Lo sustantivo del voto

La polémica que ha generado los resultados del 14-A nos obliga a agarrar el lápiz e investigar sobre la confiabilidad del sistema electoral que tiene como objetivo recoger la voluntad libre y soberana del pueblo venezolano. Nos corresponde constatar porque los organismos internacionales afirman que nuestro sistema es el más confiable y transparente del mundo. No se debe permitir que después de una jornada profundamente cívica y democrática se desconozcan los resultados obtenidos.

Una cosa es tener afinidad por un candidato y otra es alimentar sus incontrolables emociones para impulsar salidas diferentes al espíritu democrático.

Acompañar acciones como estas es obviar que en caso de conmoción social en el país habrá pérdidas irreparables en todos los sectores e incluso en aquellos que, sin ser militantes, desde de su vivienda aúpan algún sector.

Con el agravante que el “freno” político del país en estos últimos 15 años no está físicamente, y por tanto, podríamos estar en presencia de reacciones sociales incontrolables e imprevisibles en el tiempo.

Esta es la razón que nos debe mover a investigar la confiablidad del sistema electoral. El bombardeo propagandístico debe servir para estimular nuestra curiosidad científica sobre el tema, no para inflar matrices de opiniones irracionales e ilógicas que a la larga afianzan la percepción que tienen sus promotores sobre el pueblo, es decir, que somos tontos facinerosos y fáciles de alienar.

La exploración sobre el sistema electoral no es para cambiar el desafecto que se tiene con el gobierno, pero servirá para evitar promover intereses ocultos y ser carne de cañón. En el mejor de los casos permitirá indagar dentro del sector afecto para encontrar líderes capaces de llevar a feliz término el significativo avance electoral obtenido el 14-A.

Necesario es saber que antes del acto electoral, todos los involucrados participan en un sinfín de auditorías para corroborar la confiabilidad del sistema: auditan el Sistema de Autenticación Integrado (SAI), la red de transmisión de datos, el sistema de totalización, las memorias fijas, que garantizan la transparencia y veracidad de los resultados, pues el voto no puede ser manoseado. También se realizan auditorias de cierre y poscierre, pero no son definitorias.

Por ello, a excepción de SAI y la máquina de votación, el resto del material electoral no determina la confiablidad del voto, porque son susceptibles de manoseos y de actos involuntarios.

Es por eso que afirmar que “el comprobante de la maquina es tu voto” o “que el cuaderno es un medio de verificación riguroso” es un acto de irresponsable. Este comprobante nunca podría compararse al bancario, porque este lleva tu identificación, en cambio el del CNE no.


jghuerfano@yahoo.es


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Jiuvant Huérfano


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