Carta de suicidio

¿AL ESTILO BONZO? NI LO SUEÑEN

Tal vez algunas personas que nos tildan de “radicales” (para algunos, ir a la raíz, ser radical, es casi un insulto), tal vez esas personas quieran hacer creer que este título se debe a que queremos quemarnos frente a Miraflores al estilo bonzo para exigir el enjuiciamiento de Capriles Radonski y Bocagrande, autores intelectuales visibles del asesinato de demasiados camaradas en el país, de los cuales, mediáticamente, se conocen diez. Pues no, porque seguramente me quedaría quemada y el patrón explotador devenido en candidato presidencial y gobernador ausentista, seguiría impune porque en un país capitalista como este, los millonarios no van a la cárcel. Para eso pagan.

Yo no me suicido. Si aparezco muerta, fue que me asesinaron.

Pero el gobierno bolivariano sí está firmando su carta de suicidio cada vez que permite que se siga asesinando al pueblo y que no pase nada, que Globovisión y los demás medios privados sigan manipulando las mentes de la gente, y no se cierren, tal vez no porque le tengan miedo al “qué dirán” los yanquis, sino porque “alguien” está cobrando para mantenerlos abiertos. Hay que encontrar y publicar esos nombres, hay que ir a por ellos.

EL DETALLE QUE FALTABA

Algo muy extraño pasó para que Capriles tuviera tantos votos virtuales, eso lo dijimos y lo sostenemos, pero lo que faltó decir en ese momento es que, si no fuera por la impunidad de los crímenes, la corrupción con camisa roja, la ineficiencia y el engaño con el socialismo chigüire, habríamos sacado al menos un ochenta por ciento de los votos, y este gobierno sería imbatible, atornillado por un pueblo que está más claro que el carrizo.

Ojalá que el mensaje que le dieron los corruptos a Maduro, cuando le dejaron llegar un payaso hasta quitarle el micrófono, demostrándole así que su seguridad, su vida, estaba en manos no tan eficientes, lo conmine a cumplir la promesa de acabar con ese comején que está corroyendo por dentro la fortaleza del proceso revolucionario.

Que hasta ahora no ha sido más que un capitalismo “caritativo”, que se ha ocupado de la gente más pobre, ha iniciado misiones muy buenas, pero que se vuelven sal y agua apenas salen del palacio de Miraflores. Las únicas realmente exitosas fueron la Misión Barrio Adentro y la Misión Robinson. Las demás, lo que ha podido avanzar, ha sido “a pesar de” la negligencia conque se han tratado desde dentro del mismo gobierno, porque hay camaradas aguerridos que las mantienen con la nariz fuera del agua.

Hay centenares de miles de abuelos cobrando pensión, pero la mayoría absoluta estamos en una lista, pero sin nada de nada. Se venden algunas pacas de harina de maíz regulada, pero se condiciona la más de las veces, a comprar los productos del grupo Polar; se dice que se publican 5000 libros “Las casas más sencillas”, pero no hacen ni siquiera doscientos y es imposible conseguirlos... Son sólo botones de muestra, pero la realidad es mucho más tenebrosa.

LA IMPUNIDAD Y LA CORRUPCION, ORIGEN Y DESTINO

La impunidad y la corrupción son dos caras de una misma moneda. Si no hubiera hartos funcionarios que se venden, no habría impunidad. Si no predominara una concepción burguesa de la justicia, no habría tanto bicho por ahí que comete delitos y recibe aviso antes de ser detenido para que pueda huir y, cuando son enjuiciados, reciben todos los beneficios. Si no fuera por ese enfoque clasista de la justicia, los autores intelectuales de los centenares de muertos que hemos tenido nosotros, el pueblo, estarían en la cárcel.

El origen de la impunidad y la corrupción es la ideología capitalista, profundamente arraigada en las mentes de la mayoría de los funcionarios públicos, elegidos por sus diplomas y sus contactos y no por su conciencia.

Y el destino de la impunidad y la corrupción es acabar con los avances sociales que se han dado, impedir que esto se convierta en una Revolución Socialista de verdad verdad (Que se toque la propiedad privada sobre los medios de producción), que se cambien las estructuras económicas y sociales más allá del bautizo del cochino como chigüire.

EL ALGEBRA DEL AMOR O LA FALTA DE AUTORIDAD

El álgebra del amor consiste en atacar el odio con amor, la violencia con música, el odio con la tolerancia, y eso se parece al método que en India utilizó el Mahatma Gandhi, exitosamente, para independizar políticamente a su patria de la opresión imperialista de los ingleses. Gandhi pudo unir a hindúes y musulmanes, quienes antes y después de tan extraordinario líder, se matan entre ellos.

