Tu Gloria crecerá con los siglos...

Ahora, nos lo convirtieron en héroe inmortal y eterno, aunque ya lo
era sin duda, sólo que ellos, los parias no lo sabían, ¿Eso era lo que
querían? Ahora nos lo sellaron con lágrimas, dolor y fuego patrio a
nuestros corazones. Y allí fundido ¡nadie nos lo podrá quitar ni dañar
jamás! Porque ahora Chávez somos millones. Los millones de hombres y
mujeres que somos una pasión viviente, conscientes y actuantes,
Chavistas, ¡más Chavista que nunca carajo! convencidos como estamos de
que la ruta cierta de nuestra revolución, no es otro que el camino al
Socialismo Bolivariano, nuestro socialismo, ni calco ni copia de
ninguna ideología foránea, porque originales han de ser nuestras
propuestas, según nuestras propias realidades. Plasmada, además como
está, en el plan de la patria y sus cinco objetivos históricos, que no
es otro que el más grande legado y testamento de aquel inmenso ser de
luz que es hoy, Hugo Rafael Chávez Frías.

Si el Amor es su divisa, con su pueblo, con los más desposeídos, con
los pobres de los pobres de la tierra. No queda otra respuesta, por
demás lógica, de tu pueblo para contigo, comandante amoroso. Y Amor
con Amor se paga. Demás está demostrarlo, miren esas inmensas colas de gente,
de horas y horas, de días y días: para que en tan sólo dos o tres
segundos, mirar por última vez tu rostro físico y bonachón.

“No estás muerto Padre, Comandante, sólo descansas, ojalá cuando yo
muera pueda ir al cielo para encontrarte y seguir siendo tu ayudante”.
Qué dolor más grande expresaste Teniente Escalona en esas cortas
palabras, tú que estuviste con él, a su lado en sus últimos días y
horas aciagas, que al leerlas no me quedó garganta que contuviera la
lágrima aflorada por tan hermoso sentimiento de un hijo para con su
padre. Como tú digo también, ojalá Dios nos dé a todos la oportunidad
de ser lo suficientemente buenos y quede sólo de nuestra parte, ser un
poquitín mejores, entonces sólo así en el día de las resurrecciones
todos podamos abrazarnos de nuevo con él. Extiendo con sincero corazón
este sentimiento y este deseo, a todos aquellos, quienes lo
traspasaron con sus calumnias y falsedades, contra él, que amó tanto,
a su patria, a su pueblo y a los pobres más pobres. Para que tengan la
dicha, como hermanos que somos, de amar y no dejarse envenenar más.

Bienaventurados todos aquellos que miraron tu rostro, que escucharon
tu voz, que sintieron tu abrazo y el latir de tu corazón gigante,
aquellos que siguieron y siguen tu legado, padre, hermano, hijo,
amigo, comandante amoroso; ay de aquéllos, lastimeros y míseros
humanos, que aunque ciertamente poseían ojos y oídos, sin embargo, no
te vieron o escucharon o más bien no quisieron. ¡Tú que eres una
verdad tan grande como el sol! Allí, gigante y aún así los necios ni
te sintieron ni te percibieron ni hoy y nunca tal vez lo hagan, porque
sus corazones están tan cegados por el odio, la envidia, el egoísmo y
el veneno de las intrigas foráneas y lacayas. Pobres almas, y sin
dudas dirán ellos conocer el amor, falsos e hipócritas.

Es tan grande tu espíritu y tu amor, mi comandante, que ya no cabías
más en ese triste cuerpo de capitán valiente y tuviste que partir a
otros estadios para poder expandirte, tras la explosión de dolor,
tristeza y llantos que atrás dejaste, seguirás creciendo, convertido
ahora en millones, cada día más grande, más inmenso por los siglos de
los siglos, como le dijo el gran poeta indígena, Juan Manuel
Choquehuanca, dirigiéndose a Simón Bolívar, cuando se acercaba
victorioso al Potosí: “Tu gloria crecerá con los siglos como crecen
las sombras cuando el sol declina”.

Sin embargo, a pesar de todo y este dolor que nos embarga, sintámonos
orgullosos y alta la frente, somos nada más y nada menos la generación
que tuvo el privilegio de decidir y dar nombre propio a su patria,
República Bolivariana de Venezuela, de redactar nuestro “popol.buh”
como lo es nuestra Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, y muchas otras bienaventuranzas que están demás aquí. Pero
también el más grandioso e inmenso honor de conocer de primera mano al
hombre más grande de los últimos tiempos de todo el globo terráqueo,
sólo comparable a los grandes de los grandes de la historia, de este
mundo actual y sin dudas de muchas futuras generaciones y que por lo
demás, parido en esta tierra de primogénitos y vanguardistas del
continente, al comandante del amor y de la esperanza, ¡Hugo Rafael
Chávez Frías! Sin duda vendrán otros, ¿Quiénes con este legado
histórico de amor libertario y humano no querrá seguir sus pasos?
¡Sólo la ignominia! Más ellos no volverán, porque ya esta grabado en
nuestra psique colectiva, en nuestra profunda consciencia, en nuestros
genes históricos libertarios, antiimperialista y ahora; Socialista. Ya
lo dice el pueblo en las calles, con voz de gigante que es el pueblo
de Venezuela, la voz de Dios que dice:
“Con Chávez y Maduro.
El pueblo está seguro.”
O sea, ¡no te has ido compadre! !Estarás con nosotros Siempre! Porque
ahora, Chávez es un pueblo. Todos somos Chávez.

¡INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA! ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

Licdo. Gestión Social
johpastrano@gmail.com


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Jhonny Pastrano


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