Pedagogía económica

El futuro de la economía venezolana VIII

Hemos afirmado que la imposición soberana de las regalías petroleras en 33%, y del Impuesto Sobre la Renta en 50%, ha permitido que en la misma proporción se vean incrementados los ingresos fiscales petroleros del Estado venezolano, lo que con una política social humanista explica el mejoramiento de los niveles de vida de los sectores siempre excluidos de la población. Es por ello que el progreso de los indicadores socioeconómicos de los venezolanos, objetivo central del proceso bolivariano, muestra ahora valores que los organismos internacionales reflejan en sus informes anuales, gracias a una distribución más equitativa y justa de los ingresos petroleros. Ya liberados por completo de las ataduras neocoloniales, erradicado el analfabetismo, gracias a una acertada política social impulsada por el presidente Chávez, tenemos la mejor distribución del ingreso del continente, se ha abatido la pobreza en más de un 50% y en más del 70% la pobreza extrema; la salud y la seguridad social de los ancianos está garantizada, mientras el desempleo ha caído desde 14,7% en 1998, a 7% en 2013. La economía informal, compuesta por buhoneros y empresas con menos de 5 trabajadores, descendió de 51% a 39%; el PIB ha crecido en 45 de los 56 trimestres transcurridos entre 1999 y 2013. Todo ello es una prueba inequívoca de los avances del proceso bolivariano. Seguimos luchando contra un enemigo implacable: la inflación, que por obra y gracia del desabastecimiento, acaparamiento, contrabando y especulación, que sabemos quiénes los originan, ha obligado a los entes del Estado a librar una lucha sin cuartel. Seguro estoy de que ese adversario también será derrotado en el curso de los próximos meses.

Resultado de esta política es el reconocimiento de la Organizacion para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, FAO, hizo a la República Bolivariana de Venezuela hoy, 16.06.2013 en Roma, por haber cumplido con dos de las más importantes metas del milenio, las reducciones del hambre y la pobreza en más del 50%.

Grandes sectores de la población siguen, sin embargo, confundidos. La aviesa campaña desinformativa de los medios privados, que ocultan los logros del Gobierno y magnifican sus errores y omisiones, ha obligado a tomar, con las precauciones y el respeto a la ley, medidas que en circunstancias normales no sería necesario adoptar. Eso es lo que explica la extrema decisión de combatir las extensas colas en los súpermercados con la adopción de controles en las cajas registradoras para evitar en lo posible la multiplicidad y consecuente acaparamiento de productos regulados de la cesta básica por ciudadanos y ciudadanas que no tienen escrúpulos en dejar sin esos bienes a una elevada proporción de zulianas y zulianos. Esa medida, y el ataque puntual a los contrabandistas y a los buhoneros que se benefician de esas compras con la reventa a precios exhorbitantes, no es suficiente. Las colas siguen de manera persistente, y son los mismos compradores, en uno y otro súpermercado, quienes vacían los anaqueles.

¿Qué hacer? El presidente Maduro insiste en que hay que incrementar la producción de los alimentos agropecuarios; pero esto no se decreta. Desde hace años se están adoptando medidas para incrementar la producción con adquisición de maquinarias y equipos, con créditos para los productores, con asistencia técnica, y otras medidas. Se ha tenido que recurrir a las importaciones masivas de alimentos, pero ésa no es la solución.

Todos sabemos que desde que el petróleo hizo su irrupción en la vida de los venezolanos, el campo comenzó a despoblarse. En 1930 vivían y producían en el campo 85% de compatriotas. En 1950 se habían reducido al 52%. En 1980 eran apenas el 30%. Pero en el 2000 no eran sino el 9%. El censo de 2011 reflejó un 11,88% de venezolanos en el campo, que sin vocación agrícola, sin capacitación técnica, con predios para el cultivo agrícola y pecuario en el mayor de los atrasos, con “empresarios parásitos” además de absentistas que prefieren la “economía de puertos” por lo fácil de las ganancias, no podemos apostar a una solución en el corto plazo.

Hemos asistido a varios foros de esos “empresarios”, quienes piden “las perlas de la virgen” al Estado para hacer una “reingeniería” agrícola en sus fincas; siempre acudiendo a “papá Estado”. Y ¿qué dicen? En un acto promovido recientemente por la Academia de Ciencias Económicas del Zulia, estos empresarios plantearon que para poder producir en los términos de los requerimientos alimenticios del estado Zulia, contando con todos los recursos técnicos y financieros, necesitan un mínimo de quince (15) años para lograr volúmenes de producción suficientes para los zulianos. Eso manifestaron en sus intervenciones, apoyados en cuadros estadísticos y en gráficos ilustrativos por demás elocuentes, los “productores” agropecuarios: Jorge Prado, José Urdaneta, Alejandro Gutiérrez, Livio Parra y Víctor Hugo Fernández.

A eso nos enfrentamos; es que mientras el campo se fue quedando solo, Venezuela duplicó su población en tan sólo treinta (30) años. Pasamos de 14.516.735 habitantes en 1981, a 29.560.000 en 2011. De éstos, 26.560.000 viven en las ciudades y tan sólo 3.155.328 en el campo, de los cuales sólo 2.050.960 son adultos. Saque usted, estimado lector, sus conclusiones.



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César Eulogio Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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