Empresario limpia culos

Anécdotas de la escasez de papel higiénico

Nota: El lector, sabrá bien que todo es ficción, porque papel

se halla. En nuestras casas nunca ha faltado, sobre todo

porque a alguien se le ocurrió poner en venta unos

rollos grandotes, de uso frecuente en los baños de los

centros comerciales, lo que permitió a unos empresarios

sabotear el saboteo de otros. Pero, si sirve el texto, para

conocer el espíritu emprendedor del señor Mierdoza.


Con la intención de no herir susceptibilidades, pensé mucho en el título. La palabra culo, pese a estar como le corresponde a toda honorable, en el DRAE, que como ven es real o de la realeza, quien también tiene culo, incluso la cara del rey es mucho de eso y no la esconde, tiene una connotación vulgar entre alguna gente que la hace de uso clandestino y muy íntimo. Tanto que las chamas, aun las más groseras, ejemplares nada extraños, la usan sólo en compañía muy restringida y baja voz.

Pero si aparece en el libro sacrosanto y linajudo del cual ya hablé, por qué incomodarse si se lee en este espacio. Por muy melindrosa que sea la persona no puede ignorar la utilidad, “legalidad” y hasta linaje lingüístico del término.

En las películas o dramas del cine gringo, la traducen por la palabra trasero, que tiene un significado más general, pero para no decir culo; siendo ésta de significado específico e inconfundible. Pero en todo caso, esas películas revelan como a los gringos les gusta un culo, aunque los traductores usen otra palabra de menos prosapia y tronío, como dijese un andaluz, porque ¡hay que ver el tronío de un culo! A cada rato, sin motivo, un gringo o una jovencita gringa le dice a alguien “haré que me beses el trasero”. De donde uno concluye que ese ejercicio, ejecutado por uno para ellas, es como un castigo.

En el capitalismo, según la cultura popular muy extendida, “el trabajo lo hizo Dios como castigo y por eso pagan”. De donde uno, si une las palabras castigo-trabajo con la expresión “haré que me beses el trasero”, concluye que bien puede trabajarse limpiando culos. Sólo que para darle más lustre al oficio, no se diría culo, como solemos hacer nosotros, sino trasero como en las traducciones de las películas gringas. De paso, se le da al oficio ese deseado y admirado tinte de origen extranjero y sobre todo anglosajón, nada de cubano mayamero.

Todo eso lo pensaba Don Guillermo Mierdoza, ex integrante de Fedecámaras, algo así como el antes encargado de averiguar acerca de los nuevos negocios, mientras le contaba a un amigo íntimo su tragedia. Inspirado había estado ante la escasez de papel higiénico o “toilette” del francés, tualet en la castellanización de la palabra o toilete, como decía una amiga jodedora.

Lo pensaba con una arrechera enorme por su tragedia derivada de lo que creyó su iniciativa empresarial, que no fue sino un deseo incontenible de ganar real de cualquier contingencia.

-“Si no hay papel higiénico, puede uno de allí hacer un negocio”. “Así como hay lavaderos de carros, se pueden montar espacios donde la gente vaya a descargar el cuerpo y alguien se encargue de lavarles el culo”.

-“Además”, recuerda haberse dicho, “los médicos especialistas en el área, recomiendan más que asearse con papel, lo que no es muy aseado que digamos, lavarse. Pero la gente, como la de mi familia, es demasiado escrupulosa para tomarse ese trabajo, sobre todo en la calle”.

Por ese afán suyo de ganar real a como salga, que llama iniciativa y creatividad empresarial, diseñó su negocio, pero primero quiso hacer algunas pruebas para prestar desde el arranque un servicio eficiente y de lujo.

Invitó a un casting* para escoger unos muchachos que le sirviesen para el arranque de la nueva empresa de servicio. Escogió tres de tipo caucásicos como correspondería a su negocio y los llevó para su casa a prestar los servicios que serían de ensayo y perfección.

No le costó mucho convencer a su mujer y sus dos únicas hijas ya mayores de edad y casamenteras, para usasen el servicio y al mismo tiempo le ayudasen al mejor diseño. La falta de papel para el baño que también se sentía con agudeza en su casa, contribuyó a derrumbar cualquier barrera; además, los chamos que Don Guillermo llevó a casa para los fines programados, contribuyeron a fortalecer los argumentos.

-“Pues sí amigo. Todo lo mío lo puse a nombre de mi mujer y mis hijas. Tú sabes, como uno se la pasa en vainas y ser empresario es una cosa muy riesgosa, tiene que evitar lo embarguen o expropien. Pero, como lo mío, en ese momento era y sigue siendo culo, más ahora, intentando salir de guate mala caí en guate peor”.

Cayó un rato, hizo un gesto como automático, por lo injustificado, como si se secase las manos secas con un paño que tenía asido y volvió a hablar quedo a su amigo, en muestra inequívoca que lo hacía de culo.

-“Mi mujer y dos hijas, encantadas con sus lavadores de culo y con tener derecho a lo mío, se fueron con estos para Miami y me dejaron con el culo en dos manos”.

-“Ahora, estoy aquí en Fedecámaras, como miembro de una cooperativa, lavando los enormes culos de los miembros de la directiva, por un pago irrisorio. Y eso, corriendo riesgo, porque ya está llegando el papel tualet por montones. Menos mal que todos estos carajos son unos culos malos.

*Uso casting, por no decir jornada de selección de personal; es como muy lava culos.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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