Cómo debe ser un chavista

El chavismo como movimiento social se ha nutrido de diferentes sectores sociales y ha recibido a gente que tiene diferentes objetivos, unos han llegado para prestar servicio con sacrificio a la causa de la revolución venezolana, son la gran mayoría y normalmente no tienen puestos de dirección, otros que ven la política como quien estudia una carrera de caballos, se anotan a ganador para aprovechar y escalar, son la minoría y normalmente es la que accede en una primera instancia al poder y piensan que las siglas del MVR significan Me Volví Rico y otros que no saben hacer nada, y son políticos de oficio y estuvieron en el MAS, pasaron por Irene, formaron parte de la dirección regional de COPEI y ahora han aterrizado en el chavismo por la puerta de la cocina y están como condimento para cuanto guiso se presente, no tiene ideología, a como se vaya presentando la situación van viendo, promueven divisiones y les encantan los acuerdos entre cúpulas. Pero ser chavista no es así de fácil, es mas fácil para un humilde ser chavista que para un político de oficio, por que entre decirse chavista y serlo está de por medio una concepción del mundo, los chavistas somos gente de transformación, no somos sujetos de adaptación como pretenden hacerlo creer los políticos de oficio ingresados al chavismo.

Ahora que el máximo líder ha fijado como norte para enfrentar a la barbarie capitalista, el rumbo al socialismo debemos profundizar en como debe ser el hombre nuevo, el chavista, el nuevo republicano debe ser un hombre que promueva una nueva conducta y en consecuencia actúe con una nueva mentalidad deslastrandose de 168 años de cultura cuartarepublicana, este nuevo republicano debe ser capaz de apreciar el interés común en la vida social, debe cuidar y proteger los bienes colectivos, debe respetar las normas de convivencia, debe ser corresponsable con las acciones del gobierno, debe tener cultura del ahorro y de la eficiencia y debe preservar el ambiente para el y las futuras generaciones.

En el seno del chavismo debemos elaborar un plan para formar un poderoso contingente teórico, que estudien las teorías básicas del proceso bolivariano, que escarben en el árbol de las tres raíces y con las enseñanzas nacionales de Simón Rodríguez, Bolívar, Sucre, Pío Tamayo, Fabricio Ojeda, Argimiro Gabaldón, el Padre Vives Suriá, Alfredo Maneiro, Carlos Lanz y con las enseñanzas internacionales de Cristo, Marx, Mao, Chomsky, Gransci, Martha Harnecker, Dieterich, James Petras, y Perón crear la trinchera ideológica que ayude a combatir las desviaciones que de seguro se irán presentando a medida que el proceso avance, sin este contingente no iremos a ningún lado y no será posible crear la teoría para la industrialización socialista, las transformaciones socialistas y la adecuación de la defensa nacional con repuestas autóctonas y elaboradas en el seno de nuestro pueblo.

El vicio del engreimiento y la prepotencia, esto se nota a nivel de gran parte de nuestros funcionarios en labores gubernamentales regionales y municipales, pareciera que una vez ubicados en la dirección o en la secretaría del ente, ya no existe el pueblo para ellos y es muy difícil tener acceso a ellos, arrancan con un plan B donde están solo ellos y sus intereses, en funciones de gobierno debemos cultivar la humildad y poner nuestro mayor esfuerzo en estar atento a como resolver los problemas pequeños de la gente, los problemas pequeños pero colectivos y en promover soluciones y nuevas ideas para ir avanzando ante el cúmulo de necesidades de nuestro pueblo, estar cerca de la gente contribuirá a que no nos desviemos del camino y nos permitirá corregir cuando como humanos que somos cometamos errores.

No debemos presumir de héroes, una empresa como la revolución bolivariana requiere de la participación de un gran número de personas y el papel que juegan unos pocos resulta limitado, se debe reconocer ciertamente el papel del dirigente, pero este papel no es nada formidable y es la gente con su accionar quienes escriben la verdadera historia, recordemos el caso del 13 de abril de 2002 donde la gente por encima de la dirigencia escribió una de las páginas mas heroicas de nuestra historia, comparable con los sucesos del 19 de abril de 1810. La correcta relación entre los dirigentes y la gente es reconocer la importancia de los dirigentes pero estar convencido de que las grandes cosas la hace la gente, el colectivo.

También se presenta otra contradicción entre los dirigentes que vienen bien sea de la guerrilla, o del golpe del 92 y los jóvenes dirigentes, por un lado tenemos a los dirigentes con una larga trayectoria revolucionaria y por otro a una fuerza naciente, de los dos es mas promisoria la fuerza naciente, y el papel de los revolucionarios de larga data deben asumir es el papel del comportamiento humilde y modesto como parte de su conducta política para que sirva de ejemplo y modelo ante los muchachos que viene subiendo y que mas temprano que tarde asumirán las riendas del proceso.


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Jesús Borges


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