Dos muchachos de buena familia, Lorenzo Mendoza y Leopoldo López, el primero encabeza uno de los emporios económicos más grandes del país. El otro, Leopoldito, encabeza la facción más violenta de la derecha venezolana. Los dos trabajan públicamente por la misma causa, desde trincheras distintas pero con el mismo propósito: restarurar el capitalismo plenamente. No es que Venezuela sea ya un país con un modelo socialista en plena vigencia, no se trata de eso, simplemente que la derecha quiere al capitalismo reinando solito, sin competencia; perdón, con competencia y mercado plenos.
A Leopoldito y Lorenzito los unen muchas cosas más. Podríamos decir, sin querer ofender, que se parecen a esa familia televisiva Los Sopranos, por esa mezcla de negocios y política; pero con un guión para el tercer mundo. Una vez más perdón por la comparación, no pretendemos ofender a nadie, estamos tratando de explicar asuntos de interés público, más bien, de interés de Estado, por eso lo de la odiosa comparación, con fines pedagógicos y sin otro interés.
La otra cosa que los asemeja a la serie ya mencionada son los asuntos de familia. Leopoldito es hijo de Antonieta Mendoza, hija de Eduardo Mendoza, primo de Don (aquí aplica el Don en estrictu sensu) Eugenio Mendoza, patriarca fundador del imperio Mendoza, ese imperio que hace apenas unos días Lorenzito Mendoza dijo que no le debían nada a la primera, segunda, tercera, cuarta ó quinta República, mejor dicho, a nadie en este mundo ni en el otro.
Al parecer Lorenzito no estudió bien la historia, o se hace el pendejo. Veamos:
En el año 1933 Eugenio Mendoza (todavía no era Don) atendía en modestos locales de Caracas su modesta ferretería.
Una década después, un poco más para ser precisos, a finales de los años 40' ya Don Lorenzo (ahora si se le puede llamar Don) tenía una de las fortunas más sólidas de toda Venezuela ¿Cómo sucedió ese milagro? ¿Qué misterio operó allí?
Muy simple. Don Lorenzo se “enchufo” con la clase política desde tiempos de Elezar López Contreras, convirtiéndose en el principal proveedor de materiales para el gobierno venezolano (así consta en las Memoria y Cuenta de los ministerios de la época, según Domingo Alberto Rangel en “La Oligarquía del Dinero”).
Don Eugenio es nombrado Ministro de Fomento por Isaías Medina Angarita, y casualidad, crean varias empresas decidadas a la rama de la construcción de obras civiles: Vencemos, Vencerámica, Productos de Hormigón, La Mezcladora y Sherwin Williams, todas empresas con capital mayoritario de la familia Mendoza.
Eduardo Mendoza (primo de Don Eugenio) es nombrado Minsitro de Agricultura del gobierno presidido por Rómulo Betancourt en el año 1945, y casualidad, la familia Mendoza prospera en los negocios agrícolas, fundan varias empresas como: Protinal, Proseca (semillas), Inversiones Avícolas, Maquinarias Mendoza. Todo en uno, alimentos concentrados, semillas, tractores y su Nissan Patrol si usted lo necesita, no hay para donde agarrar.
Desde tiempos de la cuarta República, la familia Mendoza se colocó justito donde pasaba el chorro de la Renta Petrolera. Podríamos decir, sin temos a error, que Don Lorenzo Mendoza fue el primer “enchufao” del siglo XX, lo que se llama enchufao enchufao, que le permitió pasar en la carrera del capital a las mejores y más abolengadas familias de los amos del valle, que se quedaron atónitas al ver como un realengo y sin abolengo se los llevaba por los cachos.
Entonces es muy curioso ver, como dos muchachones, de muy buena familia, han podido cada uno en su arte y saber, poner en jaque la Revolución Bolivariana.
Cuando llegue el día que desde las iniciativas socialistas del Gobierno Bolivariano podamos producir lo que comemos, cuando una sola familia no tenga el poder de jodernos con acciones facistas o el terror del desabastecimiento,, entonces comenzaremos de verdad a tener REVOLUCIÓN. Así diremos con orgullo: CHÁVEZ VIVE, LA LUCHA SIGUE.
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