Y el pueblo unido no se puede vencer, eso es más que una consigna.

Aquí hubo un ensayo medianamente exitoso en las calles, cuando Maduro mandó a cantar y poner cohetes para disuadir a los escuálidos de seguir acosando al pueblo, pero no debemos confundirnos. El álgebra del amor sirve para resolver las contradicciones en el seno del pueblo, debemos ser tolerantes con aquellos que están disociados por los medios de comunicación burgueses, con los que están arrechos contra la corrupción que se pone franela roja, por la impunidad, por el acoso de la delincuencia exacerbada, etc.

Pero la tolerancia aplicada a delitos como el homicidio, el perdón a los criminales, el de cobrar para mantener a esos tipos en la calle asesinando al pueblo, la tolerancia al nepotismo, al robo del dinero del pueblo, a los negocios chimbos aprovechando la familiaridad, amistad o cualquier otro vínculo con gente del alto gobierno, esa tolerancia es complicidad.

Hay que buscar la paz, pero cuando esa paz se obtiene permitiendo que nos pongan la pata en el pescuezo, es humillación.

ACTUAR Y NO DENUNCIAR

La denuncia es legítima todo el tiempo, incluso cuando viene del alto gobierno, pero la denuncia sin una acción sancionatoria de acuerdo a la gravedad de los hechos denunciados, es falta de autoridad. La Fiscal no tiene derecho a denunciar públicamente que Capriles es el autor intelectual de los crímenes cometidos últimamente, sin acompañar eso con las medidas legales que a ella le corresponde tomar contra los culpables. Es una burla al pueblo, que espera y clama por justicia.

Las denuncias de nuestro Presidente, Nicolás Maduro, acerca de la censura de la TV y prensa burguesa son válidas si él ordena las medidas perentorias que se necesitan al respecto, y vigila que se cumplan estrictamente. Cerrar unos, sancionar otros. Ponerles carácter.

Porque el imperialismo no quiere esperar a que esto se caiga solo, lo quiere todo y ahora mismo... Y nosotros no estamos viendo eso por televisión. Hay que actuar en consecuencia.

QUIÉN PAGA LOS MUERTOS

Históricamente ha sido el pueblo quien ha puesto los muertos en todos los procesos y eso no es una excepción ni siquiera en nuestro caso. El mismo Chávez fue asesinado, y su cuerpo desde el cuartel de la montaña ya contempla a los fariseos que utilizan sus frases para seguir chupando del gobierno, jodiendo al pueblo, convirtiéndose en una costra parasitaria peor que la misma burguesía explotadora, porque lo hacen a nombre de la revolución.

¿Quién paga nuestros muertos? ¿Quién paga el asesinato de Chávez, el de Sabino Romero, el de los numerosos líderes campesinos, obreros, comunitarios que han caído uno tras otro bajo la más terrible impunidad?

Hace falta otra justicia, la justicia del pueblo, y para eso hay que cambiar las leyes, desarmar tornillo a tornillo el sistema judicial burgués y crear una justicia revolucionaria.

Si eso no se hace, el pueblo tendrá que tomar la justicia por sus propias manos antes de que nos asesinen a todos, porque hasta ahora el gobierno no nos está protegiendo como es debido, por lo cual deberemos asumir esa responsabilidad nosotros mismos, o perecer.

LAS ARMAS NO SE PIDEN …SE TOMAN

Una dirigente sindical chilena, en una conferencia en San Félix después del golpe de Estado fascista de Pinochet en Chile, nos contaba que hubo grandes manifestaciones frente al palacio de La Moneda, y que el pueblo tenía una consigna: “¡Armas, Presidente!”. El Presidente Allende, demócrata convencido, hombre de buena fe, respondía que no habría golpe, porque las fuerzas armadas chilenas eran “institucionales”. Pero el golpe se dio y la masacre posterior dejó al pueblo en una derrota de la cual, cuarenta años más tarde no ha podido recuperarse.

La sindicalista chilena terminó el recuento con una frase que casi llevaba lágrimas: “Muy tarde comprendimos que las armas no se piden ...Se toman”.

Aquí somos demócratas también, pero tenemos la milicia que es pueblo armado, y nuestros soldados en general tienen un alto nivel de conciencia. Pero nuestra peor debilidad es que hay muchos hartos funcionarios que no están dispuestos a que la gente asuma su corresponsabilidad, que actúe, porque ese día el pueblo irá por los corruptos.

Así sea.

andrea.coa@gmail.com


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Andrea Coa


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