciencia y tecnología, Jorge Arreaza, ministro de defensa, el almirante Diego Molero Bellavia. Por allá el ministro de comunicación e información, la ministra del despacho, el general jefe de la Casa Militar, el ayudante y el batallón de Teresita ¿cómo están muchachos? Buenas noches a todos, buenas noches a todas. Bueno yo me veo obligado por las circunstancias, ustedes saben mis queridas amigas, mis queridos amigos venezolanas y venezolanos todos, que no es mi estilo un sábado por la noche y menos a esta hora, nueve y media de la noche. Bueno entonces no es mi estilo una cadena nacional un sábado por la noche, pero obligado por las circunstancias me dirijo a ustedes Pueblo Venezolano, nación venezolana, amigas y amigos todos, compatriotas todos y más allá a los amigos y amigas de otras latitudes.

Como ustedes, como es bien sabido, como es bien sabido, pues nosotros hemos venido dando además de todas las batallas políticas, económicas, sociales, esta batalla histórica, esta batalla histórica que, bueno, que nos tocó, que nos ha tocado y gracias a Dios que nos tocó a nosotros, nos tocó retomar las banderas de Bolívar, las banderas desgarradas, nos tocó retomar las banderas mancilladas, la bandera patria ésta que aquí está, amarillo, azul y rojo y sus ocho estrellas ahora como mandó Bolívar desde Angostura, ocho estrellas y más allá las banderas del Pueblo, banderas mancilladas, desgarradas, pisoteadas durante, bueno, casi todo el siglo XIX después de la epopeya y durante casi todo el siglo XX y nos tocó a nosotros pues, terminando el siglo XX y comenzando el XXI, comenzó aquí una nueva era. Me decía Fidel anteanoche despidiéndonos en La Habana. Bueno Chávez esa llamarada, la llamarada se hizo, se hizo continente, la llamarada, el fuego sagrado. Fue como una resurrección lo que hemos visto, lo que hemos vivido, aquí había un continente dormido, un pueblo dormido como muerto y llegó el Lázaro colectivo y se levantó, finales de los 80, los 90, los 90 terminando el siglo XX pues, se levantó aquí en Venezuela una Revolución, se levantó un pueblo y nos ha tocado a nosotros, algunos de nosotros, a muchos de nosotros mujeres, hombres, asumir responsabilidades, asumir papeles de vanguardia, asumir papeles de dirección, de liderazgo por distintas razones civiles, militares y hemos confluido pues, distintas corrientes terminando el siglo y comenzando este siglo.

En Venezuela se desató la última Revolución del siglo XX y la primera del siglo XXI, Revolución que, ¿quién lo puede dudar?, ha tenido cuántos impactos en la América Latina, en el Caribe y más allá y más allá y seguirá teniendo impacto. Pues además de todas esas batallas se presentó una adicional, imprevista, repentina para mí y no para mí pues, para todos, para todos nosotros porque tengo la dicha de sentirme acompañado ¿eh? De no ser un solitario, de no ser un solitario y luego hemos estado enfrentando el problema de la salud con mucha mística, con mucha fe, con mucha esperanza, con mucha dedicación en lo individual, lo familiar, en lo colectivo como una gran familia. Hemos enfrentado además manipulaciones, hemos enfrentado ¡Miseria! Bueno, las miserias “Nada humano me es extraño…” dijo alguien, miserias, etcétera, pero por encima de todo con la frente en alto, con la dignidad incólume ¿eh? Como pueblo, como nación y yo como individuo, como uno más, uno más de esta gran corriente bolivariana que aquí se desató. Comenzando el año tuvimos una recaída que fue enfrentada con éxito, sin duda que con gran éxito, un gran éxito por cuanto terminábamos el tratamiento de la radioterapia en mayo y unos días después, apenas estábamos inscribiendo la candidatura a la Presidencia de la República”

Aquí la primera parte del extraordinario y conmovedor discurso del Presidente Chávez. Continuará.


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José M. Ameliach N.


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