Médicos, militares, proletarios y afines

En la sociedad venezolana actual se viene atacando la existencia y vigencia de la medicina privada con un sesgo perverso para promocionar la presencia de unos “profesionales” sin trabajo (una especie de Ejercito Industrial de Reserva) ubicados en la Isla de Cuba los cuales especialistas en “prevención” se han visto en mala situación en momentos de erradicar endemias, epidemias u otras situaciones ya ajenas a su formación primaria. En el caso venezolano con la importación de estos no se ha visto para nada una mejora en la salud de los más pobres y mucho menos se han eliminado del panorama diario del hombre común sus precariedades asistenciales porque el problema no es elemental sistemático sino estructural económico cuando la asistencia pública es un desastre donde la corrupción es lo más constante. Y por otra parte ni siquiera podría hablarse de prevención cuando las ciudades del país y en especial la capital son un gran basurero donde el cultivo de los males (virus, bacterias, toxinas, etc.) está a la orden del día. Lo esencial es el aseo ambiental y no se realiza en forma óptima. Ante todas estas circunstancias la salida más “revolucionaria” es aplastar la medicina y la empresa por su carácter mercantil.

Si esta es la dinámica del asunto pudieran observar otros estratos de la sociedad donde sin siquiera retribución social ocurre el mismo mercantilismo. Los militares son receptores de privilegios crediticios excepcionales con respecto a los trabajadores al servicio del Estado y mientras los creadores de la riqueza real tangible de bienes y servicios para la Nación se las ven negras a la hora de consumir los productos básicos para su existencia. Y qué decir de ancianos, niños y mujeres en gravidez lanzados al subconsumo por la situación económica y la inflación. Enaltecer el “bolivarianismo”, el patriotismo o la fuerza de las armas no puede traducirse en “socialismo monetario” para el reparto inequitativo de los Ingresos Petroleros.

Si la practica mercantil de la medicina es cuestionable por la “revolución” igual lo debe hacer para quienes defensores de la patria ponen “el negocio” por encima de esta. ¿Cómo es eso que los vehículos Toyota están comprometidos en su producción para darlos con comodísimas cuotas a los oficiales de la FANB? Aquí no se está construyendo una sociedad justa, igualatoria y para los trabajadores sino para la burocracia militar de siempre con lo cual se vislumbra en el horizonte futuro nada más que una dictadura militar con una capa de “socialismo” revolucionario para disimularlo todo.

Los trabajadores deben plantearse el tipo de sociedad que realmente quieren sin el tutelaje del burocratismo degenerador de la realidad.


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Antonio Rivera Chávez


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