El PSUV y el Método

El tiempo que se requiere para la actividad política es tan absorbente que, son pocos los ciudadanos que tiene la disponibilidad de participar en el mismo. No solo por carencia de tiempo, sino porque además demanda una formación política ideológica “ajena” a la formación requerida para incorporase al campo laboral.

Este valor agregado a la formación del ciudadano político, no solo tiene que ver con el conocimiento de la doctrina política a la que es afín, sino también, con las consecuencias afectivas que implica dedicarse a la acción política, porque significa desatender a la familia, amigos y dejar de disfrutar de otras bondades de la vida.

Estudios sobre la participación política militante muestran que menos del 10% de la población se interesa por la política activa. Una de las razones, es el sacrificio personal al que se somete el individuo al atender lo político.

De allí la necesidad de reflexionar sobre la naturaleza de las organizaciones políticas, es decir, las agrupaciones de hombres y mujeres que buscan pulsear en el espectro público para influir, direccionar o cambiar el entorno.

Como observamos, es muy “diminuto” el numero de militancia política, si la comparamos con la población total. De allí la actitud de algunos “decisores políticos” de subestimar a estas organizaciones. Obvian que ese pequeño grupo humano, no debe calibrarse por el número de su militancia, sino por las ondas expansivas que transmiten al subconsciente de la población.

Por ello, el dialogo permanente para construir una política colegiada es un requisito sin qua non, si se quiere preservar la organización política en la que se milita. De no hacerlo, se corre el riesgo de que sus integrantes se desmoralicen (en el mejor de los casos) o se retiren a sus aposentos.

En el caso venezolano, en los últimos 14 años a la población que milita se les educó para ser deliberativo, para confrontar las ideas en el seno de su partido y para coadyuvar en el diseño de la política que acompañará e impulsará.

Hoy pareciera percibirse una “pequeñísima” desviación en una de las organizaciones políticas más solidas en los últimos años, vale decir, el PSUV. Porque pretende evaluarse a los futuros postulados de esa organización política, bajo un método que además de no ser del conocimiento pleno de su militancia, adolece de un principio básico, que es: “La Fiabilidad de las Variables Evaluadoras y el Consenso Colectivo”.







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Jiuvant Huérfano


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